Para tu negocio el inicio de un nuevo año no es solo un cambio en el calendario, sino una oportunidad crucial para los negocios. Es el momento ideal para ajustar procesos, reevaluar metas y definir estrategias claras para crecer en 2026 de manera sostenible. El éxito empresarial en el nuevo ciclo depende directamente de la calidad de la planificación implementada.
Lejos de depender únicamente de los buenos deseos y las expectativas positivas, el primer paso fundamental es comenzar con una planificación rigurosa. «Es una buena oportunidad para definir una estrategia, porque generalmente viene con buenos deseos para el próximo año», comenta Ignacio Ortiz, socio fundador de Pro Evolution Pymes.
Las ventajas de empezar el año implementando nuevas prácticas son numerosas y tangibles. Estas incluyen la optimización de procesos internos, la apertura a nuevas oportunidades de mercado y una notable mejora en la reputación corporativa.
Además, la adopción de nuevas metodologías contribuye significativamente a la atracción de talento humano cualificado. Un negocio en constante mejora y con proyecciones claras de crecimiento es siempre más atractivo para los profesionales y stakeholders.
Según datos de la Asociación de Emprendedores de México (Asem), los negocios identifican tres aspectos principales que requieren atención inmediata. Estos se centran en la estrategia de ventas y fidelización de clientes (54 por ciento).
También incluyen la comunicación, el marketing y la publicidad (41.7 por ciento), y por último, la gestión de ventas en línea (14 por ciento). Estas áreas son vitales para la expansión y deben ser los pilares de la estrategia anual.
Antes de decidir qué prácticas implementar para crecer en 2026, los líderes de negocio deben considerar factores externos. Estos elementos macroeconómicos y sectoriales pueden influir de manera directa y profunda en el desempeño general de la empresa.
Planificación estratégica para crecer en 2026
Para asegurar que las nuevas prácticas perduren y no se abandonen a los pocos meses, es esencial un análisis del entorno. Se deben considerar las condiciones económicas actuales, las posibles fluctuaciones del mercado y las tendencias específicas dentro del sector al que pertenece el negocio.
Si un negocio sigue operando de la misma manera que antes, sin una pausa para la planeación, se arriesga al estancamiento y a ser superado por la competencia. «Si seguimos haciendo lo mismo y no nos damos una pausa para hacer una estrategia de ver de qué se trata el año y definir acciones internas y cómo nos afecta conforme lo que pasa afuera”, añade Ignacio Ortiz.
El paso siguiente a la consideración del entorno es el análisis de las áreas de oportunidad internas y la reflexión profunda sobre la posición del negocio. Preguntas clave incluyen qué hace la competencia de forma diferente o si el negocio posee un diferenciador claro y sustentable en el mercado.
También es importante reflexionar sobre la retención de personal. Se debe considerar si en los últimos 12 meses hubo una rotación excesiva, lo cual indica problemas internos que deben ser corregidos mediante mejores prácticas de gestión de recursos humanos.
Cinco prácticas para impulsar el crecimiento en 2026
Aunque cada negocio es único y requiere hábitos personalizados, existen situaciones que se repiten con frecuencia en la mayoría de las empresas. Ignacio Ortiz identifica cinco prácticas clave que pueden mejorar sustancialmente el desempeño y la estabilidad financiera del negocio.
1. Tener un fondo de ahorro y liquidez
Para algunos sectores, enero puede ser un mes de gran actividad, como las panaderías o las jugueterías. Sin embargo, para la mayoría de los negocios, el inicio de año suele ser una temporada baja o de baja liquidez.
Una práctica fundamental para crecer en 2026 es la creación de un fondo de ahorro robusto. Esto permite mitigar los efectos de las crisis estacionales o inesperadas sin comprometer la operación diaria ni recurrir a deuda costosa.
2. Marcar presencia de valor en redes sociales
En la era digital, la visibilidad es sinónimo de oportunidad de ventas y construcción de marca. Según Tiendanube, una meta práctica es mejorar sustancialmente la calidad y el alcance del contenido en redes sociales.
Esto ofrece una oportunidad valiosa para experimentar con nuevos formatos y diseños que conecten con las audiencias. La clave es generar valor constante para la audiencia, transformando la presencia digital en una herramienta de marketing y ventas activa.
3. Invertir internamente en infraestructura
Mejorar el mobiliario, adquirir herramientas más eficientes o actualizar el equipo tecnológico no debe verse como un gasto. Es una inversión directa en la productividad de los empleados y en la calidad del producto o servicio final.
«Cuando no hay inversión, los negocios se estancan y aumenta la tasa de rotación», explica el especialista. La inversión interna es vital para mantener la competitividad y la moral del equipo en el largo plazo.
4. Mejorar la administración financiera
Uno de los errores más comunes, que puede llevar a la quiebra, es la mala administración de las finanzas empresariales, especialmente la mezcla de lo personal y lo corporativo. El especialista destaca que es frecuente ver casos de «empresarios ricos y empresas pobres».
Esta mala práctica de desorden financiero puede ser tentadora al inicio, pero a mediano y largo plazo, la estabilidad financiera del negocio se deteriora gravemente, poniendo en riesgo toda la operación. Una gestión clara es esencial.
5. Reinventarse constantemente para crecer en 2026
Para que un negocio pueda crecer en 2026, es indispensable probar cosas nuevas y salir de la zona de confort operacional. Esto puede traducirse en el lanzamiento de un nuevo producto, la exploración de un nicho de mercado o la creación de dinámicas internas que mejoren la cultura laboral.
Para asegurar que esta práctica no se pierda, se recomienda empezar con cambios pequeños, medibles y con objetivos definidos. El blog de Tiendanube sugiere que, si se planea aumentar el catálogo, también se considere aumentar la lista de proveedores para mitigar riesgos.
Más allá de los propósitos de inicio de año, la meta debe ser definir un horizonte de planeación de 12 meses. Lo importante es que las metas no se abandonen, sin importar el mes en que se inicie la planeación formal, manteniéndose el enfoque en la ejecución continua.


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