Un alivio temporal por la tregua en Medio Oriente y un acuerdo marco entre EE.UU. y China impulsan las bolsas asiáticas a máximos de varios años. Sin embargo, los débiles datos subyacentes y la imprevisibilidad de la política comercial sugieren que el optimismo podría ser frágil.
Las bolsas de Asia cerraron la semana con un marcado optimismo, registrando ganancias que no se veían en años. El índice Nikkei 225 de Japón saltó un 1.4%, superando la barrera psicológica de los 40,000 puntos por primera vez en cinco meses. De manera similar, el índice MSCI de acciones de Asia-Pacífico (excluyendo a Japón) alcanzó su nivel más alto desde noviembre de 2021. Este auge parece alimentado por dos factores principales: el alivio de que una guerra total entre Israel e Irán no se ha materializado y las noticias de un acuerdo comercial marco entre Estados Unidos y China. Sin embargo, un análisis más profundo revela una base inestable para este rally, con indicadores económicos mixtos y una persistente incertidumbre que nublan el panorama a mediano plazo.
El Factor China-EE.UU.: Un Acuerdo que No Disipa las Dudas
El principal catalizador del buen humor en los mercados fue el anuncio de un acuerdo comercial entre Washington y Pekín. Este pacto formaliza un entendimiento previo: China se compromete a revisar y aprobar las solicitudes de exportación de artículos controlados, como las cruciales tierras raras, mientras que Estados Unidos cancelará una serie de medidas restrictivas no especificadas.
Aunque la noticia fue bien recibida, no resuelve la disputa de fondo. Las «cicatrices de los aranceles», como las describió un analista, siguen siendo visibles. Las ganancias industriales de China se desplomaron un 9.1% interanual en mayo, la caída más pronunciada desde octubre del año pasado, lo que indica que la demanda interna sigue siendo débil y que las fricciones comerciales están pasando factura. La política comercial estadounidense sigue siendo impredecible, lo que genera una nube de incertidumbre sobre las economías más dependientes de las exportaciones, como Malasia, cuyo crecimiento para la segunda mitad de 2025 se prevé que se modere debido a estas tensiones globales.
Indicadores Mixtos en la Región
El optimismo no es uniforme en toda Asia, y los datos económicos pintan un cuadro complejo.
* Japón: Aunque la bolsa celebra, la economía muestra señales mixtas. La inflación subyacente en Tokio, si bien se desaceleró al 3.1% en junio, sigue muy por encima del objetivo del 2% del Banco de Japón. Las ventas minoristas, un pilar del consumo, crecieron por 38º mes consecutivo, pero a un ritmo más lento de lo esperado. La fuerte depreciación del yen ha ayudado a los exportadores a «absorber» el impacto de los aranceles, pero esta ventaja cambiaria podría no ser sostenible a largo plazo.
* India: Los mercados bursátiles indios, como el Sensex y el Nifty, alcanzaron nuevos máximos históricos. Este impulso proviene de fuertes entradas de capital extranjero y el fortalecimiento de la rupia frente al dólar. No obstante, el país se encuentra en medio de negociaciones comerciales críticas y de alta presión con Estados Unidos.
* Corea del Sur: En contraste con el optimismo general, el índice KOSPI de Corea del Sur registró una caída del 0.8%, un recordatorio de que no todos los mercados comparten el mismo entusiasmo.
* Singapur: El mercado laboral de la ciudad-estado se expandió en el primer trimestre, pero a un ritmo más lento. Las empresas se muestran cautelosas en sus planes de contratación, a la espera de mayor claridad sobre el panorama comercial global.
El Dólar Débil y las Materias Primas
Un factor clave que influye en los mercados es la debilidad del dólar estadounidense. El billete verde se encamina a su mayor caída en un primer semestre en décadas, lo que ha fortalecido a otras monedas importantes y ha dado un respiro a las economías emergentes asiáticas.
En el frente de las materias primas, la calma en Medio Oriente ha provocado un desplome en los precios del petróleo, que cayeron más de un 10% en la semana. Por otro lado, los metales industriales, como el cobre, han experimentado una fuerte alza debido a una oferta ajustada, subiendo un 4.8%. El oro, sin embargo, no ha logrado capitalizar la debilidad del dólar y los menores rendimientos de los bonos, lo que sugiere que el mercado sigue en modo de consolidación.
Un Rally Construido sobre Alivio, No sobre Fortaleza
La euforia actual de los mercados no parece basarse en fundamentos económicos sólidos, sino más bien en el alivio de que los peores escenarios geopolíticos han sido evitados temporalmente. Los inversores no están celebrando noticias fundamentalmente buenas, sino la ausencia de nuevas noticias catastróficas. Esto hace que el rally sea excepcionalmente frágil y vulnerable a cambios bruscos de sentimiento impulsados por titulares políticos en lugar de datos económicos.
Esta situación también está revelando una clara bifurcación en el panorama económico asiático. Por un lado, economías con una fuerte demanda interna y menor exposición directa al nexo manufacturero China-EE.UU., como la India, muestran fundamentos más resilientes. Por otro lado, las economías altamente orientadas a la exportación, como Malasia, Vietnam y Tailandia, son mucho más vulnerables a los vaivenes de la política arancelaria estadounidense y la demanda china. El futuro del crecimiento en Asia no será uniforme; dependerá cada vez más de la estructura económica de cada país y de su capacidad para aislarse de la rivalidad entre las grandes potencias.
Los mercados asiáticos están disfrutando de un momento de euforia, pero los cimientos de este optimismo parecen inestables. Mientras la calma geopolítica y un frágil acuerdo comercial ofrecen un respiro, la realidad de una economía china en desaceleración y la persistente amenaza de nuevas disputas comerciales sugieren que la volatilidad podría regresar en cualquier momento. Los inversores celebran hoy, pero mantienen un ojo en el horizonte, conscientes de que las nubes de la incertidumbre aún no se han disipado.


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