La industria manufacturera volvió a colocarse en el centro del debate económico nacional tras registrar un avance mensual de 1.0% en noviembre de 2025, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este resultado no solo representa un crecimiento relevante frente a octubre, sino que confirma una racha positiva de tres meses consecutivos, algo que no se observaba desde la primera mitad del año.
Desde el inicio de la nota, la industria manufacturera se presenta como un termómetro clave del desempeño económico del país. Su comportamiento impacta directamente en el empleo, las exportaciones, el consumo interno y la confianza de los inversionistas. Por ello, el dato de noviembre adquiere un peso especial al tratarse del penúltimo mes del año.
Producción al alza tras un verano complicado
Según la Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM), la producción también creció 1.4% en su comparación anual, lo que refleja una recuperación frente a las contracciones registradas en julio y agosto, cuando el sector cayó 0.3% y 2.7%, respectivamente.
Este repunte sugiere que las empresas manufactureras lograron ajustar procesos, cadenas de suministro y niveles de inventario, en un contexto global aún marcado por incertidumbre, desaceleración económica y presiones inflacionarias. La lectura de noviembre confirma que el sector no solo se estabilizó, sino que encontró un punto de crecimiento sostenido hacia el cierre de 2025.
El contraste: crecimiento productivo con menos empleo
Sin embargo, el desempeño de la industria manufacturera no es uniforme en todos sus indicadores. Mientras la producción avanza, el empleo continúa a la baja. En noviembre, el número de personas ocupadas en el sector disminuyó 0.4% mensual, y en su comparación anual la caída fue de 2.7%.
Este fenómeno revela una transformación estructural: las empresas están produciendo más con menos personal, impulsadas por automatización, reorganización operativa y una mayor eficiencia en los procesos productivos. La reducción se concentró principalmente en los trabajadores no contratados directamente, con una caída anual de 13.7%, lo que refleja cambios en los esquemas de subcontratación.
Menos horas trabajadas, mayor productividad
Otro dato clave es la reducción en las horas laboradas, que cayeron 0.6% mensual y 2.9% anual. En el caso de los trabajadores no contratados directamente, la disminución fue aún más pronunciada, con un descenso anual de 13.9%.
A mitad del análisis, la industria manufacturera muestra una señal clara: el crecimiento ya no depende exclusivamente del aumento de jornadas laborales, sino de mejoras en productividad, tecnología y organización del trabajo. Este patrón es consistente con tendencias globales en economías industriales avanzadas.
Salarios reales: ajuste mensual, mejora anual
En cuanto a las remuneraciones, los datos del Inegi revelan un comportamiento mixto. Las remuneraciones medias reales bajaron 0.6% mensual, pero registraron un incremento anual de 3.3% frente a noviembre de 2024.
Esto indica que, aunque existen ajustes de corto plazo, los salarios del sector mantienen una tendencia positiva en términos reales, ayudando a compensar parcialmente la reducción del empleo total. Para los trabajadores que permanecen en la industria manufacturera, el ingreso conserva poder adquisitivo en el balance anual.
Lo que revela este desempeño para la economía mexicana
El comportamiento de la industria manufacturera en noviembre confirma su papel como motor económico, pero también evidencia una transición profunda. El sector crece, pero lo hace con nuevas reglas: menos personal, mayor automatización y un enfoque claro en eficiencia.
Este escenario plantea retos importantes para la política pública, especialmente en materia de capacitación laboral, reconversión de habilidades y atracción de inversión de alto valor agregado. La manufactura sigue siendo estratégica, pero requiere una fuerza laboral cada vez más especializada.
La industria manufacturera y el nuevo ciclo productivo
Al cierre de 2025, la industria manufacturera mexicana muestra señales de fortaleza productiva, incluso en un entorno desafiante. El crecimiento de noviembre no solo mejora las cifras económicas, sino que confirma una transformación estructural del sector.
La industria manufacturera avanza, se adapta y redefine su papel en la economía nacional. Entender este proceso será clave para anticipar el rumbo del empleo, la inversión y el crecimiento de México en 2026 y más allá.


TE PODRÍA INTERESAR