El regreso a clases y el costo oculto de la confianza
Agosto y septiembre suelen estar marcados por la emoción: mochilas nuevas, listas de útiles y estudiantes que regresan a las aulas con ilusión. Sin embargo, junto con ese entusiasmo surge una amenaza invisible: los ciberdelincuentes, que aprovechan el gasto masivo de las familias para desplegar fraudes diseñados con precisión psicológica.
Según la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (Antad), cada familia mexicana gasta en promedio 7 mil 500 pesos en el inicio del ciclo escolar. Esa cifra, multiplicada por millones de hogares, se convierte en terreno fértil para los estafadores digitales.
Los fraudes digitales más comunes en temporada escolar
De acuerdo con la empresa de seguridad informática ESET Latinoamérica, existen al menos seis estafas que se repiten en cada temporada de regreso a clases:
1. Suplantación de instituciones educativas
Los delincuentes envían correos electrónicos falsos con logotipos oficiales de escuelas y universidades. Solicitan depósitos bajo amenaza de acciones legales. Incluso la UNAM ha alertado a sus estudiantes sobre estas prácticas.
2. Tiendas falsas de útiles y uniformes
Sitios web apócrifos imitan a comercios reconocidos. Piden pagos adelantados por listas de útiles, libros o uniformes y desaparecen sin entregar nada.
3. Becas y apoyos inexistentes
Los ciberdelincuentes crean portales falsos que simulan programas oficiales de becas. Piden datos bancarios con la promesa de transferir apoyos, pero en realidad roban información.
4. Ofertas laborales fraudulentas
A los jóvenes universitarios les ofrecen empleos en línea con pagos atractivos. Para “procesar el contrato” solicitan transferencias o información bancaria que termina siendo utilizada para fraudes.
5. Wi-Fi público malicioso
Cerca de escuelas y librerías, se instalan redes abiertas que permiten interceptar contraseñas, accesos bancarios y datos escolares.
6. Estafas en renta de vivienda
Con la llegada de estudiantes a nuevas ciudades, los estafadores publican anuncios falsos de departamentos o cuartos. Solicitan depósitos de garantía y nunca entregan el espacio.
El gancho emocional: la urgencia como arma
Los especialistas en ciberseguridad explican que estos fraudes no solo dependen de la tecnología, sino de la ingeniería social. El factor emocional es clave: la prisa por inscribir a un hijo, la necesidad de asegurar un lugar donde vivir o la ilusión de recibir una beca hacen que las víctimas bajen la guardia.
David González, investigador de ESET Latinoamérica, advierte que los ciberdelincuentes personalizan los mensajes usando bases de datos robadas, insertando nombres, grupos escolares o universidades para dar veracidad a sus engaños. Esto aumenta la probabilidad de que los usuarios caigan en la trampa.
Cómo evitar ser víctima de fraudes digitales
ESET recomienda medidas básicas pero cruciales para reducir el riesgo en temporada de regreso a clases:
- Verificar remitentes y dominios de correos antes de hacer clic o realizar pagos.
- Comprar solo en sitios oficiales o comercios reconocidos.
- No usar redes Wi-Fi públicas para operaciones bancarias o compras en línea.
- Nunca compartir información personal o bancaria en respuesta a correos sospechosos.
- Comprobar referencias en anuncios de renta de vivienda o empleos en línea.
La clave, según González, está en la educación digital constante: enseñar a padres, maestros y estudiantes a identificar señales de alerta es tan importante como adquirir herramientas tecnológicas.
Un regreso a clases seguro depende de la prevención
El regreso a clases no solo implica gastos y emoción, también exige atención. Los fraudes digitales aprovechan momentos de vulnerabilidad y confianza para vaciar cuentas y robar información.
La temporada escolar puede ser una celebración de nuevos inicios, siempre y cuando las familias mexicanas adopten una cultura de prevención digital. Porque en un mundo donde cada clic cuenta, la seguridad también forma parte de la mochila escolar.


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