viernes, marzo 6, 2026

Pensiones de mujeres: el reto económico que enfrentan en México

Un informe del IMCO revela que muchas mujeres en México llegan a la vejez con menor acceso a pensiones y ahorro para el retiro.

Las pensiones de mujeres en México reflejan una realidad que se ha construido durante décadas. Aunque las mexicanas viven más años que los hombres y han logrado avances importantes en educación y participación laboral, muchas enfrentan un desafío económico cuando llega la vejez.

Un informe reciente del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), titulado “Mujeres en la economía: 100 años de datos”, señala que la brecha en ahorro para el retiro y acceso a sistemas de pensiones sigue siendo significativa.

Detrás de estas cifras hay historias de trabajo, responsabilidades familiares y trayectorias laborales interrumpidas que, con el paso del tiempo, terminan influyendo en la seguridad económica de millones de mujeres.

Las pensiones de mujeres en México: una brecha persistente

El análisis del IMCO muestra que las pensiones de mujeres continúan siendo más bajas o incluso inexistentes en comparación con las de los hombres.

Una de las razones principales está relacionada con el acceso al ahorro para el retiro. Mientras que cerca de la mitad de los hombres en México cuenta con una cuenta de ahorro para su jubilación, solo 34% de las mujeres tiene un mecanismo formal de este tipo.

Esta diferencia se explica en gran parte por la participación desigual en el mercado laboral formal. Muchas mujeres trabajan en condiciones que no les permiten cotizar en sistemas de seguridad social o generar ahorro para su futuro.

Con el paso de los años, esta situación se convierte en un factor determinante que influye en el nivel de ingresos disponibles durante la vejez.

Pensiones de mujeres
Pensiones de mujeres

Vivir más años no siempre significa mayor estabilidad económica

Las estadísticas también muestran una paradoja importante. En México, las mujeres viven más tiempo que los hombres.

En 2023, la esperanza de vida femenina alcanzó los 79 años, aproximadamente seis años más que la de los hombres. Sin embargo, esta mayor longevidad no siempre está acompañada de una estabilidad financiera.

Las trayectorias laborales femeninas suelen verse interrumpidas por distintos factores, como la maternidad o las responsabilidades familiares. Estas pausas en la vida profesional afectan la acumulación de semanas cotizadas y, en consecuencia, el acceso a pensiones contributivas.

Así, muchas mujeres llegan a la vejez con menos recursos económicos a pesar de haber trabajado durante gran parte de su vida.

El peso del trabajo de cuidados

Uno de los factores más mencionados en el informe es la distribución del trabajo doméstico y de cuidados.

En promedio, las mujeres dedican alrededor de 40 horas semanales a actividades como el cuidado de hijos, familiares o tareas del hogar. En contraste, los hombres destinan cerca de 16 horas a estas mismas labores.

Este trabajo, aunque esencial para el funcionamiento de los hogares y la sociedad, no suele recibir remuneración económica. Como resultado, muchas mujeres cuentan con menos tiempo disponible para empleos formales o para avanzar en sus carreras profesionales.

El impacto económico de estas tareas es enorme. En 2024, el valor del trabajo no remunerado en México representó aproximadamente 26% del Producto Interno Bruto, superando incluso a sectores productivos tradicionales.

Sin embargo, ese aporte económico no se refleja directamente en las pensiones de mujeres, ya que no forma parte de los sistemas formales de cotización.

Informalidad laboral y seguridad social

Otro elemento que influye en esta desigualdad es la informalidad laboral.

Según el reporte del IMCO, 54% de las mujeres en México trabaja en la informalidad. Esto significa que más de la mitad de ellas no cuenta con prestaciones laborales como seguridad social, ahorro para el retiro o acceso a sistemas de pensiones.

Aunque la participación económica femenina ha crecido de manera significativa a lo largo del último siglo, pasando de 6% en 1900 a 49% en 2020, ese avance no siempre ha estado acompañado de mejores condiciones laborales.

La falta de acceso a empleos formales limita la posibilidad de construir un ahorro sólido para la jubilación.

Un país que envejece y enfrenta nuevos desafíos

El informe también destaca que México está entrando gradualmente en un proceso de envejecimiento poblacional.

La tasa de fecundidad ha disminuido hasta 1.9 hijos por mujer, lo que implica que en el futuro habrá una proporción mayor de adultos mayores en relación con la población joven.

Este cambio demográfico aumenta la presión sobre los sistemas de pensiones y sobre los mecanismos de cuidado para la población de edad avanzada.

En ese contexto, la situación de las pensiones de mujeres se vuelve un tema cada vez más relevante, ya que millones de mexicanas podrían enfrentar mayores desafíos económicos durante la vejez si no cuentan con mecanismos de protección financiera.

Las cifras del informe del IMCO muestran que la participación laboral femenina ha crecido y que las mujeres han logrado avances importantes en distintos ámbitos. Sin embargo, las desigualdades estructurales siguen teniendo un impacto directo en el ahorro para el retiro y en la estabilidad económica a largo plazo.

En un país que envejece y en el que cada vez más personas alcanzan edades avanzadas, la discusión sobre las pensiones de mujeres se convierte en una pieza clave para comprender los desafíos del sistema económico y social en México.

Redacción Mercados
Redacción Mercados
Unidad de análisis económico y financiero de La Verdad Noticias. Un equipo dedicado a desglosar las tendencias de mercado, inversiones y economía personal con rigor y claridad para el contexto latinoamericano
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