En las casas hay averías como la clásica gotera de pequeño tamaño, una cerradura que cuesta cerrar y demás, que con el paso del tiempo pueden acabar en averías más importantes que necesiten reparaciones de urgencia y supongan un coste del doble o triple que hubiese supuesto actuar en su debido tiempo. 

Un estudio reciente realizado por Ayuda En Casa analiza este tema y evidencia que muchas de las averías domésticas caras podrían evitarse con un mantenimiento básico. 

¿Qué dice el estudio de Ayuda en Casa? 

Un análisis que se basó en cientos de solicitudes reales de servicio en México DF, reveló que ocho de cada diez problemas en el hogar empiezan como fallos menores que los usuarios acaban ignorando. Cuando al final buscan ayuda, los daños son más importantes y también el costo. 

Los datos más relevantes del estudio son: 

  • Los usuarios que atienden los problemas inmediatamente suelen gastar del orden de un 60% menos que los que esperan a que la situación termine siendo urgente. 
  • Muchas veces, lo que se pudo solucionar con una reparación simple acaba siendo una emergencia con costos dobles o triples. 

Los errores más comunes (y evitables) en el hogar 

En el estudio se deja claro que hay problemas que suelen ser recurrentes. Vamos con los más habituales: 

  • Fugas de agua que no se atienden: las pequeñas goteras que pueden acabar derivando en daños de estructuras y costos de hasta 10.000 pesos. 
  • Las instalaciones eléctricas en mal estado: pueden dañar los electrodomésticos o suponer un riesgo mayor. 
  • Drenajes tapados por malas costumbres: se acumula grasa, cabello y residuos que acaban por generar obstrucciones importantes. 
  • Cerraduras dañadas por su utilización incorrecta. 
  • Humedad y filtraciones ignoradas. 
  • Escasez de mantenimiento en los calentadores. 
  • Reparaciones mal hechas. 

Todos estos casos tienen en común el mismo patrón, en el que un síntoma pequeño es ignorado, se acaba agravando con el paso del tiempo y genera un gasto más importante. 

Actuar a tiempo termina suponiendo un ahorro de dinero 

Los problemas cuando se detectan pronto suelen precisan de intervenciones menores: apretar una junta, limpiar un drenaje, cambiar un contacto o ajustar una cerradura. Cuando lo dejamos pasar, los daños son mayores; una fuga puede acabar cambiando un contacto o ajustando una cerradura. De no atenderlo, el daño acaba por extenderse, puesto

que una fuga acaba por afectar a los muros y suelos, un cortocircuito puede dañar a los aparatos o provocar un incendio y una obstrucción terminar en una inundación. 

Cómo prevenir estos problemas en el día a día 

Lo bueno es que muchos de estos errores es posible evitarlos cuando se tienen una serie de hábitos sencillos para su revisión y mantenimiento. Vamos con algunas pautas prácticas:

  • Revisión periódica de las tuberías, grifos o conexiones para la detección de goteos o fugas. 
  • No sobrecargar enchufes ni utilizar adaptadores de calidad deficiente, en especial en las áreas que tengan multitud de aparatos conectados. 
  • Se debe evitar tirar grasa, cabello o residuos de carácter sólido por el desagüe. Hay que utilizar filtros y limpiarlos frecuentemente. 
  • Tampoco hay que forzar cerraduras ni llaves que estén desgastadas. Cuando a una puerta le cueste cerrar, lo mejor es revisarla antes de que se vaya a romper.
  • Hay que vigilar las manchas de humedad o las filtraciones en paredes, techos o suelos, actuando en cuanto aparezcan. 
  • Programar el mantenimiento preventivo de calentadores, instalaciones eléctricas y sistemas de agua. 

Todas estas revisiones no precisan de hacer inversiones importantes ni demasiado tiempo, pero sí que marcan la diferencia entre una reparación menor y una emergencia que cueste mucho dinero. 

¿Cuándo debemos llamar a un profesional? 

Existen algunas tareas que se pueden solucionar en casa, pero otras necesitan de intervención por parte de los profesionales. Lo mejor es llamar a un profesional cuando:

  • No seamos capaces de identificar el problema claramente. 
  • Exista riesgo en daños de estructuras, incendios o choques eléctricos.
  • El problema se repite, aunque haya intentado buscarse una solución casera.
  • Se hace necesaria una reparación que implique la apertura de muros, cambio de tuberías o que haya que intervenir en la instalación eléctrica. 

En estos casos, si se recurre a una plataforma como Ayuda en Casa, es posible encontrar a estos profesionales próximos a tu domicilio y contactarlos de forma directa mediante WhatsApp y solucionar el problema antes de que sea más grave. 

Conclusiones 

Lo más importante es cambiar de mentalidad. No se debe esperar a que el problema se agrave, sino en atenderlo en cuanto aparezca. Con esta lógica, el mantenimiento de una casa en buen estado ya no es un gasto imprevisible y pasa a ser una inversión que protegerá el bolsillo, la seguridad y el confort de las personas que estén viviendo en ella.