Uno de los temas que más conflictos genera, y que poco se habla, en pareja al momento de formalizar su relación es el legal y financiero. Casarse o vivir en concubinato no tiene las mismas implicaciones ante la ley y conocerlas puede evitar problemas serios en caso de separación, fallecimiento o deudas.
Expertos en finanzas y derecho familiar coinciden en que más allá del amor, es importante anticiparse y poner reglas claras.
¿Qué hacer antes de casarse o vivir en concubinato?
Antes de compartir techo, lo ideal es hablar de dinero sin rodeos. No se trata solo de quién paga la renta, sino de cómo se administran los gastos, el ahorro y las responsabilidades legales.
Un ejemplo común es cuando una pareja decide casarse y acuerda dividir los gastos según sus ingresos. Si uno gana más, aporta un porcentaje mayor a la renta y servicios, mientras el otro cubre alimentación o transporte. El acuerdo funciona mientras todo marcha bien, pero el problema aparece cuando no hay documentos que respalden esa relación.
Si ocurre una separación o el fallecimiento de alguno, demostrar acuerdos verbales puede convertirse en un proceso largo y complicado.

¿Qué temas financieros tomar en cuenta?
Desde el inicio de la convivencia es recomendable definir cómo se pagarán los servicios, si habrá cuentas bancarias conjuntas o separadas y quién será responsable de cada gasto fijo. También es fundamental revisar seguros, Afore e inversiones, y decidir quién figurará como beneficiario.
Por ejemplo, si una persona tiene un seguro de vida y no incluye a su pareja como beneficiaria, el dinero se entregará a quien esté designado en la póliza, aunque hayan vivido juntos durante años y compartido gastos.
Hacer un testamento no implica desconfianza al casarse, sino previsión. Es una herramienta que evita conflictos legales y protege a la pareja.
Imagina una pareja que vive junta durante seis años y compra un departamento, pero solo uno aparece como propietario. Si esa persona fallece sin testamento, la pareja sobreviviente tendrá que iniciar un juicio para acreditar el concubinato, presentar testigos y asumir gastos legales para reclamar derechos sobre el inmueble.
Especialistas en derecho familiar advierten que, sin testamento, el concubinato debe probarse ante un juez, lo que implica tiempo, dinero y desgaste emocional.

Casarse vs concubinato: las diferencias legales
Desde el punto de vista legal y financiero, el matrimonio ofrece una protección automática que el concubinato no garantiza.
Al casarse, los derechos están reconocidos sin necesidad de juicios adicionales. Facilita los trámites de herencia y pensión, protege frente a reclamos de otros familiares y permite elegir el régimen de bienes, ya sea sociedad conyugal o separación de bienes. Por ello, expertos financieros suelen recomendar la separación de bienes, para evitar que las deudas de uno afecten el patrimonio del otro.
En el concubinato, en cambio, los derechos deben acreditarse legalmente. Si no existe testamento, pueden surgir disputas, especialmente cuando no hay hijos. En algunos casos, otros familiares pueden reclamar los bienes, y los trámites suelen ser más largos y costosos.
Un ejemplo frecuente ocurre cuando una persona fallece sin testamento y sin hijos. En ese escenario, los padres pueden reclamar los bienes, dejando a la pareja en una situación legal vulnerable.
Costos ocultos que casi nadie considera
Incluso cuando existe un testamento, hay gastos que muchas parejas no prevén. Entre ellos están los honorarios legales, la publicación de edictos, el cambio de escrituras y diversos impuestos y trámites notariales.
Estos costos pueden representar hasta el 10% del valor de un inmueble. Por esa razón, especialistas recomiendan combinar el testamento con un seguro de vida al casarse o vivir en concubinato, ya que este proporciona liquidez para cubrir los trámites sin necesidad de vender bienes o endeudarse.
Contar con respaldo legal puede marcar la diferencia entre un trámite sencillo y un conflicto prolongado. Tener un testamento actualizado, beneficiarios correctamente designados en seguros y cuentas, contratos claros al adquirir bienes y comprobantes de domicilio compartido ayuda a proteger el patrimonio común.
Administrar bienes sin documentos en un concubinato es como construir sobre terreno prestado, mientras todo va bien, no hay problema, pero ante una situación legal, demostrar derechos puede resultar complicado y costoso.


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