Brecha de pensiones a mujeres: por qué recibirás hasta 35% menos
Brecha de pensiones a mujeres. Piensa en el sistema de retiro como una alcancía que se llena durante toda tu vida laboral. Cada depósito depende de cuánto ganas, cuánto tiempo trabajas formalmente y cuánto puedes ahorrar. El problema es que, para millones de mujeres, esa alcancía recibe menos dinero desde el inicio y además pasa largos periodos sin recibir aportaciones.

Ese mecanismo explica por qué la brecha de género en pensiones sigue creciendo en México. De acuerdo con la OCDE, las mujeres reciben 35.4% menos ingresos en su retiro que los hombres. En términos simples: por cada 100 pesos que recibe un hombre al jubilarse, una mujer obtiene 64.6 pesos.
Esta diferencia no aparece de un día para otro. Es el resultado acumulado de tres factores estructurales: salarios más bajos, interrupciones laborales por cuidados familiares y mayor participación en la informalidad.
Los datos recientes reflejan el problema con claridad. En el cuarto trimestre de 2025, las mujeres en México ganaron en promedio 6,699 pesos mensuales, mientras que los hombres percibieron 8,361 pesos, según el Inegi. Es decir, casi 20% menos ingreso laboral desde la etapa activa.
Esa diferencia salarial reduce automáticamente el dinero que entra a las cuentas de ahorro para el retiro. A esto se suma que muchas mujeres pasan años fuera del mercado laboral formal para cuidar hijos, familiares mayores o realizar tareas domésticas no remuneradas. Durante esos periodos no se realizan aportaciones al sistema pensionario, lo que disminuye el monto final disponible para la jubilación.
La informalidad agrava aún más el escenario. En México, alrededor de 55% de las mujeres trabajan en el sector informal, lo que significa que no cotizan regularmente en el sistema de pensiones ni reciben aportaciones patronales.
El impacto real de este fenómeno no es abstracto: se traduce en menos dinero disponible durante décadas de retiro. Una diferencia del 35% en pensión puede representar cientos de miles de pesos menos a lo largo de la vejez.
Por ejemplo, si un hombre recibe una pensión equivalente a 15,000 pesos mensuales, una mujer con la misma trayectoria promedio podría recibir cerca de 9,700 pesos. Esa diferencia anual supera los 60,000 pesos, una cantidad que determina el acceso a vivienda, salud o alimentación en la vejez.
En este contexto, ignorar el tema puede tener consecuencias económicas profundas. Si alguien afirma que “la pensión se resolverá sola”, conviene desconfiar: si no hay aportaciones o ahorro adicional, el ingreso futuro será inevitablemente menor.

Estrategias para cerrar la brecha de pensiones en tu retiro
Cuando se analiza el problema desde una perspectiva financiera, existen tres escenarios que muestran cómo cambia el resultado del retiro dependiendo de las decisiones que se tomen.
Escenario A: depender únicamente de la pensión obligatoria.
Ventaja: no requiere esfuerzo adicional ni planeación financiera.
Riesgo: el monto final dependerá exclusivamente de tu historial laboral formal y del salario registrado. Para muchas mujeres con interrupciones laborales o informalidad, esto significa pensiones significativamente más bajas.
Escenario B: complementar con aportaciones voluntarias en Afore.
Ventaja: permite aumentar el ahorro acumulado incluso con depósitos pequeños. En México se puede empezar desde 10 pesos, y las aportaciones generan rendimientos con el tiempo.
Riesgo: requiere disciplina constante. Si se realizan aportaciones esporádicas, el impacto final será limitado.
Escenario C: combinar ahorro voluntario e inversiones a largo plazo.
Ventaja: diversificar el ahorro entre Afore, fondos de inversión u otros instrumentos permite aprovechar el interés compuesto, lo que aumenta el capital acumulado con el paso de los años.
Riesgo: requiere mayor educación financiera y seguimiento periódico.
Entre estas alternativas, los especialistas coinciden en que la estrategia más segura es comenzar a ahorrar lo antes posible, incluso con cantidades pequeñas. El tiempo es el factor que más influye en el crecimiento del dinero.
Si una persona inicia aportaciones voluntarias en sus veintes o treintas, los rendimientos acumulados durante décadas pueden multiplicar el ahorro inicial. En cambio, comenzar a ahorrar cerca de la edad de retiro obliga a destinar montos mucho mayores para alcanzar un resultado similar.
También existen estrategias prácticas para quienes no tienen ingresos formales constantes. Expertos en retiro sugieren separar una pequeña fracción del gasto del hogar, guardar dinero que sobra del supermercado o destinar ingresos ocasionales a instrumentos de ahorro.

En otras palabras, el tamaño del ahorro importa menos que la constancia con la que se construye.
Tomar decisiones tempranas también ayuda a enfrentar otros riesgos económicos asociados al retiro femenino, como la mayor esperanza de vida. En promedio, las mujeres viven más años que los hombres, lo que implica que el dinero del retiro debe durar más tiempo.
Por eso, la planificación financiera no es solo un tema de ahorro, sino de seguridad económica a largo plazo.
La acción más importante comienza con información. Revisar el estado de tu Afore, utilizar las calculadoras de retiro disponibles en plataformas oficiales y establecer metas de ahorro puede marcar una diferencia real en el ingreso futuro.
El retiro no es un evento lejano: es una etapa que se construye durante toda la vida laboral. Cada aportación, por pequeña que parezca, reduce el impacto de la desigualdad estructural en las pensiones.
Nota: Los datos presentados son informativos con referencia a marzo de 2026. Las condiciones pueden variar según el contexto y la situación del contribuyente. La decisión final es responsabilidad del lector.


TE PODRÍA INTERESAR