domingo, febrero 1, 2026

8 formas de ahorrar dinero cuando los métodos comunes fallan

Ahorrar no funciona igual para todos. Estas 8 ideas poco comunes te ayudan a guardar dinero y dar el paso del ahorro a la inversión.

Ahorrar dinero es uno de los hábitos más recomendados dentro de las finanzas personales, pero también uno de los más difíciles de sostener en el tiempo. Para muchas personas, guardar una parte del ingreso cada mes simplemente no funciona, ya sea por ingresos ajustados, gastos imprevistos o porque los métodos tradicionales no se adaptan a su estilo de vida.

Una Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) mostró que el 38.8% de la población solo ahorra de manera informal y 39.8% no tiene ningún tipo de ahorro. Esta falta de respaldo financiero suele traducirse en endeudamiento cuando surge una emergencia médica, una reparación urgente o la pérdida de ingresos.

Ante este panorama, especialistas en finanzas personales coinciden en que no existe una fórmula única para todos. El secreto está en combinar psicología, creatividad y disciplina. Karem Suárez, administradora de empresas y creadora de contenido financiero, explica que cambiar la forma en la que se percibe el ahorro puede marcar la diferencia.

Estas ocho ideas rompen con lo convencional y buscan adaptarse a la vida real.

Ahorrar primero y gastar después

En lugar de esperar a ver qué sobra al final del mes, este método propone separar el dinero para ahorrar desde el inicio. La idea es destinar 10% del ingreso apenas se recibe, antes de pagar gustos o gastos variables. Esto obliga a reorganizar el resto del presupuesto con lo que queda disponible.

Para hacerlo más flexible, algunas personas aplican el 10% sobre rubros específicos, como entretenimiento o compras no esenciales. Por ejemplo, si se destinan mil pesos al ocio mensual, se gasta solo 900 y los 100 restantes se transfieren directamente al ahorro.

Crear una renta ficticia para fortalecer el hábito

Este método aprovecha la fuerza de las obligaciones. Cuando alguien termina de pagar una hipoteca o se muda a un lugar más económico, suele liberar dinero que rápidamente se diluye en otros gastos. La renta ficticia consiste en seguir “pagando” esa cantidad, pero ahora hacia una cuenta de ahorro.

Al asignarle un objetivo claro como fondo de emergencia, inversión inicial o una meta de largo plazo, el dinero deja de sentirse disponible para el gasto diario y se convierte en una obligación financiera positiva.

Cómo ahorrar si nunca te funciona: 8 ideas prácticas
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El ayuno financiero

El ayuno financiero consiste en elegir una semana al mes para eliminar todos los gastos no esenciales. Durante ese periodo solo se cubren necesidades básicas como transporte, comida y servicios indispensables.

El secreto está en anotar aquello que se quiso comprar por impulso y apartar ese dinero como si se hubiera gastado, pero enviándolo al ahorro. Este ejercicio ayuda a romper patrones de consumo automático y reduce el “efecto rebote”, donde después de restringirse se gasta de más.

Cambiar el consumo, no eliminarlo

Ahorrar no siempre implica dejar de disfrutar. Este enfoque propone sustituir, al menos una vez por semana, planes costosos por alternativas más económicas o gratuitas. Salir a cenar puede cambiarse por cocinar en casa; el cine puede convertirse en una noche de películas en familia.

El dinero que se habría gastado en el plan original debe ahorrarse de inmediato. De esta forma, el ahorro se vuelve visible sin sacrificar por completo el disfrute.

Presupuestar con base en el disfrute real

Este método busca cambiar la narrativa del sacrificio. Primero se identifican gastos que, aunque parecían necesarios, no aportan bienestar real. Suscripciones olvidadas, compras por moda o consumos automáticos suelen estar en esta categoría.

Después, se priorizan aquellos gastos que sí generan satisfacción genuina. El presupuesto se ajusta para proteger lo que da bienestar y recortar lo que no, haciendo que el ahorro sea una consecuencia natural y no una imposición.

Ahorrar con microrrecompensas

El cerebro responde mejor a los premios que a las restricciones. Este método propone establecer pequeñas recompensas cada vez que se cumple una meta al ahorrar, como evitar gastos impulsivos durante una semana o alcanzar cierto monto.

Las recompensas deben ser de bajo costo o no monetarias, como una caminata, escuchar música favorita o tomarse un tiempo de descanso. Así, el ahorro se asocia con sensaciones positivas.

La regla de un día por cada 100 pesos

Para combatir la compra impulsiva, esta regla establece que por cada 100 pesos que cueste una compra no esencial, se debe esperar un día antes de realizarla. Si algo cuesta 300 pesos, se esperan tres días.

Ese tiempo permite reflexionar, comparar precios y evaluar si realmente es necesario. Muchas compras pierden atractivo después de unas horas, lo que se traduce en ahorro automático.

Convertir el ahorro en un juego

La gamificación vuelve el proceso más ligero y constante. Puede tratarse de reglas simples, como guardar todo el cambio de ciertos días, ahorrar billetes de una denominación específica o cumplir retos mensuales.

Al convertir el ahorro en un juego, se reduce la sensación de esfuerzo y se incrementa la constancia, especialmente en personas que se aburren rápido de los métodos tradicionales.

¿Por qué el ahorro sigue siendo importante para tu estabilidad financiera?

La Condusef advierte que no llevar registro de gastos ni contar con un presupuesto dificulta mantener el ahorro en el tiempo. Sin una meta clara, el esfuerzo suele diluirse y abandonarse.

Los especialistas recomiendan comenzar con montos pequeños y realistas, así como construir un fondo de emergencia equivalente a tres a seis meses de gastos básicos. Este respaldo evita que cualquier imprevisto rompa el hábito o lleve al endeudamiento.

De ahorrar a invertir

El ahorro brinda seguridad y liquidez, mientras que la inversión busca crecimiento del patrimonio. Ambos se complementan. Una vez que existe estabilidad y un fondo de emergencia, invertir permite que el dinero trabaje a favor del propietario.

Antes de invertir, es fundamental conocer el perfil de riesgo, definir plazos y utilizar instituciones reguladas. Organismos como la CNBV, el IPAB y la Condusef ofrecen supervisión y protección dentro del sistema financiero formal.

Ahorrar no es una fórmula rígida. Elegir dos o tres métodos que se adapten a la vida diaria suele ser más efectivo que intentar cumplirlos todos. En finanzas personales, la constancia vale más que la perfección.

¿Cómo invertir el ahorro?

Pongamos un ejemplo. Imagina que logras ahorrar 1,500 pesos al mes aplicando alguno de los métodos anteriores. Al finalizar un año, tu ahorro sería:

1,500 pesos x 12 meses = 18,000 pesos

Si ese dinero lo dejas en una cuenta de ahorro tradicional, el monto prácticamente se mantiene igual, con rendimientos muy bajos o nulos. Sin embargo, si después de contar con un fondo de emergencia se decide invertir ese capital, el escenario cambia.

Por ejemplo, si esos 18,000 pesos se invierten en CETES a un año, con una tasa anual estimada del 10%, el resultado sería:

  • Inversión inicial: 18,000 pesos
  • Rendimiento aproximado en un año: 1,800 pesos
  • Total al finalizar el plazo: 19,800 pesos

La diferencia puede parecer pequeña al inicio, pero se vuelve significativa con el tiempo. Si se mantiene el hábito y reinvierte el capital cada año, el efecto del interés compuesto hace que el dinero crezca de forma constante sin necesidad de aumentar el esfuerzo mensual.

Redacción Mercados
Redacción Mercados
Unidad de análisis económico y financiero de La Verdad Noticias. Un equipo dedicado a desglosar las tendencias de mercado, inversiones y economía personal con rigor y claridad para el contexto latinoamericano
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