Un complejo panorama económico se cierne sobre la Eurozona. El Banco Central Europeo (BCE) se prepara para una reunión crucial el próximo 5 de junio, donde se espera que recorte su tasa de depósito al 2.00%, alcanzando lo que denomina su «tasa neutral», tras un año de reducciones graduales. Los analistas prevén incluso más recortes a lo largo del año, con una posible tasa terminal del 1.5%. Sin embargo, esta decisión se toma en un contexto de datos económicos mixtos y crecientes incertidumbres externas.
Si bien la inflación general de la Eurozona sorprendió al alza en abril, situándose en 2.2% –posiblemente influenciada por el efecto calendario de la Pascua tardía–, y la inflación subyacente también se mantiene elevada (2.7% en abril, esperada en 2.3% para mayo ), los indicadores de crecimiento económico siguen mostrando debilidad. De hecho, las previsiones para la inflación general de mayo apuntan a un 1.9% interanual, lo que la situaría por debajo del objetivo del 2% del BCE.
La Amenaza Arancelaria de EEUU y la Fragmentación Europea
La principal nube en el horizonte es la política comercial de Estados Unidos. Washington ha pausado un incremento arancelario propuesto del 50% sobre bienes de la Unión Europea, que debía entrar en vigor el 1 de junio, aplazándolo hasta el 9 de julio mientras continúan las tensas negociaciones. Un aumento de esta magnitud elevaría los aranceles promedio de EEUU sobre las importaciones de la UE del actual 9% a cerca del 30%.
Esto podría suponer pérdidas de exportación para la UE de hasta 100 mil millones de euros, equivalentes al 0.5% del PIB del bloque, con un impacto particularmente severo en sectores clave como maquinaria, automoción y agroalimentación, y en economías como Alemania, Italia y Francia. EEUU también sufriría las consecuencias, con una posible subida de la inflación de 0.4 puntos porcentuales y una reducción del crecimiento de 0.2 puntos.
Ante esta amenaza, la Unión Europea está mostrando un frente «fragmentado». Algunos estados miembros abogan por una respuesta contundente, mientras que otros se muestran más cautelosos, temerosos de agravar la situación con Washington o de comprometer sus intereses económicos nacionales. Esta falta de consenso dificulta una respuesta unificada y efectiva que pueda lograr un alivio comercial significativo y socava la credibilidad de la UE en la diplomacia transatlántica.
El BCE se encuentra así en una posición delicada. La persistencia de cierta inflación justificaría cautela en los recortes de tasas. No obstante, la debilidad del crecimiento y la amenaza de una guerra comercial, que actuaría como un shock de oferta (aumentando costos) y de demanda (reduciendo exportaciones), presionan hacia una política monetaria más laxa. Las herramientas del BCE tienen una efectividad limitada contra este tipo de shocks externos, y las decisiones políticas sobre cómo responder a los aranceles son cruciales pero inciertas debido a esta división interna en la UE. Un error de cálculo podría agravar la situación económica.
¿Salida Anticipada de Christine Lagarde del BCE?
Añadiendo más incertidumbre al panorama, el fundador del Foro Económico Mundial (FEM), Klaus Schwab, reveló que Christine Lagarde, actual presidenta del BCE, habría discutido la posibilidad de dejar su cargo anticipadamente para asumir la dirección del FEM, a más tardar a principios de 2027. Esta noticia, en un momento tan crítico para la economía europea, podría interpretarse como una señal de inestabilidad en el liderazgo económico del bloque, precisamente cuando la cohesión y una dirección firme son más necesarias. La erosión de la unidad europea ante presiones externas como las de EEUU, combinada con esta posible salida, podría debilitar la posición negociadora de la UE y su capacidad de respuesta.
Movimientos en los Mercados y Empresas Clave
Los mercados bursátiles europeos reflejaban esta incertidumbre con movimientos mixtos en la jornada del 28 de mayo. No obstante, algunas grandes corporaciones europeas mostraban signos positivos: Airbus (AIR.PA) registraba una subida del 1.58%, LVMH (LVMH.PA) avanzaba un 0.53%, y Volkswagen (VOWG_p.DE) ganaba un 2.31% en sus cotizaciones. Estas cifras, aunque puntuales, serán observadas de cerca en los próximos días ante la evolución de las negociaciones comerciales y las decisiones de política monetaria.
La disputa arancelaria, si escala, junto con políticas monetarias que, aunque busquen objetivos similares, parten de contextos diferentes a lado y lado del Atlántico, podría acelerar un desacople económico entre la UE y EEUU. Esto afectaría a las cadenas de valor globales, los flujos de inversión y la cooperación en otros frentes, forzando a la UE a buscar una mayor autosuficiencia o a diversificar sus socios comerciales, lo que alteraría el equilibrio económico global.


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