
Cuentas mulas: el eslabón oculto del narcolavado en la frontera
El fenómeno de las cuentas mulas se ha convertido en una de las grietas más profundas del sistema financiero en México y Estados Unidos. A través de personas aparentemente ajenas al narcotráfico, organizaciones criminales logran mover millones de dólares ilícitos y darles una apariencia de legalidad.
Entre 2021 y 2024, según la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) del Departamento del Tesoro estadounidense, una presunta mula bancaria realizó 627 depósitos en cajeros automáticos de California, canalizando 2.6 millones de dólares hacia cuentas en México. El dinero, procedente de cárteles, se dispersó en una red diseñada para perderse en la frontera.
Cómo operan las cuentas mulas en México y EE.UU.
Las cuentas mulas son instrumentos creados para “lavar” recursos. Funcionan con personas reclutadas —amas de casa, estudiantes, empleados o desempleados— que prestan sus cuentas bancarias a cambio de un pago.
Estas personas, muchas veces de bajos recursos, aceptan la propuesta sin dimensionar el riesgo: ser vinculados directamente con el lavado de dinero, el financiamiento al terrorismo o incluso el narcotráfico.
Un consultor en crímenes financieros lo explica con claridad:
“La cuenta mula sirve para comprar armas, pagar sueldos o financiar operaciones. El dinero entra y sale, repetidamente, sin dejar rastros claros”.
Los bancos bajo la lupa de Estados Unidos
En junio de 2024, Estados Unidos sancionó a tres instituciones financieras mexicanas: Intercam, CIBanco y Vector Casa de Bolsa. La medida se derivó de la detección de movimientos sospechosos ligados al narcolavado.
El golpe cayó como una bomba en el sistema financiero mexicano. No solo por las sanciones, sino porque expuso una práctica conocida pero poco enfrentada: la permisividad con la que el dinero ilícito fluye entre México y Estados Unidos, especialmente en zonas fronterizas.
El auge del fraude digital y su conexión con el narcolavado
De acuerdo con LexisNexis, el uso de cuentas mulas en México se multiplicó 4.5 veces en los últimos cinco años. Y no todas están ligadas al narcotráfico.
Muchas de ellas provienen de esquemas de fraude digital, como:
- Estafas románticas
- Robo de identidad
- Ransomware
- Ingeniería social
El dinero sustraído de estos fraudes se mezcla en los mismos canales financieros utilizados por el narcotráfico, generando un sistema híbrido de lavado difícil de rastrear.
México y EE.UU.: una relación marcada por el dinero sucio
La estrecha relación entre el narcolavado y la economía mexicana ha tensado las relaciones con Washington. La Administración Trump ya había catalogado a ciertos cárteles como grupos terroristas, lo que refuerza la presión para que México actúe con mayor dureza.
El problema es estructural: según la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), el lavado de dinero representa 1.5% del PIB mexicano. Estimaciones privadas lo elevan hasta 5%, cifras que muestran el tamaño del reto.
El rostro humano de las mulas bancarias
Detrás de cada cuenta mula hay historias de vulnerabilidad. Personas que aceptan dar acceso a sus cuentas por cantidades mínimas, sin saber que terminan expuestas a procesos judiciales y a una vida marcada por la criminalidad.
En palabras de un exfuncionario de la UIF:
“La gente reclutada es de tan limitados recursos que acepta cualquier cosa con tal de tener dinero. No se da cuenta del riesgo que corre”.
La mayoría de estas personas jamás enfrenta un juicio, pero cuando son detectadas, los bancos cierran sus cuentas y el sistema las deja marcadas de por vida.
Una amenaza que cruza la frontera
El uso de mulas bancarias no es nuevo, pero sí cada vez más sofisticado. Con el fortalecimiento de los controles financieros, los cárteles buscan en la vulnerabilidad social la llave para mantener vivo su flujo de dinero.
La frontera entre México y Estados Unidos se convierte así en una línea difusa, donde el dinero ilícito viaja en silencio, disfrazado de depósitos pequeños y transferencias aparentemente inofensivas.