
Un regreso esperado a Nueva York
La noche en Flushing Meadows se iluminó con el regreso de Carlos Alcaraz, el murciano que ha conquistado al público neoyorquino desde su coronación en 2022. Esta vez, con una imagen renovada —cabello rapado y camiseta sin mangas en tono morado—, el número dos del mundo volvió a mostrar que no solo carga con expectativas, sino también con un tenis demoledor.
La batalla contra Reilly Opelka
Su rival fue Reilly Opelka, una auténtica torre de 2.11 metros y uno de los sacadores más temidos del circuito. Sin embargo, el español no se intimidó. Durante más de dos horas de partido, neutralizó los potentes servicios del estadounidense, que alcanzaron hasta los 225 km/h, y se impuso con parciales de 6-4, 7-5 y 6-4.
La clave estuvo en la consistencia. Alcaraz ganó los 20 puntos que inició con su saque en el primer set, un dato que refleja la solidez con la que afrontó su estreno en este Abierto de Estados Unidos.
Momentos de tensión y magia
El segundo set mostró un Opelka más agresivo, buscando incomodar al español con devoluciones profundas y ataques al cuerpo. Aun así, Alcaraz demostró temple, salvó dos pelotas de break y cerró el parcial con confianza.
El tercer set fue un pulso de resistencia. Por momentos, el murciano expresó frustración, pero su talento brilló con una volea sin ángulo que arrancó una ovación de Nueva York. El error final de Opelka, una doble falta en el punto de quiebre definitivo, fue el preludio de la victoria del español.
Un récord que sigue creciendo
El triunfo extiende una marca impecable: 19 victorias en sus debuts de Grand Slam. Además, Alcaraz mantiene la increíble racha de alcanzar al menos la final en sus últimos siete torneos disputados.
Su próximo reto será el italiano Mattia Bellucci, número 65 del mundo, a quien enfrentará por primera vez. Una cita en la que buscará no solo avanzar en el torneo, sino también acercarse a su gran objetivo: arrebatarle el número uno a Jannik Sinner.
La conexión con Nueva York
El público en Flushing Meadows volvió a rendirse a Alcaraz. Desde su llegada al recinto, cuando apareció rapado y sonriente, hasta el último punto, cada gesto fue acompañado por una ovación. En Nueva York no es un visitante más: es un campeón adoptado, un joven que con 22 años sigue escribiendo páginas memorables en la historia del tenis.
El camino hacia la cima
El US Open 2025 es más que un torneo para Carlos Alcaraz. Representa la posibilidad de recuperar el trono del tenis mundial. Su nivel, su carisma y la manera en la que domina los partidos lo colocan como uno de los grandes favoritos para levantar el trofeo.
En una era marcada por la rivalidad emergente con Jannik Sinner, cada victoria tiene un valor especial. Y en Nueva York, con la magia de un escenario que ya conoce como campeón, el murciano vuelve a demostrar que está destinado a seguir siendo protagonista en la élite del tenis.