La industria de la construcción en México inició el segundo semestre de 2025 con cifras negativas, reflejando un escenario de debilidad que preocupa tanto a especialistas como a los propios actores del sector. De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el valor de la producción de las empresas constructoras cayó 1.3% en julio respecto a junio y reportó una contracción anual de 17.7% frente a julio de 2024, acumulando 15 meses consecutivos en terreno negativo.
Producción de las empresas constructoras a la baja
El informe de los Indicadores de Empresas Constructoras (ENEC) detalla que el valor de la producción en julio de 2025 se ubicó en 48 mil 933.82 millones de pesos, cifra que representa una caída de 14.16% anual con cifras originales. Este retroceso coloca al sector en niveles similares a principios de 2023, cuando el crecimiento estaba impulsado por las grandes obras insignia del gobierno.
La ingeniería civil fue el rubro con el mayor impacto, al desplomarse 30% en julio, mientras que la edificación mostró una baja más moderada de 1% anual. En contraste, los ingresos del sector alcanzaron 73 mil 629 millones de pesos, pero también registraron una disminución de 8.6% frente a 2024, reflejando la debilidad generalizada de la industria.
Comportamiento por tipo de obra
La contracción en julio de 2025 fue generalizada en la mayoría de las categorías de obra. Según el Inegi:
- Edificación: cayó 2.9% mensual.
- Agua y saneamiento: retrocedió 0.5% mensual.
- Electricidad y telecomunicaciones: se contrajo 1.6% mensual.
- Otras construcciones: bajaron 0.8% mensual.
Los únicos segmentos que registraron avances fueron:
- Transporte y urbanización: creció 0.1%, aunque con valores marginales.
- Petróleo y petroquímica: aumentó 16.2% frente a junio, pero aún está 60.2% por debajo de lo registrado en julio de 2024.
Este comportamiento refleja que, aunque hay ligeros repuntes en sectores específicos, el desempeño general sigue marcado por un entorno de debilidad estructural.
Empleo en la construcción también se contrae
La contratación de personal dentro de las empresas constructoras también mostró señales de deterioro. En julio, el personal ocupado total cayó 0.7% mensual y presentó una reducción de 11.5% en su comparación anual.
Por tipo de contratación, el personal no dependiente, es decir, aquel contratado por honorarios o comisiones sin salario fijo, disminuyó 1.6% mensual. El personal dependiente de las empresas constructoras también retrocedió 0.7%, con bajas en todos los niveles:
- Obreros: -0.4%.
- Administrativos, contables y de dirección: -0.6%.
- Otros trabajadores sin remuneración fija: -7.1%.
Estos datos muestran cómo la desaceleración en la producción impacta directamente en la generación de empleo del sector, considerado uno de los motores clave de la economía nacional.
Remuneraciones con ligera alza
En contraste con la caída en producción y empleo, las remuneraciones medias reales pagadas a los trabajadores tuvieron un comportamiento positivo en julio de 2025. A nivel mensual, se observó un aumento de 0.5%, impulsado por los salarios de obreros, que crecieron 0.7%, y los sueldos de personal administrativo, que subieron 0.3%.
En su comparación anual, las remuneraciones también avanzaron, con un crecimiento de 2.1% en julio, lo que muestra cierta resistencia en los niveles de ingreso, aunque todavía insuficiente frente al retroceso en la ocupación.
Retos y perspectivas del sector construcción en México
Los datos del Inegi confirman que la industria de la construcción atraviesa un periodo de estancamiento prolongado. La combinación de una menor inversión en infraestructura pública, la caída en proyectos privados y la incertidumbre sobre la reactivación de nuevas obras ha generado un panorama complicado.
Expertos señalan que la construcción es un sector altamente sensible a la inversión y a las políticas públicas, por lo que el futuro dependerá de la capacidad del país para atraer capital privado y fortalecer la planeación de proyectos de infraestructura. La contracción de la ingeniería civil y la debilidad en edificación son señales claras de la necesidad de una estrategia integral que impulse nuevamente a este sector.
La caída de 1.3% en julio y el acumulado de 15 meses de retrocesos anuales reflejan que la construcción en México vive uno de sus momentos más difíciles de la última década. Aunque hubo incrementos puntuales en segmentos como petróleo y petroquímica, la tendencia general es de desaceleración.
El reto hacia adelante será recuperar la confianza de inversionistas y generar proyectos sostenibles que reactiven el empleo, los ingresos y la producción del sector. Mientras tanto, la construcción sigue siendo un termómetro de la economía mexicana y sus resultados negativos en 2025 encienden las alarmas sobre la necesidad de medidas inmediatas.


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