La vivienda es uno de los activos más valiosos para las familias y su protección se vuelve una prioridad ante riesgos climáticos, de seguridad y situaciones legales. El aumento de fraudes inmobiliarios, invasiones y daños por fenómenos naturales vuelven al patrimonio inmobiliario vulnerable si no se toman medidas preventivas.
De acuerdo con un análisis de la firma Tinsa by Accumin, actualmente se exige mayor atención a la seguridad jurídica y financiera de casas, departamentos y terrenos, especialmente en un entorno donde los riesgos se han incrementado.
¿Cómo proteger tu vivienda?
Contar con escrituras debidamente registradas ante notario y en el Registro Público de la Propiedad es importante para acreditar un inmueble. Este respaldo legal reduce de manera significativa el riesgo de despojos o fraudes.
Especialistas recomiendan también conservar copias digitales de las escrituras y documentos relevantes, lo que facilita trámites y reposiciones en caso de extravío o robo de los originales.
Actualizar el testamento es una de las acciones más importantes para proteger el patrimonio inmobiliario. Este documento permite definir el destino de los bienes y prevenir disputas familiares.
Tinsa by Accumin señala que es fundamental revisarlo cuando hay cambios en la situación familiar o se adquieren nuevas propiedades, siempre otorgándolo ante notario para garantizar certeza jurídica a los herederos.
Seguros y protección financiera ante riesgos crecientes
La protección del patrimonio no solo depende de lo legal, también del respaldo financiero. Revisar periódicamente las pólizas de seguro ayuda a asegurar que el monto contratado refleje el valor real del inmueble.
Los expertos advierten que las coberturas deben contemplar riesgos como sismos, inundaciones, huracanes o robos, además de informar a la familia sobre las pólizas vigentes para actuar con rapidez ante cualquier siniestro.
Las viviendas y terrenos deshabitados son más propensos a invasiones y fraudes. Mantenerlos vigilados, señalizados como propiedad privada y con visitas periódicas ayuda a disminuir estos riesgos.
La comunicación con vecinos y el refuerzo de medidas de seguridad, como bardas o cámaras, contribuyen a preservar el valor del inmueble y a prevenir conflictos legales futuros.

En procesos legales
Ante un daño provocado por terceros o por un fenómeno natural, contar con una fe de hechos notarial permite certificar el estado del inmueble. Este respaldo legal es para reclamaciones ante aseguradoras o procedimientos judiciales.
La documentación oportuna agiliza los trámites y aumenta las probabilidades de recibir una indemnización acorde al daño sufrido.
A pesar de los riesgos, los bienes raíces continúan siendo una de las inversiones más estables. A diferencia de otros activos financieros, su valor suele mantenerse y crecer con el tiempo, especialmente en zonas con alta demanda.
La posibilidad de generar ingresos por renta y obtener plusvalía a largo plazo convierte a la vivienda en un pilar fundamental para la estabilidad económica y la construcción de patrimonio.
Proteger la vivienda no es solo una decisión financiera, sino una estrategia de seguridad patrimonial para el futuro.


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