
El conflicto financiero entre TV Azteca, propiedad de Grupo Salinas, y sus acreedores en Estados Unidos, encabezados por The Bank of New York Mellon, continúa escalando. A pesar de que ambas partes mantienen abierta la puerta a una conciliación, los abogados de los demandantes advirtieron ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York que la posibilidad de un acuerdo “es muy baja”. La deuda asciende a 580 millones de dólares, correspondiente a bonos que debieron liquidarse en 2024 y cuyo impago se arrastra desde 2020.
Un caso prolongado con múltiples frentes legales
La disputa comenzó en 2017, cuando TV Azteca emitió bonos por 400 millones de dólares con vencimiento en agosto de 2024. Sin embargo, la empresa suspendió los pagos en 2020, argumentando que la pandemia de COVID-19 afectó gravemente sus finanzas. Desde entonces, los intereses acumulados y los costos legales han elevado la deuda a más de 580 millones de dólares, según los acreedores.
En un documento presentado ante la corte, las partes describen el estancamiento del proceso. Los demandantes pidieron al juez Paul G. Gardephe iniciar un juicio sumario antes del 5 de diciembre para resolver de manera rápida el caso. Mientras tanto, la defensa de TV Azteca solicitó suspender el procedimiento hasta que concluya un arbitraje internacional ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi) del Banco Mundial, promovido también por los acreedores contra el gobierno mexicano.
Este arbitraje responde al mismo conflicto financiero, pues los acreedores sostienen que la falta de pago y la estrategia legal del grupo empresarial de Ricardo Salinas Pliego afectan la protección de inversiones extranjeras en México.
Acusaciones cruzadas y posiciones enfrentadas
Los abogados de The Bank of New York Mellon señalaron que TV Azteca y 39 filiales de Grupo Salinas “han intentado repetidamente impedir una resolución sobre el fondo del caso”, recurriendo a litigios paralelos en México y estrategias que —según los demandantes— violan la cláusula de selección de foro establecida en el contrato original de emisión de bonos.
“Las perspectivas actuales de un acuerdo son bajas. Todos los hechos disponibles desmienten las repetidas declaraciones públicas de TV Azteca de que está abierta a una conciliación”, afirmaron los representantes legales de los acreedores.
Los demandantes también sostienen que la televisora mexicana ha utilizado el litigio en México y el arbitraje internacional como mecanismos de dilación para evitar un fallo desfavorable en Estados Unidos, calificando la estrategia como un intento de “evadir el pago a los acreedores estadounidenses”.
Por su parte, la defensa de TV Azteca y de las empresas de Grupo Salinas negó actuar de mala fe y aseguró que la compañía sigue dispuesta a entablar conversaciones “comercialmente razonables”, aunque advirtió que una conciliación “no parece inminente”.
“Un acuerdo ha sido imposible debido a que los tenedores de bonos son entidades que adquirieron los títulos con la intención de litigar agresivamente y buscar una adquisición hostil de la empresa”, argumentó la televisora.
El impacto financiero y reputacional para Grupo Salinas
El caso de TV Azteca ha generado inquietud en los mercados y en el sector empresarial mexicano. El impago de bonos internacionales afecta no solo la reputación crediticia de la televisora, sino también la de otras compañías de Grupo Salinas, que incluyen Banco Azteca, Elektra y Totalplay.
Analistas financieros han señalado que un eventual fallo adverso podría tener repercusiones en el acceso a financiamiento internacional y en la confianza de los inversionistas extranjeros hacia los conglomerados mexicanos con fuerte exposición a deuda en dólares.
Además, la disputa refleja el cambio de escenario legal que enfrentan las grandes corporaciones latinoamericanas ante tribunales extranjeros, donde los contratos suelen incluir cláusulas que favorecen la jurisdicción estadounidense en caso de incumplimiento.
Un litigio que podría marcar precedente
El juez Gardephe deberá decidir si avanza con el juicio sumario en diciembre o si concede la suspensión solicitada por la defensa de TV Azteca. En caso de continuar, la resolución podría sentar un precedente relevante en materia de deuda corporativa internacional, especialmente por la conexión entre procesos judiciales en México, Estados Unidos y el arbitraje ante el Ciadi.
Mientras tanto, ambas partes aseguran estar “abiertas al diálogo”, aunque en la práctica la desconfianza mutua y los años de litigio dificultan cualquier conciliación real.
El conflicto entre TV Azteca y sus acreedores estadounidenses revela la complejidad de los litigios financieros internacionales y la fragilidad de las estrategias corporativas basadas en la postergación del pago de deuda.
Con 580 millones de dólares en disputa, una red de litigios activos en dos países y un arbitraje en curso ante el Banco Mundial, la posibilidad de un acuerdo se mantiene remota.
El desenlace de este caso podría definir no solo el futuro financiero de TV Azteca, sino también la confianza de los mercados internacionales en las empresas mexicanas que buscan financiamiento fuera del país.