La caída de remesas volvió a confirmarse como una de las señales económicas más preocupantes para México. En noviembre, los envíos de dinero desde el exterior sumaron 5 mil 125 millones de dólares, una reducción anual de 5.7 por ciento, de acuerdo con el Banco de México. Con este resultado, el país acumula ocho meses consecutivos con cifras a la baja, marcando una tendencia que ya no puede considerarse temporal.
Detrás de los números hay historias cotidianas: familias que dependen de ese ingreso para pagar renta, comida, servicios médicos o educación. En muchas comunidades rurales y urbanas, las remesas no son un complemento, sino el sostén principal.
Un retroceso sostenido que preocupa a los analistas
Entre enero y noviembre de 2025, los ingresos acumulados por remesas alcanzaron 56 mil 469 millones de dólares, una cifra 5.1 por ciento menor a la registrada en el mismo periodo de 2024. Más allá del porcentaje, el dato representa el nivel más bajo de los últimos tres años.
Especialistas financieros advierten que esta caída de remesas refleja un menor dinamismo económico en Estados Unidos, donde reside la mayoría de los migrantes mexicanos. El descenso de 7.9 por ciento en el número de transacciones confirma que no se trata solo de montos menores, sino de menos envíos.
¿Por qué están cayendo las remesas?
La explicación es multifactorial. Analistas de Grupo Monex señalan que noviembre, diciembre y enero históricamente presentan el menor crecimiento anual en remesas. Sin embargo, el contexto actual agrava esta estacionalidad.
Factores como inflación persistente, mayores costos de vida en Estados Unidos, tasas de interés elevadas y una desaceleración del mercado laboral han reducido la capacidad de envío de los migrantes. Aunque el monto promedio por transacción subió 2.4 por ciento, no fue suficiente para compensar la caída en el volumen total.
La caída de remesas y su impacto en la economía nacional
La caída de remesas tiene implicaciones más allá de los hogares receptores. En los primeros once meses de 2025, estas divisas se mantuvieron como la segunda mayor fuente de dólares para México, solo por debajo de las exportaciones no petroleras.
Esto significa que cualquier disminución afecta directamente la balanza de pagos, la estabilidad del tipo de cambio y el consumo interno. Menos remesas implican menor gasto local, lo que impacta comercios, servicios y economías regionales completas.
Transferencias electrónicas dominan el envío de dinero
El Banco de México detalló que el 99.1 por ciento de las remesas ingresaron vía transferencias electrónicas, confirmando la consolidación de los canales digitales. En contraste, el efectivo y los giros postales representaron una fracción mínima del total.
Este dato es clave para el análisis económico, ya que muestra que la reducción no obedece a cambios en los métodos de envío, sino a un menor flujo real de recursos.
¿Qué esperar para finales de 2025 e inicios de 2026?
Las proyecciones no son alentadoras. El flujo acumulado de remesas en los últimos doce meses fue de 61 mil 692 millones de dólares, por debajo del periodo previo. Si la tendencia se mantiene, el arranque de 2026 podría confirmar un ciclo prolongado de desaceleración.
Economistas advierten que el desafío será doble: proteger a las familias más vulnerables y mantener la estabilidad macroeconómica en un entorno internacional incierto.
Caída de remesas, una señal que no puede ignorarse
La caída de remesas ya no es un dato aislado ni una fluctuación pasajera. Es un indicador estructural que revela tensiones económicas tanto fuera como dentro del país. Para millones de mexicanos, cada dólar que deja de llegar tiene consecuencias directas en su calidad de vida.
Mientras el país observa con atención los próximos reportes del Banco de México, una cosa es clara: el comportamiento de las remesas seguirá siendo una de las variables clave para entender el rumbo económico de México en 2026 y más allá.
