En el corazón financiero de Manhattan, el nombre de Grupo Salinas vuelve a resonar con fuerza. El juez Paul G. Gardephe, del Distrito Sur de Nueva York, ordenó que TV Azteca y 39 filiales del conglomerado empresarial presenten una moción de desestimación o suspensión en un plazo máximo de 48 horas. El objetivo: responder a la demanda que interpusieron sus acreedores encabezados por The Bank of New York Mellon.
El caso, que se ha extendido por meses en los tribunales estadounidenses, representa un nuevo capítulo en la creciente tensión entre el imperio de Ricardo Salinas Pliego y sus acreedores internacionales, quienes reclaman una deuda que supera los 580 millones de dólares.
Una deuda que creció con los años
Todo comenzó en 2017, cuando TV Azteca emitió bonos por 400 millones de dólares. Con el paso del tiempo y los intereses acumulados, la cifra se disparó a 580 millones, según los cálculos de los acreedores.
La empresa mexicana ha enfrentado múltiples desafíos financieros desde entonces, sumando además reclamos fiscales del SAT por contribuciones impagas que datan de hace 17 años. Este cúmulo de obligaciones ha colocado al grupo en una posición complicada tanto en México como en el extranjero.
El arbitraje que podría cambiarlo todo
El juez Gardephe dio hasta este miércoles 12 de noviembre para que TV Azteca y sus filiales presenten su posición formal ante la Corte Suprema del Estado de Nueva York. Sin embargo, también abrió la puerta a una suspensión del proceso si las partes logran avanzar en el arbitraje privado que mantienen con sus acreedores.
Dicho arbitraje se lleva a cabo ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), un organismo del Banco Mundial especializado en disputas internacionales entre inversionistas y estados. Este procedimiento podría servir como una válvula de escape para que el conglomerado mexicano evite un juicio público en Estados Unidos.
El factor Ricardo Salinas: liderazgo bajo escrutinio
El empresario Ricardo Salinas Pliego, una de las figuras más influyentes y polémicas de México, no ha permanecido ajeno a la controversia. En redes sociales, ha respondido con ironía y dureza a sus críticos, insistiendo en que Grupo Salinas está cumpliendo con sus compromisos y acusando a sus detractores de querer “destruir a una empresa mexicana exitosa”.
Sin embargo, los inversionistas extranjeros mantienen su postura firme: quieren el pago total de los bonos o una resolución arbitral favorable. La situación ha elevado la atención mediática y financiera sobre el futuro de TV Azteca, una de las principales televisoras de América Latina.
Lo que está en juego
Más allá del dinero, el caso representa una prueba de confianza internacional para las empresas mexicanas que buscan financiamiento global. Si el juez Gardephe desestima la moción o considera que no hay base para suspender el proceso, Grupo Salinas podría enfrentar un juicio formal en diciembre, algo que pondría a prueba su solvencia financiera y reputación corporativa.
Mientras tanto, la historia sigue desarrollándose entre los tribunales de Nueva York y los despachos financieros de la Ciudad de México, donde los asesores de ambas partes intentan alcanzar un acuerdo antes de que el tiempo se agote.
