El béisbol contiene la respiración. La MLB ha iniciado una investigación formal contra el lanzador de los Cleveland Guardians, Luis Ortiz, por presunta manipulación de partidos. El foco: dos lanzamientos específicos que recibieron un volumen inusual de apuestas. Un escándalo que amenaza la integridad del juego.
En la era de las apuestas deportivas legalizadas, el mayor temor de cualquier liga profesional se ha materializado para la Major League Baseball (MLB). El lanzador de los Cleveland Guardians, Luis Ortiz, ha sido puesto en «licencia administrativa pagada» y se encuentra bajo una investigación formal por parte de la liga por violar sus políticas de apuestas.
El caso es alarmantemente específico y apunta directamente a la posible manipulación del juego desde el montículo. La investigación no se centra en apuestas generales, sino en dos lanzamientos concretos en dos partidos diferentes, que activaron las alarmas de una firma de integridad de apuestas y ahora ponen en jaque la carrera del jugador y la credibilidad del deporte.
Los Dos Lanzamientos Bajo la Lupa
La investigación, según reportes de ESPN, fue detonada por la firma de integridad IC360, que envió una alerta a las casas de apuestas y a la MLB tras detectar una actividad inusual en mercados de «prop bets» (apuestas de proposición). Específicamente, se apostaron grandes sumas a que el primer lanzamiento de Ortiz en ciertas entradas sería «bola» o «golpeado».
Los dos incidentes sospechosos son:
* 15 de junio vs. Seattle Mariners: El primer lanzamiento de Ortiz en la parte baja de la segunda entrada al bateador Randy Arozarena. Fue un slider que terminó muy fuera de la zona de strike.
* 27 de junio vs. St. Louis Cardinals: El primer lanzamiento de Ortiz en la parte alta de la tercera entrada al bateador Pedro Pagés. De nuevo, un slider que fue descrito como «escandalosamente» fuera de la zona.
El análisis visual de ambos lanzamientos es preocupante. Mientras que un lanzamiento desviado puede ser un error, la naturaleza de estos, combinada con los patrones de apuestas detectados en estados como Ohio, Nueva York y Nueva Jersey, fue suficiente para que la MLB tomara la drástica medida de separar al jugador del equipo mientras se lleva a cabo la investigación.
El Comunicado Oficial y las Consecuencias Potenciales
Tanto la MLB como los Cleveland Guardians han sido herméticos, emitiendo comunicados casi idénticos y declinando hacer más comentarios para no interferir con el proceso.
«El lanzador de los Cleveland Guardians, Luis Ortiz, ha sido puesto en licencia no disciplinaria pagada hasta el final del receso del Juego de Estrellas debido a una investigación de la MLB. No haremos más comentarios hasta que la investigación haya concluido.» – Comunicado Oficial de la MLB.
Las consecuencias para Ortiz, si se demuestra su culpabilidad, son gravísimas. La Regla 21 de la MLB es inflexible en este aspecto:
- * Apostar en un juego de béisbol (en el que no se participa): Suspensión de un año.
- * Apostar en un juego en el que se tiene un deber de desempeño (como es el caso de un lanzador): Expulsión permanente de por vida del béisbol.
Este caso recuerda al de Tucupita Marcano, recientemente suspendido de por vida por apostar en juegos de su propio equipo, y al del árbitro Pat Hoberg, despedido por compartir sus cuentas de apuestas.
El Veredicto del Juez
El caso de Luis Ortiz es una advertencia funesta para el mundo del deporte profesional en su simbiosis con la industria de las apuestas. La proliferación de «prop bets» sobre eventos micro-específicos de un juego (como el resultado de un solo lanzamiento) ha abierto una Caja de Pandora de posibles manipulaciones que son increíblemente difíciles de probar, pero devastadoras para la integridad del juego si se confirman.
Independientemente del resultado final de la investigación, el daño ya está hecho. La simple sospecha de que un lanzador pueda alterar deliberadamente un lanzamiento para satisfacer una apuesta erosiona la confianza del aficionado, que es el pilar sobre el que se sostiene todo el negocio deportivo.
El veredicto es que la MLB se enfrenta a su mayor crisis de integridad desde la era de los esteroides. La forma en que maneje este caso sentará un precedente crucial. Debe ser transparente, contundente y ejemplar, no solo para castigar a los culpables, sino para enviar un mensaje inequívoco: el juego no está en venta, y cualquiera que intente ponerle un precio será expulsado para siempre.


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