Las visas suspendidas por decisión del gobierno de Estados Unidos han vuelto a ensombrecer el panorama rumbo al Mundial de 2026, luego de que el Departamento de Estado anunciara que, a partir del 21 de enero y hasta nuevo aviso, dejará de procesar solicitudes de inmigración provenientes de 75 países, varios de ellos con selecciones ya clasificadas al torneo y con una presencia histórica relevante en la Copa del Mundo.
La nueva política migratoria, confirmada mediante un comunicado oficial, afecta directamente a naciones como Brasil, Colombia, Uruguay, Marruecos y Egipto, entre otras, cuyas selecciones no solo participarán en el Mundial, sino que suelen arrastrar a miles de seguidores en cada edición. Aunque la medida no incluye a los permisos temporales de turismo o negocios, organizaciones de defensa de derechos civiles advierten que el clima generado por la suspensión de visas de inmigrante podría desalentar a los aficionados a viajar.

El anuncio oficial que cambió el ambiente mundialista
El Departamento de Estado justificó la decisión bajo el argumento de que algunos flujos migratorios representan una carga para el sistema de asistencia social estadounidense. La congelación del procesamiento se mantendrá, según el propio comunicado, hasta que el gobierno considere que los nuevos inmigrantes no dependerán de recursos públicos ni afectarán a los contribuyentes.
Este anuncio se produce en un momento particularmente sensible, cuando el Mundial de 2026 comienza a generar expectativas logísticas y económicas. La suspensión de visas de inmigrante no impide legalmente el ingreso de aficionados con permisos temporales, pero sí envía un mensaje que endurece el entorno migratorio y alimenta la percepción de hostilidad.
Países clasificados y aficionados en incertidumbre
De los 75 países incluidos en la medida, al menos 15 ya tienen su boleto asegurado al Mundial. A esta lista podrían sumarse más naciones que aún disputan su clasificación en repechajes. Para millones de aficionados, la noticia fue recibida con preocupación, especialmente entre comunidades que históricamente acompañan a sus selecciones en el extranjero.
Aunque los reportes señalan que quienes ya cuentan con entradas no verán afectado su trámite inmediato, la experiencia indica que la percepción pesa tanto como la norma. La suspensión de visas de inmigrante ha generado dudas sobre posibles retrasos, entrevistas más estrictas o revisiones adicionales, factores que influyen en la decisión de viajar.
Un clima migratorio cada vez más hostil
Organizaciones civiles coinciden en que la nueva política no puede analizarse de forma aislada. En meses recientes, el endurecimiento del discurso migratorio ha incrementado el miedo entre comunidades extranjeras, incluso aquellas con estatus legal. En ese contexto, las visas dejaron de ser solo un trámite y se convirtieron en un símbolo de exclusión.
Abogados especializados en derechos migratorios advierten que el ambiente actual podría provocar una reducción significativa en la asistencia al Mundial, no por prohibiciones explícitas, sino por el temor a detenciones, revisiones arbitrarias o errores administrativos que terminen en deportaciones.
El Mundial frente al temor de los eventos masivos
Aunque especialistas consideran poco probable la realización de redadas durante los partidos, el miedo ya está instalado. Muchas personas prefieren no exponerse en concentraciones multitudinarias, aun cuando su situación migratoria esté en regla. La suspensión de visas de inmigrante refuerza esa percepción de riesgo y afecta directamente la experiencia mundialista.
Para quienes viven en Estados Unidos sin documentos, asistir a un partido representa una decisión cargada de ansiedad. El futbol, que tradicionalmente ha sido un espacio de identidad y pertenencia, hoy se enfrenta a un contexto que limita esa expresión colectiva.
FIFA, excepciones y límites
La FIFA y el Departamento de Estado anunciaron anteriormente mecanismos para agilizar entrevistas migratorias a quienes cuenten con boletos, pero las autoridades dejaron claro que tener una entrada no garantiza el acceso al país. Las visas siguen siendo evaluadas bajo criterios estrictos, sin excepciones automáticas para aficionados.
Si bien jugadores, cuerpos técnicos y directivos cuentan con salvaguardas específicas, no ocurre lo mismo con los seguidores. Esta diferencia ha sido señalada como uno de los puntos más sensibles del nuevo escenario rumbo al Mundial.
La dimensión internacional del impacto
La política migratoria estadounidense es independiente a otras restricciones vigentes para determinados países, lo que agrava el panorama. En regiones como África y Medio Oriente, la noticia ha generado frustración entre seguidores que ya vivieron dificultades similares en torneos anteriores. La acumulación de medidas refuerza la sensación de que las visas funcionan como una barrera estructural.
Aficionados de selecciones clasificadas han expresado públicamente su desconcierto ante la posibilidad de no poder acompañar a sus equipos, pese a que el torneo se presenta como el más grande y global de la historia.
Un Mundial marcado por la política
El Mundial de 2026 aún está a tiempo de redefinir su narrativa, pero la suspensión de visas de inmigrante ya dejó una huella profunda. La decisión política impacta directamente en la dimensión social del torneo y pone en tensión el ideal de inclusión que lo promovió desde su anuncio.
Mientras no haya claridad sobre la duración de la medida, la incertidumbre seguirá acompañando a millones de aficionados. El balón aún no rueda, pero el debate migratorio ya se convirtió en uno de los protagonistas del camino al Mundial.


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