Ollie Bearman, la joven promesa británica que corre con Haas en la Fórmula 1, ofreció una charla íntima y desenfadada antes de las vacaciones de verano en la serie de entrevistas «Conociendo». En apenas unos minutos el piloto reveló sus orígenes en el karting, anécdotas personales, miedos, gustos y las metas que se ha planteado para los próximos años. Este retrato recoge lo esencial de su personalidad y su visión dentro y fuera de la pista.
De dónde nació su pasión por las carreras
Bearman contó que su amor por la F1 empezó mucho antes de subirse a un kart: acompañaba a su padre, David, a carreras locales y quedó prendado por el olor a gasolina y goma. Su primer contacto al volante fue a los seis años en el Parque Buckmore, donde aprendió a girar y frenar a costa de algún choque ajeno. Aquellas primeras vueltas sembraron la decisión temprana de dedicar su vida al automovilismo.
Pequeñas derrotas y grandes lecciones
El piloto no oculta sus tropiezos: no aprobó el examen de conducir en el primer intento por una parada imperfecta en una señal de stop y por desconocer una regla sobre líneas en la calzada. Más que vergüenza, Bearman lo toma como anécdota y lección: la prudencia y la experiencia se forjan con errores. Su carácter lo describe en tres palabras: rápido, decidido y amable, rasgos que le han valido simpatía en el paddock.
Risas, regalos y amistades en el paddock
En tono jovial recordó la última vez que lloró de risa: una broma de su hermano Thomas durante el desayuno. También contó el regalo de fan más curioso: un osito de peluche, un guiño literal a su apellido que hoy se acumula en su casa y que reparte entre familiares. En el ambiente profesional, Bearman comparte una gran afinidad con Gabi Bortoleto, compañero cercano con quien compite y se divierte fuera de la pista.
Influencias, héroes y gustos culturales
Sobre las figuras de la F1 que invitaría a cenar, eligió a Ayrton Senna, Michael Schumacher y Giuseppe Farina, mezclando admiración por la leyenda moderna con curiosidad histórica. Sus elecciones culturales incluyen canciones como «Livin’ on a Prayer» para karaoke y películas como Top Gun o Cadena perpetua, además de series como Suits, Breaking Bad y Prison Break que disfruta en vuelos y tiempos libres.
Otros retos: fútbol y ciclismo
Bearman confesó que, si no fuera piloto, le encantaría probar como futbolista o ciclista profesional. Actualmente su rendimiento sobre la bicicleta no es el ideal y bromea sobre cómo los ciclistas experimentados lo hacen sufrir. Su deseo es mejorar y, algún día, competir con los mejores en esas disciplinas.
Momentos que lo marcaron y objetivos a cinco años
Entre sus hitos destaca el Gran Premio de Arabia Saudí 2024, debut con Ferrari que considera su momento más especial hasta ahora. También valora carreras como Baréin, donde remontó para puntuar, y temporadas en las que sintió buen rendimiento en trazados como Mónaco o Imola. A cinco años vista su meta es clara: luchar por un Campeonato Mundial y consolidarse en un equipo de élite.
Pequeños consejos y rasgos curiosos
El mejor consejo que ha recibido: «Afloja a la izquierda, aprieta a la derecha», una metáfora útil que aplica tanto a la mecánica como a la vida. Su actitud mezcla humildad y ambición: reconoce sus errores, valora la camaradería y mantiene la mirada puesta en objetivos grandes.
En definitiva, Ollie Bearman no es solo un piloto novato con talento; es un joven que combina frescura, humor y una ambición bien definida. Sus historias de ositos de peluche, tornillos apretados y exámenes fallidos ayudan a dibujar el perfil de un deportista que, paso a paso, aspira a convertirse en uno de los grandes de la F1. Su mezcla de simpatía, profesionalismo y hambre de triunfo lo convierten en una de las caras más prometedoras de la parrilla, y los aficionados seguirán atentos a cada paso de su rápida progresión en la F1. El futuro luce realmente prometedor.


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