Cuando se habla de Suiza, muchos piensan de inmediato en Zúrich o Ginebra, pero más allá de estas ciudades cosmopolitas, el país alberga pueblos alpinos que parecen sacados de una postal: sitios donde las montañas cubiertas de nieve, casas de madera y prados verdes se unen para ofrecer un escenario único. Grindelwald, Lauterbrunnen y Appenzell son tres de estos destinos que te transportarán a un cuento de hadas.
Grindelwald: la puerta al Eiger
Situado en la región de Jungfrau, Grindelwald es un encantador pueblo conocido como “la puerta del Eiger”, una imponente montaña de casi 4,000 metros. Sus calles están llenas de chalets típicos y desde cualquier punto se pueden ver picos nevados. Es un paraíso para practicar senderismo, ciclismo de montaña y esquí en invierno. Entre sus atracciones destaca el First Cliff Walk, una pasarela suspendida en un acantilado con vistas panorámicas.
Para hospedarte, hay opciones que van desde cabañas familiares hasta hoteles boutique con spas que ofrecen vistas al glaciar. La gastronomía local incluye platos como la fondue de queso y la raclette, perfectos para el frío.
Lauterbrunnen: el valle de las 72 cascadas
A solo 20 minutos en tren de Grindelwald, Lauterbrunnen es uno de los valles más espectaculares del mundo. Sus paisajes inspiraron a Tolkien para crear Rivendel en “El Señor de los Anillos”. El pueblo está rodeado de acantilados verticales de donde caen docenas de cascadas, siendo Staubbach y Trümmelbach las más famosas.
Lauterbrunnen es ideal para caminatas suaves por el valle, excursiones a Jungfraujoch (el punto ferroviario más alto de Europa) y para alojarse en acogedoras posadas de montaña. Sus restaurantes ofrecen delicias como el rösti, un clásico suizo a base de papas.
Appenzell: tradición y color en el noreste de Suiza
En el noreste del país se encuentra Appenzell, un pueblo famoso por sus fachadas pintadas de colores brillantes y su arquitectura tradicional. Aquí la cultura alpina sigue viva: es común ver habitantes vestidos con trajes típicos y escuchar música folklórica en las calles. Appenzell es el lugar perfecto para probar quesos artesanales, especialmente el famoso queso Appenzeller, y recorrer rutas de senderismo que atraviesan praderas onduladas.
Entre sus atractivos, destacan el Museo Appenzell, que narra la historia y tradiciones de la región, y el monte Säntis, al que se puede acceder por teleférico para obtener vistas panorámicas del lago Constanza y los Alpes.
Consejos para viajar a los pueblos alpinos de Suiza
- Transporte: el sistema ferroviario suizo es eficiente y conecta perfectamente los pueblos; considera el Swiss Travel Pass para ahorrar.
- Mejor época: de junio a septiembre para actividades al aire libre y senderismo, o diciembre a marzo si buscas paisajes nevados y deportes de invierno.
- Alojamiento: reserva con anticipación, especialmente en temporada alta; muchas cabañas ofrecen paquetes que incluyen cenas tradicionales.
- Gastronomía: no pierdas la oportunidad de probar especialidades como el Zürcher Geschnetzeltes (ternera en salsa cremosa) o la tarta de nuez de Engadina.
Grindelwald, Lauterbrunnen y Appenzell son joyas alpinas que muestran el lado más pintoresco y auténtico de Suiza, lejos de las grandes ciudades. Planear un viaje a estos pueblos te permitirá sumergirte en paisajes de ensueño, tradiciones centenarias y una experiencia que recordarás para siempre.


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