Playas al sur de Mar del Plata es una frase que despierta interés entre quienes buscan algo distinto a los balnearios tradicionales. Playas al sur de Mar del Plata significa silencio, horizontes amplios y una costa donde la naturaleza todavía marca el ritmo. Lejos del movimiento urbano y de las zonas más concurridas, el sur de la costa atlántica bonaerense ofrece un corredor de destinos poco explorados, ideales para desconectar y disfrutar del paisaje en estado puro.
A diferencia de Mar del Plata, Miramar o Necochea, estas localidades conservan un perfil agreste. Médanos, playas extensas, huellas del pasado y comunidades pequeñas conforman un mapa alternativo pensado para quienes priorizan la tranquilidad por sobre la vida social intensa del verano.
Mar del Sur, historia detenida frente al océano
Ubicada a solo 17 kilómetros de Miramar, Mar del Sur parece congelada en el tiempo. Su emblema es el Hotel Boulevard Atlántico, una imponente construcción de fines del siglo XIX que domina el paisaje costero. La fachada, marcada por el paso de los años, remite a un ambicioso proyecto turístico de la belle époque.
Las playas son amplias y de mar abierto, ideales para largas caminatas y pesca. Las calles de tierra y el entorno semi rural refuerzan la sensación de calma absoluta, donde el vínculo entre la región pampeana y el océano crea una identidad singular.

San Cayetano, barcos varados y médanos verdes
San Cayetano se distingue por una postal inusual: barcos encallados que forman parte del paisaje. El Charrúa y el Pagrus I se transformaron con el tiempo en íconos locales, integrados al ecosistema costero y al imaginario del lugar.
La vegetación fija los médanos y genera senderos naturales perfectos para caminatas tranquilas. La pesca deportiva es una de las principales actividades, mientras que la cercanía de la laguna La Salada suma opciones para deportes acuáticos. La infraestructura es sencilla, suficiente para una estadía cómoda sin perder el espíritu rústico.

Reta, playas infinitas y biodiversidad
Reta, en el partido de Tres Arroyos, ofrece una llegada única a través del Túnel Submedanal, una obra de ingeniería que atraviesa una enorme cadena de dunas. Al salir, la vista sorprende: playas amplísimas donde la marea baja deja cientos de metros de arena firme.
Uno de sus mayores atractivos es la albufera, donde el arroyo El Gaucho se encuentra con el mar, creando un ecosistema rico en aves y fauna marina. La ausencia de edificios altos permite disfrutar atardeceres limpios, con el sol cayendo directamente sobre el horizonte oceánico durante el verano.

Pehuen Có, huellas del pasado y reserva natural
Pehuen Có combina playa, bosque e historia natural. Charles Darwin recorrió esta zona en el siglo XIX, y hoy forma parte de una Reserva Natural que conserva huellas fósiles de megafauna extinta, como el megaterio.
El contraste define al balneario: el Bosque Encantado brinda sombra y frescura, mientras que la costa invita al descanso frente al mar. La Casa Barco, una curiosa construcción con forma de nave, suma identidad al entorno. Es un destino ideal para quienes disfrutan del turismo educativo, familiar y de bajo impacto ambiental.

Centinela del Mar, desconexión total
Centinela del Mar es uno de los rincones más solitarios de la costa bonaerense. Con muy pocos habitantes permanentes, conserva un perfil casi secreto. La zona es valorada por investigadores debido a la abundancia de pequeños restos fósiles que aparecen tras las sudestadas.
No hay servicios masivos ni conectividad constante. El antiguo almacén La Lagartija funciona como punto social y museo improvisado. Aquí, la experiencia pasa por caminar playas vírgenes, observar flora autóctona y sentir la inmensidad del Atlántico Sur sin interferencias.

Playa, Naturaleza, silencio y otra forma de viajar
Las playas al sur de Mar del Plata ofrecen una alternativa clara al turismo tradicional. Estos destinos priorizan el descanso, el contacto con el entorno y una experiencia más consciente del paisaje. Médanos, historia, biodiversidad y comunidades pequeñas conforman una costa donde el tiempo parece ir más lento.
Para quienes buscan vacaciones sin multitudes, con sonido de viento y mar como banda sonora, el sur bonaerense se presenta como una de las mejores opciones del litoral argentino.


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