En el norte de México existe un destino que combina historia, tradición y vino como pocos lugares en el continente. Se trata de Parras de la Fuente, un Pueblo Mágico que resguarda la bodega de vino más antigua de América y una de las más longevas del mundo. Su legado vitivinícola, sus paisajes y su arquitectura colonial lo convierten en una parada obligada para viajeros que buscan experiencias auténticas.
Este oasis en medio del desierto de Coahuila no solo destaca por su producción de vino, sino por una historia que se remonta a más de cuatro siglos, donde la cultura, la innovación y la tradición se entrelazan de forma única.
Historia de Parras, donde nació el vino en América
El origen de Parras de la Fuente se remonta a 1598, cuando misioneros jesuitas y familias tlaxcaltecas descubrieron que el valle estaba cubierto de vides silvestres. Este hallazgo marcó el inicio de una tradición vinícola que continúa vigente hasta hoy.
Un año antes, en 1597, se fundó Casa Madero, considerada la bodega más antigua del continente americano. Con autorización del rey Felipe II, este viñedo inició la producción de vino y brandy en la región, consolidando a Parras como cuna del vino en América.
A lo largo de los siglos, la bodega sobrevivió a prohibiciones coloniales, conflictos históricos y transformaciones económicas. Hoy, sigue operando y produciendo vinos premiados a nivel internacional.

El vino mexicano
Ubicada a pocos kilómetros del centro del pueblo, Casa Madero es uno de los principales atractivos turísticos. Su arquitectura histórica, jardines y viñedos ofrecen una experiencia completa para los visitantes.
El recorrido incluye espacios de fermentación, destilación y un museo donde se explica la evolución del vino en México. Además, es posible participar en catas guiadas y degustar etiquetas reconocidas como el Gran Reserva Shiraz.
Este sitio no solo es relevante por su antigüedad, sino por su capacidad de adaptarse a los tiempos sin perder su esencia.
¿Qué hacer en Parra?
Además de su tradición vinícola, Parras de la Fuente ofrece diversos atractivos turísticos que complementan la experiencia. Uno de los más emblemáticos es la Capilla del Santo Madero, ubicada en la cima de un cerro con vistas panorámicas del valle. También destaca el Estanque de la Luz, un sitio ideal para relajarse y disfrutar del entorno natural.
Para los amantes de la naturaleza, la Cueva de los Murciélagos ofrece un espectáculo impresionante al atardecer, cuando miles de murciélagos salen en formación.
Asimismo, el pueblo cuenta con calles empedradas, casonas antiguas, acequias y nogaleras que le dan un encanto único. La gastronomía local también es un atractivo, con productos derivados de la uva y la nuez, además de pan tradicional.

¿Cómo llegar a Parras de la Fuente?
Llegar a Parras de la Fuente es relativamente sencillo desde distintas ciudades del país. Desde Saltillo se encuentra a aproximadamente 100 kilómetros por carretera, mientras que desde Monterrey el trayecto es de alrededor de 250 kilómetros.
Otra opción es volar a Torreón y recorrer menos de dos horas por carretera hasta el Pueblo Mágico. También existen rutas de autobús desde varias ciudades del norte del país.
Una vez en el destino, lo más recomendable es moverse en auto, taxi o servicios de transporte privado para visitar viñedos y puntos turísticos cercanos.
Más allá de sus viñedos, Parras de la Fuente es un destino donde la historia mexicana cobra vida. Se dice incluso que el inventor Thomas Alva Edison visitó la región en el siglo XIX para instalar sistemas eléctricos, lo que la convirtió en uno de los primeros lugares del país en contar con luz eléctrica.
Actualmente, este Pueblo Mágico sigue atrayendo visitantes por su mezcla de tradición, innovación y belleza natural.


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