Las gargantas de la Sierra de Gredos que en verano se llenan de risas, chapuzones y senderistas descansando sobre los bolos graníticos, se transforman en invierno en un paisaje radicalmente distinto. El agua se aquieta, el silencio domina y el hielo cubre lagunas y arroyos, creando uno de los escenarios más fotogénicos del Sistema Central.
Situada entre las provincias de Ávila, Cáceres, Madrid y Salamanca, en España, la Sierra de Gredos alcanza su punto más alto en el pico Almanzor, con 2,592 metros sobre el nivel del mar.
A partir de los 2,000 metros de altitud, las temperaturas invernales oscilan entre los 0 y los –5 grados centígrados, lo que favorece la formación de capas de hielo en sus lagunas glaciares, algunas lo suficientemente espesas como para parecer transitables, aunque hacerlo implica riesgos que solo montañeros expertos saben valorar.
El Parque Regional de la Sierra de Gredos recomienda recorrer los senderos de alta montaña entre mayo y octubre. Durante el invierno no se informa sobre el estado del hielo y está prohibido perforarlo, con sanciones para quienes ignoran las normas, como ocurrió recientemente con un influencer multado por intentar bañarse en una laguna congelada.
Lagunas congeladas de la Sierra de Gredos
Con más de 85 mil hectáreas protegidas, Gredos es el gran espinazo del Sistema Central. En las zonas bajas dominan pinares y robledales, mientras que a mayor altitud el terreno se desnuda y aparecen canchales, morrenas y praderas alpinas vigiladas por cumbres graníticas. No hay carreteras que atraviesen el macizo ni remontes mecánicos, lo que convierte cada excursión en una experiencia auténtica.
En invierno, cuando la nieve cubre senderos y apenas hay huellas humanas, alcanzar las lagunas glaciares exige preparación y respeto por la montaña, pero también ofrece una recompensa visual difícil de igualar.
Laguna Grande del Circo de Gredos
La Laguna Grande es la joya indiscutible del parque. Situada a unos 1,940 metros de altitud y custodiada por crestas que se elevan casi 500 metros sobre sus aguas, suele congelarse formando una superficie ondulada cuando sopla el viento. A los pies del Almanzor, este enclave combina majestuosidad y accesibilidad relativa.
La ruta más habitual parte de la Plataforma de Sierra de Gredos y suma unos 12 kilómetros ida y vuelta, con 400 metros de desnivel positivo. En invierno, solo es recomendable con condiciones óptimas y buen equipo. En su orilla superior se encuentra un refugio con 65 plazas, abierto los fines de semana invernales.

El circo de las Cinco Lagunas
Si la Laguna Grande es una gran ópera alpina, el circo de las Cinco Lagunas es un menú de alta montaña servido en cinco actos. Este corredor glaciar alberga cinco lagunas escalonadas entre los 2,050 y 2,130 metros de altitud, donde el hielo puede permanecer más de siete meses al año.
Aunque en línea recta están a solo 2.5 kilómetros de la Laguna Grande, la sensación de aislamiento es total. La ruta clásica desde Navalperal de Tormes, por la garganta del Pinar, suma 22 kilómetros ida y vuelta y más de mil metros de desnivel positivo, convirtiéndola en la travesía más exigente y épica de la sierra.
Las cuatro lagunas del extremo occidental de Sierra de Gredos
En el extremo occidental, cerca del límite con Salamanca, la sierra se eleva de nuevo en torno a La Covacha, rozando los 2,400 metros. A su alrededor se esconden cuatro lagunas glaciares que en invierno adquieren un carácter severo y solitario.
La más accesible es la laguna del Barco o de Galín Gómez, situada a 1,790 metros y menos propensa a congelarse por su tamaño. Desde ella se puede alcanzar la espectacular laguna Cuadrada, encajada en una repisa a 2,080 metros. Más remota y sombría es la laguna de la Nava, un circo glaciar perfectamente redondo en el Corral del Diablo, donde el hielo invernal es frecuente. Completa el conjunto una cuarta laguna a 2,025 metros, también a los pies de La Covacha, que suele aparecer helada pese a su orientación más soleada.

Los pueblos más bonitos de la Sierra de Gredos
El entorno de Gredos no solo destaca por su naturaleza, sino también por sus pueblos llenos de historia y tradición. El Barco de Ávila, a orillas del Tormes, conserva un castillo medieval y es famoso por sus judías con denominación de origen. Hoyos del Espino funciona como puerta de entrada al parque y mantiene su encanto serrano, además de acoger el festival Músicos en la Naturaleza.
Al sur, en el Valle del Tiétar, Candeleda ofrece un clima más suave, calles empedradas y acceso a pozas naturales. Algo más alejados, Madroñal y Miranda del Castañar, en la Sierra de Francia, completan una ruta perfecta para quienes buscan paisajes, calma y pueblos de postal.
¿Dónde alojarse para explorar Sierra de Gredos?
Para disfrutar de la sierra con comodidad, existen opciones para todos los gustos. El Izan Puerta de Gredos destaca por sus casas rurales tipo dúplex con chimenea y vistas a la montaña. En Hoyos del Espino, el Hotel El Milano Real combina trato cercano y ubicación estratégica. Para una experiencia clásica, el Parador de Gredos, construido en 1928, ofrece historia, tranquilidad y un entorno privilegiado.
Visitar las lagunas congeladas de la Sierra de Gredos es una experiencia que combina naturaleza extrema, silencio absoluto y belleza salvaje. Un destino que, incluso en pleno invierno, demuestra que el lujo también puede encontrarse en lo esencial.


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