¿Cómo saber si a una llanta le falta aire? Así mides la presión correcta

Cómo revisar correctamente la presión de las llantas, qué significa la luz TPMS y cuáles son los riesgos de manejar con neumáticos bajos de aire.

¿Cómo saber si a una llanta le falta aire? Así mides la presión correcta

Manejar con neumáticos bajos de aire puede provocar pérdida de control, mayor gasto de gasolina e incluso accidentes en carretera. Aunque muchos conductores solo revisan las llantas cuando ya están visiblemente bajas, especialistas recomiendan verificar la presión al menos una vez al mes y antes de salir a carretera.

La buena noticia es que detectar si a una llanta le falta aire es más sencillo de lo que parece y puede hacerse en pocos minutos.

Actualmente, la mayoría de los autos cuentan con sistemas automáticos de monitoreo de la presión de las llantas, pero también existen señales físicas y herramientas básicas que ayudan a identificar el problema antes de que se convierta en una falla mayor.

¿Cómo saber si a una llanta le falta aire?

Uno de los métodos más precisos es utilizar un manómetro o medidor de presión. Este pequeño dispositivo permite conocer cuántas libras por pulgada cuadrada (PSI) tiene cada neumático.

Para hacerlo correctamente, primero debes retirar el tapón de la válvula de la llanta y colocar el medidor. La herramienta mostrará la presión actual y podrás compararla con la recomendada por el fabricante del vehículo.

La presión ideal normalmente aparece en una etiqueta colocada en el marco de la puerta del conductor o en el manual del automóvil.

Además del manómetro, hay otras señales que pueden indicar que una llanta necesita aire:

  • El neumático se ve más aplastado o “panzón”
  • El volante se siente pesado
  • El auto se jala hacia un lado
  • Existe ruido extraño al manejar
  • Aumenta el consumo de combustible

¿Qué significa la luz amarilla del tablero?

Muchos vehículos modernos incorporan el sistema TPMS, encargado de monitorear automáticamente la presión de los neumáticos. Cuando detecta presión demasiado baja o demasiado alta, aparece una luz amarilla en el tablero con forma de herradura y un signo de admiración al centro.

Si esta alerta se enciende, lo recomendable es detenerse y revisar las cuatro llantas lo antes posible. En algunos casos basta con inflar el neumático correctamente, aunque si la luz continúa encendida podría existir una fuga, una ponchadura o un problema en el sensor.

¿Cómo revisar correctamente la presión de las llantas?

Especialistas recomiendan revisar la presión con las llantas frías, es decir, antes de conducir o después de que el vehículo haya permanecido detenido por al menos tres horas. Esto es importante porque el calor generado por el movimiento aumenta temporalmente la presión y puede alterar la medición.

Para el proceso verificar la presión recomendada por el fabricante. Después mide cada neumático con el manómetro y finalmente agrega o retira aire según sea necesario.

También es importante no olvidar revisar la llanta de refacción, ya que muchas veces permanece meses sin mantenimiento.

¿Realmente es necesario revisar la presión de las llantas cada mes?
¿Realmente es necesario revisar la presión cada mes?

¿Cuál es la presión ideal para las llantas?

La presión cambia dependiendo del tamaño del vehículo, el peso y el tipo de camino.

Los autos pequeños suelen trabajar alrededor de 30 PSI. Los vehículos medianos normalmente utilizan entre 32 y 36 PSI, mientras que camionetas o vehículos más grandes pueden requerir cerca de 42 PSI.

En carretera o viajes largos, algunos especialistas recomiendan aumentar ligeramente entre 1 y 2 PSI para soportar mejor el peso adicional y el calor del asfalto. Sin embargo, exceder demasiado la presión también representa riesgos.

¿Qué pasa si las llantas tienen poca presión?

Una presión baja puede generar múltiples problemas mecánicos y de seguridad. Entre los más comunes está el desgaste irregular de la llanta, mayor riesgo de reventó, el frenado más lento, pérdida de estabilidad y mayor consumo de gasolina.

Cuando el neumático tiene menos aire del necesario, aumenta la superficie de contacto con el pavimento y el motor necesita más esfuerzo para mover el vehículo. Muchos conductores creen que inflar más las llantas mejora el rendimiento, pero hacerlo en exceso también puede afectar el manejo.

Una llanta demasiado inflada pierde capacidad de absorción en baches y caminos irregulares, lo que reduce la estabilidad y puede aumentar el riesgo de una ponchadura o reventón en carretera.

Además, el desgaste ocurre más rápido en la parte central del neumático. Especialistas automotrices recomiendan revisar la presión al menos una vez al mes y siempre antes de viajes largos.

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