Millones de personas la toman cada noche para dormir, creyendo que es una ayuda natural e inofensiva. Sin embargo, estudios recientes revelan una realidad alarmante: el contenido de los suplementos de melatonina es un caos, con dosis incorrectas y contaminantes peligrosos.
La melatonina se ha convertido en uno de los suplementos más populares del mundo, promovida como una solución «natural» para los problemas de sueño. Millones de adultos y un número creciente de niños la consumen regularmente. Sin embargo, detrás de su imagen benigna se esconde una industria poco regulada que plantea serias dudas sobre la seguridad y eficacia de estos productos de venta libre.
En Estados Unidos y muchos otros países, la melatonina se clasifica como un suplemento dietético, no como un medicamento. Esta distinción es crucial. Mientras que los medicamentos farmacéuticos deben someterse a rigurosas pruebas de seguridad, eficacia y pureza antes de ser aprobados por agencias como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), los suplementos operan en un área gris regulatoria. Los fabricantes no están obligados a demostrar que sus productos son seguros o que contienen lo que la etiqueta promete antes de ponerlos a la venta.
Esta falta de supervisión convierte al mercado de suplementos en una especie de «Salvaje Oeste», donde el consumidor no tiene garantías sobre la calidad de lo que está ingiriendo. La percepción de que un producto es «natural» no es sinónimo de que sea «seguro», especialmente cuando su producción no está estandarizada. Para tener un mínimo de confianza, los expertos recomiendan buscar productos con sellos de verificación de terceros, como el de la Farmacopea de los Estados Unidos (USP Verified), que indica que el producto ha sido sometido a pruebas voluntarias de calidad.
Dosis Fuera de Control: El Impactante Hallazgo de los Laboratorios
Cuando los científicos decidieron analizar de forma independiente lo que realmente contienen los frascos de melatonina, los resultados fueron alarmantes. Un estudio de referencia publicado en el Journal of Clinical Sleep Medicine analizó 31 suplementos de melatonina disponibles comercialmente en Canadá y los hallazgos fueron sorprendentes.
Los datos revelaron una discrepancia masiva entre la dosis indicada en la etiqueta y el contenido real. La cantidad de melatonina variaba desde un 83% menos hasta un 478% más de lo prometido. Más del 71% de los productos analizados tenían una concentración de melatonina que se desviaba en más de un 10% de lo que indicaba la etiqueta, el margen de error aceptable para los productos farmacéuticos.
La inconsistencia no solo se daba entre diferentes marcas, sino también dentro de la misma. El estudio encontró que la variabilidad entre diferentes lotes de un mismo producto podía alcanzar un asombroso 465%. Esto significa que un consumidor podría comprar un frasco un mes y obtener una dosis completamente diferente al comprar el mismo producto el mes siguiente. Un estudio más reciente de 2024, centrado en las populares gomitas de melatonina, replicó estos hallazgos, confirmando que el problema de la dosificación inexacta persiste en el mercado.
«Encontramos que algunos productos tienen mucha más melatonina de la que se indica en la etiqueta. Nuestros hallazgos revelan que se necesita más investigación para establecer claramente la estabilidad y las condiciones de almacenamiento adecuadas para garantizar la seguridad, eficacia y calidad de los productos de melatonina.» – Praveen K. Saxena, coautor del estudio.
El Contaminante Inesperado: Serotonina Encontrada en 1 de cada 4 Suplementos
Quizás el hallazgo más preocupante del estudio del Journal of Clinical Sleep Medicine fue la presencia de un contaminante no declarado: la serotonina. El análisis detectó serotonina, un potente neurotransmisor y una sustancia farmacológicamente controlada, en el 26% de los suplementos de melatonina analizados.
La presencia de serotonina en un suplemento de venta libre es un riesgo significativo para la salud pública. La serotonina juega un papel crucial en la regulación del estado de ánimo, el apetito y otras funciones corporales. Su consumo no supervisado puede provocar efectos secundarios y, lo que es más peligroso, interactuar con medicamentos recetados, especialmente con antidepresivos como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). La combinación podría teóricamente conducir a una condición grave conocida como síndrome serotoninérgico.
Este hallazgo subvierte la razón por la que muchas personas recurren a la melatonina: para evitar los fármacos recetados. Descubrir que un suplemento «natural» puede contener un potente neurotransmisor no declarado es una traición a la confianza del consumidor y subraya los peligros de un mercado no regulado.
¿Funciona Realmente la Melatonina para el Insomnio? Lo que Dicen los Expertos
Más allá de los problemas de calidad, la propia eficacia de la melatonina para el insomnio crónico es un tema de debate en la comunidad médica. A pesar de su popularidad, las guías clínicas de las principales organizaciones de sueño son cautelosas.
La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño (AASM), la principal autoridad en la materia, emitió una guía de práctica clínica en la que desaconseja el uso de melatonina para el tratamiento del insomnio crónico de inicio o mantenimiento del sueño en adultos.
Los meta-análisis de la evidencia científica, como los realizados por la Colaboración Cochrane, respaldan esta postura. En el mejor de los casos, los estudios muestran que la melatonina tiene un efecto muy modesto. Un meta-análisis encontró que, en promedio, la melatonina ayudaba a las personas a conciliar el sueño solo unos 7 minutos más rápido y aumentaba la duración total del sueño en unos 8 minutos en comparación con un placebo. Su uso está más justificado para trastornos del ritmo circadiano, como el desfase horario (jet lag) o los problemas de sueño asociados al trabajo por turnos, donde ayuda a resincronizar el reloj biológico del cuerpo.
Alternativas más Efectivas y Seguras
Frente a la evidencia incierta y los riesgos de calidad de la melatonina, los expertos recomiendan enfoques con un respaldo científico más sólido para el insomnio crónico:
* Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio (TCC-I): Considerada el «estándar de oro» y el tratamiento de primera línea, la TCC-I ha demostrado ser más efectiva que los medicamentos a largo plazo y carece de efectos secundarios. Esta terapia no farmacológica se centra en cambiar los pensamientos y comportamientos que perpetúan el insomnio, a través de técnicas como la restricción del sueño (limitar el tiempo en cama para aumentar la eficiencia del sueño) y el control de estímulos (re-asociar la cama únicamente con el sueño).
* Raíz de Valeriana: Este suplemento herbal también es popular para el sueño. La evidencia sobre su eficacia es mixta y sufre de problemas metodológicos similares a los de la melatonina. Sin embargo, algunos meta-análisis sugieren que podría ofrecer un beneficio subjetivo en la mejora de la calidad del sueño para algunas personas, aunque no se ha demostrado con mediciones objetivas. Al igual que la melatonina, debe usarse con precaución y bajo supervisión médica.
En conclusión, la melatonina no es la panacea segura y natural que su marketing sugiere. La falta de regulación la convierte en una apuesta arriesgada en términos de dosis y pureza. Para quienes luchan contra el insomnio crónico, existen estrategias más seguras, efectivas y respaldadas por la ciencia.


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