Beber un vaso de agua con limón al despertar se ha convertido en uno de los hábitos más populares. Celebridades e influencers aseguran que ayuda a “desintoxicar el hígado”, acelerar el metabolismo e incluso equilibrar el pH del cuerpo. Sin embargo, más allá de las promesas virales, la ciencia demostró otra cosa.
El limón sí es una fuente importante de vitamina C y antioxidantes. Además, comenzar el día con un vaso de agua favorece la hidratación tras varias horas de ayuno nocturno. Pero el cuerpo humano no necesita este hábito para “activarse” o limpiarse, el hígado y los riñones ya cumplen de forma eficiente la función de desintoxicación.
El efecto secundario de bebe agua con limón
El principal riesgo del agua con limón no está en el estómago, sino en los dientes. El jugo de limón tiene un pH aproximado de 2.0 a 3.0, lo que lo convierte en una sustancia altamente ácida. Cuando se consume con frecuencia, especialmente en ayunas, cuando la producción de saliva es menor, puede favorecer la desmineralización del esmalte dental.
Este proceso, conocido como erosión dental, debilita progresivamente la capa protectora del diente. Con el tiempo puede provocar sensibilidad, mayor riesgo de caries y un tono más amarillento, ya que el esmalte adelgazado deja ver la dentina.
La Asociación Dental Americana (ADA) advierte que uno de los errores más comunes es cepillarse los dientes inmediatamente después de ingerir bebidas ácidas. El esmalte reblandecido por el ácido puede desgastarse aún más con el cepillado. La recomendación es esperar al menos 30 minutos antes de cepillarse o, en su defecto, enjuagarse con agua simple para ayudar a neutralizar el ácido.
En personas sanas, el agua con limón no suele causar problemas graves, ya que el estómago produce ácido clorhídrico con un pH aún más bajo. Sin embargo, en quienes padecen gastritis, reflujo gastroesofágico o úlceras, esta práctica puede intensificar la irritación y agravar los síntomas de acidez o ardor.
Consumirla diariamente sin considerar estas condiciones puede convertir un hábito aparentemente inofensivo en un detonante de malestar digestivo.

Cómo reducir los riesgos al beber agua con limón
Si decides mantener este hábito, los especialistas recomiendan algunas medidas para minimizar el impacto:
- Diluir correctamente: usar el jugo de medio limón en un vaso grande (250 ml) de agua tibia o a temperatura ambiente.
- Evitar agua muy caliente: puede degradar parte de la vitamina C y no aporta beneficios adicionales.
- Usar popote o sorbete: reduce el contacto directo del ácido con los dientes.
- No cepillarse de inmediato: esperar al menos 30 minutos.
- Consultar al médico si se tiene historial de gastritis o reflujo.
Cuando el agua con limón consume con moderación y de forma adecuada, puede formar parte de una rutina saludable.
El secreto, como en muchos hábitos de bienestar, está en la información basada en evidencia y en entender que incluso las prácticas más populares pueden tener efectos secundarios si se realizan sin precaución.


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