Síndrome de autofermentación: te emborracha sin beber alcohol

Existe un síndrome de autofermentación, poco conocido, hace que el intestino produzca alcohol; sus síntomas, causas y qué dice la ciencia.

Síndrome de autofermentación: te emborracha sin beber alcohol

Sentirse ebrio sin haber probado una sola gota de alcohol parece una exageración o una mala excusa. Sin embargo, para algunas personas es una realidad médica documentada. Se trata del síndrome de autofermentación, también conocido como síndrome de la autocervecería (ABS, por sus siglas en inglés), un trastorno metabólico poco frecuente en el que el propio intestino produce alcohol.

Aunque se considera una enfermedad rara, especialistas advierten que podría estar subdiagnosticada, ya que muchos casos se confunden con consumo oculto de alcohol o con otros padecimientos neurológicos y psiquiátricos.

El raro síndrome de autofermentación

El síndrome de autofermentación ocurre cuando ciertos microorganismos del intestino fermentan los carbohidratos que consume una persona y los transforman en etanol. Como resultado, el nivel de alcohol en sangre puede elevarse lo suficiente como para provocar síntomas de embriaguez, incluso sin beber alcohol.

Durante años se creyó que el problema estaba relacionado únicamente con un exceso de levaduras. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que algunas bacterias intestinales juegan un papel clave en este proceso.

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El raro síndrome intestinal que te emborracha sin beber alcohol

El estudio que cambió lo que se sabía del síndrome

La investigación más completa hasta ahora fue publicada en Nature Microbiology y estuvo liderada por Bernd Schnabl y Cynthia Hsu, especialistas en microbioma y enfermedades hepáticas de la Universidad de California en San Diego.

El equipo analizó muestras de heces de 22 pacientes con síndrome de autofermentación, además de comparar los resultados con familiares cercanos y personas sanas. El objetivo fue distinguir qué factores estaban relacionados con la dieta y el entorno, y cuáles dependían directamente del microbioma intestinal.

Los resultados mostraron que las muestras de los pacientes con ABS producían niveles significativamente más altos de alcohol en laboratorio.

Las bacterias responsables de producir alcohol

Los científicos identificaron principalmente a Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae como las bacterias responsables de este fenómeno. Estos microorganismos tienen la capacidad de fermentar carbohidratos en exceso y generar etanol dentro del intestino.

“Estos microbios utilizan diferentes vías metabólicas para producir etanol y pueden elevar el nivel de alcohol en sangre hasta un punto en el que la persona no está en condiciones de conducir”, explicó Bernd Schnabl, autor principal del estudio.

Síntomas del síndrome de autofermentación

Las personas con este trastorno pueden experimentar síntomas similares a los de una intoxicación alcohólica, como mareos, desorientación, dificultad para hablar, somnolencia y problemas de coordinación. En algunos casos, también se presentan dolores de cabeza, náuseas y cambios de humor.

Más allá de los síntomas físicos, uno de los mayores impactos del síndrome es la pérdida de credibilidad, ya que quienes lo padecen suelen ser acusados de mentir sobre su consumo de alcohol.

El síndrome de autofermentación demuestra hasta qué punto el microbioma intestinal puede influir en el comportamiento humano. En situaciones extremas, incluso puede tener consecuencias legales, por ejemplo, en controles de tránsito o procesos judiciales donde se detecta alcohol en sangre.

Muchos pacientes son señalados como alcohólicos ocultos antes de recibir un diagnóstico correcto, lo que afecta su vida personal, laboral y emocional.

Actualmente, el diagnóstico del ABS es complejo. En muchos casos, los pacientes deben seguir una dieta rica en carbohidratos bajo supervisión médica, mientras se monitorean sus niveles de alcohol en sangre.

Los autores del estudio proponen que, en el futuro, el diagnóstico pueda realizarse mediante análisis de heces, lo que permitiría identificar de forma más rápida a las bacterias responsables e intervenir directamente sobre su metabolismo.

¿Hay tratamiento?

Hasta el momento no existe aún un tratamiento estándar para el síndrome de autofermentación. Sin embargo, los investigadores reportaron que un paciente mostró una mejoría significativa tras recibir dos trasplantes de microbiota fecal.

Este procedimiento consiste en transferir bacterias intestinales de un donante sano al intestino del paciente para restablecer el equilibrio del microbioma. Aunque puede resultar desagradable, el trasplante fecal ya se utiliza con éxito en otros trastornos intestinales.

Los expertos consideran estos hallazgos un paso importante hacia la medicina personalizada basada en el microbioma, aunque advierten que se necesitan estudios más amplios y seguimiento a largo plazo antes de establecer tratamientos definitivos.

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