sábado, diciembre 20, 2025

Redes sociales y trastornos alimentarios: el reto de proteger a los jóvenes

Una historia que conecta con la realidad

Eugenia Cooney, con más de 2 millones de seguidores en YouTube, nunca imaginó que la conversación en torno a sus videos de moda y maquillaje sería eclipsada por las preocupaciones sobre su salud. Mientras miles le piden que busque ayuda, otros la acusan de promover comportamientos dañinos para los adolescentes. Su caso es solo la punta del iceberg.

En TikTok, Mishel Levina, de 19 años, comparte videos que para ella son bromas, pero que muchos interpretan como una glorificación de la delgadez extrema. Estas historias representan un dilema que las plataformas digitales aún no logran resolver: dónde está la línea entre la libertad de expresión y el daño potencial a la salud mental.

El peso de los algoritmos

Instagram, TikTok, YouTube, Twitter y Snapchat declaran que prohíben el contenido que promueve los trastornos alimentarios. Sin embargo, los algoritmos —diseñados para mantener la atención del usuario— a menudo recomiendan temas relacionados que pueden llevar a comunidades y contenidos nocivos.

En Twitter, un clic en un perfil que fomente dietas extremas puede desencadenar una avalancha de recomendaciones sobre moda, fitness y alimentación extrema. En Snapchat, grupos privados se organizan para reforzar prácticas peligrosas, incluso intimidando a quienes no cumplen “metas” de peso.

Entre la prevención y la censura

Las audiencias recientes en el Senado de Estados Unidos dejaron claro que las empresas tecnológicas están bajo presión. Expertos como Chelsea Kronengold, de la Asociación Nacional de Trastornos Alimentarios, advierten que aunque las redes no son la causa directa de un trastorno alimentario, sí pueden actuar como un detonante.

TikTok ha bloqueado etiquetas que promueven la alimentación desequilibrada, pero permite contenido sobre recuperación. YouTube ha reducido la visibilidad de videos que rozan la línea de sus políticas. Sin embargo, el acceso sigue ahí, y con creatividad, las comunidades encuentran maneras de evadir los filtros.

El reto para el futuro

El problema es global, complejo y con múltiples capas:

  1. Moderación de contenido sin eliminar la conversación sobre recuperación.
  2. Revisión y ajuste de algoritmos que favorecen la exposición prolongada a contenido dañino.
  3. Educación digital para padres, jóvenes y creadores.

Las redes sociales son una herramienta poderosa, pero como toda herramienta, su impacto depende de cómo se use. El desafío es crear un ecosistema en el que la creatividad no se convierta en un riesgo para la salud mental.

Giovanna Cancino
Giovanna Cancino
Giovanna Cancino es una experimentada profesional de la comunicación, Licenciada en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Con más de una década de trayectoria en medios impresos y digitales, se ha consolidado como reportera y editora. Su profundo conocimiento se refleja en sus colaboraciones en la sección deportiva 'Sport Judge', así como en las importantes secciones Nacional e Internacional, asegurando una cobertura fiable y relevante para nuestros lectores.
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