Luego de los recientes retiros de más de 19 millones de huevos en Estados Unidos por un brote de Salmonella enteritidis han puesto nuevamente en el centro de la conversación la seguridad alimentaria. Aunque este tipo de contaminación no significa que todos los huevos representen un riesgo, sí recuerda la importancia de manipularlos correctamente para reducir las probabilidades de enfermarse.
Especialistas en nutrición y organismos sanitarios como la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) coinciden en que una buena higiene, el almacenamiento adecuado y una cocción completa son las mejores herramientas para prevenir la salmonelosis.
¿Cómo se contaminan los huevos con Salmonella?
La bacteria puede llegar al huevo de dos maneras. La primera ocurre cuando la cáscara entra en contacto con los excrementos de la gallina después de la puesta. La segunda sucede antes de que el huevo termine de formarse, cuando la bacteria infecta el interior mientras aún se encuentra dentro del ave.
Aunque los controles sanitarios han reducido considerablemente la presencia de gallinas infectadas, los expertos advierten que el riesgo de contaminación no ha desaparecido por completo.

Así puedes reducir el riesgo de contraer salmonela
Los especialistas recomiendan comenzar desde el momento de la compra. Lo ideal es adquirir únicamente huevos que permanezcan refrigerados en el establecimiento y verificar que la cáscara no presente grietas o fisuras. Si alguno está roto, lo más seguro es desecharlo.
En casa, los huevos deben conservarse dentro del refrigerador a una temperatura igual o inferior a 4 grados Celsius. Además, es recomendable mantenerlos en su envase original y colocarlos en uno de los estantes interiores, ya que la puerta del refrigerador está expuesta a cambios constantes de temperatura que pueden afectar su conservación.
Durante la preparación, la recomendación principal es cocinar completamente tanto la clara como la yema hasta que ambas estén firmes. En el caso de recetas que contienen huevo, la temperatura interna debe alcanzar aproximadamente 71 grados Celsius para eliminar posibles bacterias.
Cuando una preparación requiere huevo crudo o poco cocido, como algunos postres, aderezos o salsas, los expertos aconsejan utilizar huevos pasteurizados. También recomiendan evitar probar mezclas crudas para pasteles o galletas que contengan huevo. Después de manipular huevo crudo es indispensable lavar con agua y jabón las manos, cuchillos, tablas de cortar, recipientes y cualquier superficie que haya estado en contacto con el alimento para evitar la contaminación cruzada.
Asimismo, los platillos preparados con huevo no deben permanecer mucho tiempo a temperatura ambiente. La recomendación es refrigerarlos antes de que transcurran dos horas después de cocinarlos, o dentro de una hora cuando la temperatura ambiente supere los 32 grados Celsius.
¿Cómo saber si un huevo ya no sirve?
Además de revisar la fecha de consumo preferente, existen otras señales que indican que un huevo ya no debe consumirse. Si al romperlo desprende un olor desagradable, la clara es excesivamente líquida, la yema se rompe con facilidad o la cáscara presenta grietas o manchas visibles, lo más recomendable es desecharlo inmediatamente.
Otra práctica útil consiste en romper primero el huevo en un recipiente aparte antes de incorporarlo a una receta, ya que esto permite identificar cualquier anomalía sin contaminar el resto de los ingredientes.
¿Cuáles son los síntomas de la salmonela?
La salmonelosis suele manifestarse entre 6 horas y 6 días después de consumir un alimento contaminado. Los síntomas más frecuentes incluyen diarrea, fiebre, vómito y fuertes calambres abdominales. En la mayoría de los casos, la enfermedad desaparece entre cuatro y siete días con reposo e hidratación adecuada.
Sin embargo, la infección puede complicarse en niños menores de cinco años, adultos mayores de 65 años, mujeres embarazadas y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
¿Cuándo acudir al médico?
En adultos, los especialistas recomiendan buscar atención médica cuando la diarrea persiste por más de tres días, los vómitos duran más de dos días, aparece fiebre superior a los 39 grados Celsius, sangre en las heces o signos de deshidratación como poca orina, boca seca o mareos.
En el caso de los niños, también debe solicitarse atención médica si la diarrea continúa después de un día, los vómitos duran más de 12 horas en bebés o más de uno o dos días en niños mayores, si pasan más de tres horas sin orinar, presentan fiebre elevada o sangre en las evacuaciones.
A pesar de estos riesgos, los especialistas recuerdan que el huevo continúa siendo uno de los alimentos con mayor valor nutricional por su contenido de proteínas, vitaminas y minerales. Incluso, un estudio publicado en 2025 en el American Journal of Clinical Nutrition concluyó que consumir un huevo al día no incrementa el riesgo cardiovascular en adultos sanos cuando forma parte de una alimentación equilibrada.
Por ello, la recomendación no es dejar de consumirlo, sino manipularlo correctamente, mantener la cadena de frío, cocinarlo por completo y extremar las medidas de higiene durante su preparación para aprovechar sus beneficios sin poner en riesgo la salud.