En la memoria colectiva, el infarto es una escena clásica: un personaje se lleva la mano al pecho, se tambalea y cae al suelo dramáticamente. Esa imagen, grabada por décadas en la cultura popular gracias a películas y series, ha generado una peligrosa distorsión: lo que muchos creen saber sobre los síntomas de un ataque cardíaco, no siempre se parece a la realidad clínica.
Ann Eckhardt, profesora de enfermería de la Universidad de Texas en Arlington, lideró un estudio revelador: “Lo que ves en televisión no siempre es lo que ocurre en la vida real. Muchas veces, el infarto se siente como una simple incomodidad”.
El infarto de Hollywood: cómo empezó el mito
El “infarto de Hollywood” nació con las producciones de los años 80 y 90, donde el drama era clave. El personaje caía con dolor agudo en el pecho izquierdo, respirando con dificultad, mientras todos a su alrededor gritaban. ¿El problema? Solo una parte de los infartos se manifiesta así.
El estudio realizado con 597 participantes evidenció que el 75% asoció los síntomas únicamente con estas representaciones. Aún más preocupante: el 84,3% pensó que el dolor siempre sería intenso, del lado izquierdo y repentino, sin espacio para síntomas más ambiguos o silenciosos.
La realidad de los síntomas: lo que muchos pasan por alto
Uno de los hallazgos más impactantes del estudio fue el desconocimiento de los síntomas reales. Muchos pacientes reportan solo una sensación vaga de presión, incomodidad en el pecho, o incluso síntomas como indigestión, náuseas o fatiga inexplicable.
Síntomas reales de infarto:
- Dolor o presión en el pecho (no siempre agudo).
- Molestias que se extienden a brazo, cuello, mandíbula o espalda.
- Náuseas, sudor frío, mareo o dificultad para respirar.
- Malestar general o una sensación de “algo no está bien”.
El testimonio detrás del estudio: cuando la ciencia nace del dolor
Eckhardt, motivada por el infarto que sufrió su abuelo cuando era adolescente, decidió investigar cómo la percepción pública podía influir en la atención médica. Su objetivo: desmontar mitos y salvar vidas mediante la educación.
“La gente espera a que el dolor sea insoportable. Pero a veces solo se siente raro. Y esperar puede costarte la vida”, explicó en entrevista con UTA News.
Cine vs. salud: ¿cómo contrarrestar la desinformación?
La cultura audiovisual tiene un poder enorme, pero también una responsabilidad. El estudio sugiere que campañas de salud pública deberían aprovechar ese mismo poder para corregir percepciones erróneas.
Difundir síntomas reales, desmitificar el drama cinematográfico y promover consultas médicas ante cualquier sospecha son pasos urgentes.


TE PODRÍA INTERESAR