¿Alguna vez has buscado las llaves por toda la casa o olvidado el nombre de un viejo amigo? Estos lapsos de memoria son comunes y, en la mayoría de los casos, normales. Sin embargo, cuando los olvidos se vuelven repetitivos o interfieren en la vida diaria, pueden ser señales de algo más serio.
La neurocientífica Ana Natalia Seubert, especialista en neurociencias de la conducta por la UNAM, explica que el cerebro selecciona con cuidado qué recuerdos conservar y cuáles dejar ir. Esto significa que olvidar no solo es natural, sino necesario para priorizar información relevante.
¿Cómo funciona la memoria?
La memoria depende de procesos complejos en el cerebro, especialmente en el hipocampo, una región profunda donde nacen los recuerdos.
Los recuerdos se consolidan gracias a factores clave:
- Emoción vinculada al hecho.
- Repetición de la información.
- Condiciones de vida y genética.
- Técnicas de aprendizaje como mnemotecnias.
El olvido, entonces, no siempre es una falla: es un mecanismo natural que evita la saturación de información irrelevante.
Señales de alarma: ¿cuándo un olvido deja de ser normal?
Contrario a lo que se cree, la edad no es sinónimo de pérdida de memoria grave. Sí existen cambios en la velocidad de procesamiento y en la capacidad de aprendizaje, pero no deberían limitar la vida cotidiana.
Las señales que indican un posible deterioro cognitivo son:
- Repetir constantemente lo mismo sin darse cuenta.
- Guardar objetos en lugares ilógicos.
- Incapacidad para recordar eventos importantes, incluso con contexto.
- Dificultad para aprender tareas simples, aun con repetición.
- Problemas para realizar actividades básicas como hacer compras.
Cuando estas situaciones aparecen, es recomendable buscar atención médica para descartar enfermedades como Alzheimer o demencia.
Factores que influyen en la pérdida de memoria
El Manual MDS identifica causas frecuentes de pérdida de memoria:
- Deterioro cognitivo leve.
- Depresión.
- Deficiencia de vitamina B12.
- Problemas de tiroides.
- Daño cerebrovascular.
- Enfermedad de Alzheimer.
¿Cómo cuidar la memoria y prevenir el deterioro cognitivo?
Los especialistas coinciden en que no basta con resolver rompecabezas o memoramas para mantener el cerebro activo. La prevención debe abarcar varios aspectos:
- Mantener una dieta balanceada.
- Realizar ejercicio físico regular.
- Evitar el exceso de alcohol y tabaco.
- Permanecer social y mentalmente activos.
Estos hábitos pueden reducir el riesgo de deterioro cognitivo en la edad adulta y mejorar la calidad de vida a largo plazo.
Olvidar pequeños detalles es parte de la vida. Pero cuando los olvidos empiezan a alterar la rutina diaria o se vuelven repetitivos, es hora de encender las alarmas. Reconocer estas señales a tiempo puede marcar la diferencia en la detección temprana de enfermedades como la demencia o el Alzheimer.


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