sábado, febrero 7, 2026

Niños quisquillosos al comer: consejos de nutricionista para lograr equilibrio

En muchos hogares, la mesa se transforma en un campo de batalla. Padres frustrados, niños que rechazan un plato tras otro, y la sensación de que nada funciona. Sin embargo, la nutricionista infantil Charlotte Stirling-Reed, en diálogo con la CBeebies Parental Helpline de la BBC, recuerda algo clave: la selectividad alimentaria es una etapa natural y no un fracaso de los padres.

“Esto no solo te pasa a ti, es parte del desarrollo”, aseguró la experta, alentando a las familias a dejar atrás la culpa y a enfocarse en soluciones prácticas.

Dar autonomía a los niños: un arma poderosa

Una de las estrategias más efectivas es permitir que los pequeños tengan cierto control. Puede sonar contradictorio, pero ofrecer opciones y aceptar un “no” a la comida abre la puerta a la curiosidad y autonomía.

Stirling-Reed explicó que responder con calma, en lugar de insistir, reduce la resistencia:

“Los niños buscan decidir por sí mismos. Darles libertad a veces los motiva a probar”.

Equilibrio y moderación, no etiquetas

Clasificar alimentos como “buenos” o “malos” puede dañar la relación de los niños con la comida. La especialista recomienda hablar de equilibrio, variedad y moderación, evitando premios o castigos ligados a la alimentación.

El ejemplo es más poderoso que las palabras: mostrar cómo los adultos disfrutan de diferentes alimentos es una lección práctica mucho más efectiva que las prohibiciones.

El disfrute como clave en la mesa

La comida no debe ser sinónimo de presión. Crear un ambiente agradable y divertido puede marcar la diferencia. Conversar, leer juntos o incluir juegos ligeros en la mesa ayuda a que los niños se sientan cómodos y dispuestos a comer.

“Haz que el momento sea positivo. No se trata solo de lo que hay en el plato, sino de cómo se vive ese instante en familia”, enfatizó la nutricionista.

Alimentación responsiva: respetar el apetito

A partir del primer año, el hambre de los niños fluctúa. La alimentación responsiva propone que los padres decidan qué y cuándo ofrecer, mientras que el niño elige cuánto comer.

Si el pequeño está activo y creciendo, probablemente reciba lo que necesita. Solo en casos de dietas muy restringidas o posibles problemas sensoriales se recomienda acudir a un especialista.

Involucrarlos en la cocina: un camino hacia la aceptación

La familiaridad es un gran aliado. Incluir a los niños en la preparación y elección de alimentos aumenta la probabilidad de que acepten nuevos sabores.

Desde poner la mesa hasta mezclar ingredientes o acompañar al supermercado, estas experiencias despiertan interés y reducen el rechazo. Además, usar opciones rápidas y nutritivas —como frutas congeladas, semillas molidas o salsas caseras con vegetales— simplifica el proceso para los padres.

“Cuanto más se familiaricen, más probable será que acepten”, concluyó Stirling-Reed.

Owen Michell
Owen Michell
Owen Michell es nuestro editor especializado en noticias digitales, con un profundo conocimiento en identificar tendencias y desarrollar contenido de consulta. Su experiencia en el panorama digital le permite brindar información relevante y atractiva para nuestra audiencia. Su pericia en el ámbito de las noticias digitales contribuye a la autoridad y actualidad de nuestro sitio.
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