El huevo es uno de los alimentos más presentes en la mesa mexicana. Sin embargo, alrededor de su consumo persisten mitos sobre el colesterol, el color del cascarón y la conveniencia de comerlo crudo o solo la clara.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), a través de la edición de febrero de 2026 de la Revista del Consumidor, desmintió varias creencias populares y aclaró que el valor nutrimental del huevo no depende del color y que, en la mayoría de las personas, su consumo no eleva significativamente el colesterol.
Los mitos del huevo
Profeco señala que el huevo es una de las principales fuentes de proteína animal en México y se considera un “superalimento” por su aporte de proteínas de alta calidad y vitaminas esenciales.
La clara está compuesta principalmente por albúmina, una proteína con alto valor biológico. Para aprovecharla correctamente, se recomienda consumirla cocida.
Por su parte, la yema aporta grasas saludables, hierro, azufre y vitaminas A, B, D y E. Aunque contiene colesterol, la evidencia citada por la revista indica que su perfil de grasas es equilibrado y no representa un riesgo para la mayoría de la población.

¿El huevo eleva el colesterol?
Uno de los mitos más extendidos es que comer huevo incrementa el colesterol en sangre. Profeco aclara que, en personas sanas, el consumo moderado de huevo no eleva significativamente los niveles de colesterol.
Estudios recientes, como los difundidos por University of Utah Health, señalan que las grasas saturadas tienen mayor impacto en enfermedades cardiovasculares que el colesterol presente en alimentos como el huevo.
Además, este alimento contiene nutrientes que pueden contribuir a la salud cardiovascular cuando forma parte de una dieta equilibrada.
Rojo o blanco: la diferencia es solo el color
Muchas personas creen que el huevo rojo es más nutritivo que el blanco. Profeco desmintió esta idea de forma contundente: la única diferencia es el color del cascarón, que depende de la raza de la gallina.
El valor nutrimental, la cantidad de proteínas y el contenido de vitaminas son idénticos. No existe ventaja nutricional entre uno y otro.
¿Es mejor comer solo claras?
Algunas dietas recomiendan eliminar la yema por su contenido de colesterol. Sin embargo, Profeco subraya que tanto la clara como la yema aportan nutrientes complementarios.
Consumir únicamente claras implica perder vitaminas liposolubles, minerales y colina, un nutriente importante para el metabolismo y el desarrollo cerebral.
Otro mito frecuente es que el huevo crudo conserva mejor sus propiedades. La autoridad advierte que es necesario cocinarlo para aprovechar sus nutrientes y evitar riesgos sanitarios.
El consumo crudo aumenta la posibilidad de infección por salmonela. Para reducir riesgos, se recomienda no consumir huevos crudos, desechar los que estén rotos, mantenerlos refrigerados, cocinarlos a 165 grados Fahrenheit y lavarse las manos después de manipularlos.
Beneficios del huevo para la salud
El huevo contiene aproximadamente seis gramos de proteína por pieza y aporta todos los aminoácidos esenciales. Entre sus beneficios destacan:
Favorece la masa muscular y la salud ósea gracias a su proteína completa.
Contribuye a la salud ocular por su contenido de luteína y zeaxantina, presentes en la yema. Además, apoya un embarazo saludable al aportar hierro, ácido fólico y vitaminas del complejo B y genera mayor sensación de saciedad, lo que puede ayudar en el control de peso.
Además, cada huevo contiene alrededor de 71 calorías, lo que lo convierte en una opción nutritiva y accesible.
Lo que recomienda Profeco
Profeco enfatiza que el huevo puede formar parte de una dieta equilibrada sin representar un riesgo para la mayoría de las personas. La clave está en mantener prácticas higiénicas adecuadas y consumirlo bien cocido.