La migraña ha dejado de ser considerada un simple malestar para consolidarse como un problema de salud pública global. En América Latina, un reciente estudio de la Americas Health Foundation (AHF) reveló que la enfermedad afecta a más de 2000 personas con migraña moderada a grave, en países como México, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica y Perú.
Los resultados mostraron que la mayoría de los afectados son mujeres y que los diagnósticos tardíos agravan su situación. Entre los participantes, el 26% recibió un diagnóstico incorrecto, comúnmente estrés o cefalea tensional, y casi un tercio esperó más de cinco años para un diagnóstico correcto.
Impacto emocional y psicológico
Más allá del dolor, la migraña provoca angustia, frustración y depresión.
Según la Dra. Dawn Buse, “es lógico sentirse triste y frustrado por cómo la enfermedad altera la vida diaria”.
El estudio confirmó que siete de cada diez pacientes se sienten incapaces de realizar sus actividades durante una crisis, y el 35% lo vive como extremadamente incapacitante.
El estrés constante de anticipar nuevas crisis genera ansiedad, y el 50% de los encuestados en Argentina reportó frustración diaria, mientras que un 30% experimentó síntomas depresivos.
Carga económica y laboral
El impacto financiero es significativo: el 45% de los pacientes ve afectada su productividad laboral, y el 42% enfrenta inestabilidad económica. Entre un 5% y 10% de los ingresos mensuales se destinan a tratamientos médicos, especialmente en quienes sufren ataques frecuentes. La automedicación es común: 68% de pacientes en Colombia y 50% en México ajusta su medicación sin supervisión médica, aumentando riesgos de cefalea por sobreuso.
Síntomas que trascienden el dolor
Las crisis incluyen náuseas, vómitos, sensibilidad a la luz, sonidos y olores, dificultades de concentración, tensión en el cuello y fatiga mental. Estos síntomas afectan el rendimiento en el trabajo, la escuela y la vida social, creando un círculo de aislamiento y angustia.
Desafíos del sistema de salud
El acceso a especialistas sigue siendo limitado. El 43% de los encuestados consideró difícil o muy difícil consultar a un especialista, y solo el 18% se siente informado sobre opciones de tratamiento. La Dra. Marcela Santos enfatiza la necesidad de una red de concientización y de mejorar la formación médica para diagnosticar y tratar eficazmente la migraña.
Tratamiento y prevención
Existen dos enfoques:
- Tratamiento agudo o de rescate: para aliviar síntomas durante una crisis, con analgésicos y medicamentos específicos.
- Tratamiento preventivo: reduce frecuencia e intensidad de los ataques y mejora la respuesta al tratamiento de rescate.
Terapias no farmacológicas como biofeedback y terapia cognitivo-conductual también han mostrado resultados positivos, ayudando a manejar emociones y mejorar la calidad de vida.


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