Cuando una persona sale del consultorio con una receta médica, una de las primeras dudas suele aparecer es: ¿conviene comprar el medicamento de patente o elegir un genérico? También es común escuchar sobre los llamados medicamentos “similares”, lo que genera confusión sobre cuál ofrece mejores resultados y cuál representa un mayor ahorro.
La diferencia en el precio puede ser enorme. De acuerdo con especialistas, un medicamento genérico intercambiable (GI) puede costar hasta 90% menos que uno de patente, aunque ambos contienen el mismo principio activo y ofrecen la misma eficacia terapéutica cuando cuentan con la autorización sanitaria correspondiente.
¿Por qué un medicamento de patente cuesta mucho más?
El precio de un medicamento de patente no solo refleja el costo de fabricación. La doctora Erika Palacios Rosas, de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP), explicó para El Economista que detrás de estos productos existen años de investigación científica, desarrollo de nuevas moléculas, estudios preclínicos y ensayos clínicos que demuestran su seguridad y eficacia antes de salir al mercado.
Además, las farmacéuticas obtienen una patente que protege esa innovación durante un periodo aproximado de 20 años, tiempo en el que únicamente ese laboratorio puede comercializar el medicamento original. Cuando la patente vence, otros fabricantes pueden producir el mismo principio activo mediante medicamentos genéricos intercambiables.
¿Los medicamentos genéricos funcionan igual?
Sí, siempre que se trate de un Genérico Intercambiable (GI) autorizado por la autoridad sanitaria. Estos medicamentos contienen el mismo principio activo, la misma concentración, la misma dosis y la misma vía de administración que el medicamento de patente. La principal diferencia está en los llamados excipientes, que son sustancias inactivas utilizadas para dar forma, sabor, conservación o facilitar la administración del medicamento, pero que no modifican el efecto terapéutico del principio activo.
Por ello, especialistas de la UDLAP y de la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet) coinciden en que los medicamentos de patente y los GI ofrecen la misma eficacia comprobada.
¿Qué tanto dinero puedes ahorrar?
La diferencia económica puede ser muy importante, especialmente para quienes necesitan tratamientos permanentes. Por ejemplo, una paciente con ansiedad generalizada, necesita consumir 60 tabletas mensuales de escitalopram de 10 miligramos. Si comprara el medicamento de patente, gastaría alrededor de 3,200 pesos al mes, ya que cada caja de 28 tabletas cuesta cerca de 1,600 pesos.
En cambio, utilizando un Genérico Intercambiable desembolsa entre 160 y 300 pesos mensuales, dependiendo de la farmacia donde realice la compra.
¿Qué pasa con los medicamentos “similares”?
Aunque muchas personas utilizan el término “similar” para referirse a medicamentos económicos, especialistas señalan que legalmente esa clasificación no existe en México. Jessica Lakshmi, divulgadora científica especializada en citometría, explica que la legislación mexicana únicamente reconoce medicamentos de patente y Genéricos Intercambiables.
El concepto de “medicamentos similares” se popularizó debido a una conocida cadena de farmacias, pero eso no significa que exista una categoría sanitaria denominada de esa forma.
Por ello, antes de comprar cualquier medicamento conviene verificar que el envase indique claramente que se trata de un Genérico Intercambiable, ya que estos sí cuentan con las pruebas requeridas para demostrar que ofrecen el mismo efecto terapéutico que el medicamento original.
¿Qué conviene comprar?
Si el médico no especifica que debe adquirirse una marca determinada y existe un Genérico Intercambiable, especialistas consideran que representa una excelente alternativa para cuidar tanto la salud como el bolsillo. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) señala que los medicamentos genéricos suelen ser considerablemente más económicos porque los laboratorios que los producen ya no deben recuperar la inversión realizada durante el desarrollo del medicamento original.
Sin embargo, siempre es recomendable seguir las indicaciones del médico tratante y consultar cualquier cambio de medicamento antes de iniciar un tratamiento diferente.
¿Cómo identificar un Genérico Intercambiable?
Antes de pagar en la farmacia conviene revisar que el medicamento cuente con el registro sanitario correspondiente y que en el empaque aparezca la denominación de Genérico Intercambiable (GI). También es recomendable comparar precios entre distintas farmacias, ya que un mismo medicamento puede variar considerablemente de costo dependiendo del establecimiento.
De esta forma es posible reducir el gasto en salud sin comprometer la eficacia del tratamiento, siempre que el medicamento haya sido autorizado por las autoridades sanitarias.


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