El Gancho
La idea es casi demasiado buena para ser verdad: realizar un entrenamiento intenso y luego seguir quemando calorías a un ritmo elevado mientras descansas en el sofá, ves la televisión o duermes. Este fenómeno, conocido popularmente como el «efecto afterburn» y científicamente como Consumo Excesivo de Oxígeno Post-ejercicio (EPOC), es uno de los santos griales del fitness. Pero, ¿cuántas calorías adicionales representa realmente? ¿Son suficientes para marcar una diferencia significativa en la pérdida de peso, o es un mito magnificado por el marketing? La ciencia tiene la respuesta, y es más matizada de lo que los titulares sugieren.
Desmitificando el EPOC: ¿Qué es y Cómo Funciona?
Durante el ejercicio intenso, tu cuerpo entra en un «déficit de oxígeno» porque los músculos demandan energía a un ritmo más rápido de lo que el cuerpo puede suministrar oxígeno de forma aeróbica. El EPOC es la respuesta del cuerpo a este déficit. Después de que terminas de hacer ejercicio, tu metabolismo no vuelve inmediatamente a su estado de reposo. En cambio, continúa consumiendo oxígeno a un ritmo elevado para «pagar la deuda» de oxígeno y restaurar el sistema a su estado de equilibrio, o homeostasis.
Este proceso de recuperación implica varias tareas metabólicamente costosas, que incluyen:
- Reposición de las reservas de energía (fosfocreatina y glucógeno muscular).
- Reoxigenación de la sangre y los tejidos.
- Restauración de los niveles hormonales circulatorios.
- Disminución de la temperatura corporal.
- Normalización de la frecuencia cardíaca y respiratoria.
La duración de este efecto puede variar enormemente, desde tan solo 15 minutos después de un ejercicio ligero hasta 48 horas después de una sesión particularmente agotadora.
Los Dos Factores Clave que Maximizan el EPOC: Intensidad y Duración
La investigación científica ha identificado dos variables principales que determinan la magnitud y la duración del EPOC: la intensidad y la duración del ejercicio.
- Intensidad: Este es el factor más influyente. Múltiples estudios demuestran una relación directa y contundente: a mayor intensidad del ejercicio, mayor es el EPOC. Un estudio de Bahr y Sejersted hizo que los sujetos se ejercitaran durante 80 minutos a diferentes intensidades. El EPOC fue drásticamente mayor después de la sesión al 75% del consumo máximo de oxígeno (VO_{2max}), quemando 150.5 calorías adicionales y durando 10.5 horas, en comparación con las intensidades más bajas, cuyo efecto duró mucho menos. Otro estudio encontró que un entrenamiento de 500 calorías al 75% de VO_{2max} generó casi el doble de EPOC (45 calorías) que un entrenamiento de 500 calorías al 50% de VO_{2max} (24 calorías).
- Duración: Manteniendo la intensidad constante, aumentar la duración del ejercicio también aumenta significativamente el EPOC. Un estudio clásico de Chad y Wenger demostró este punto claramente. Al 70% de VO_{2max}, una sesión de 30 minutos generó un EPOC de 33 calorías. Al extender la sesión a 45 minutos, el EPOC aumentó a 74.5 calorías. Y con una sesión de 60 minutos, el EPOC se disparó a 156 calorías, casi cinco veces más que la sesión de 30 minutos.
La Batalla de los Métodos: ¿Qué Quema Más en Reposo?
Además de la intensidad y la duración, el tipo de entrenamiento también juega un papel crucial en la magnitud del EPOC.
- Intervalos vs. Continuo: El ejercicio intermitente o de intervalos (como el HIIT) demuestra consistentemente generar una respuesta de EPOC superior en comparación con el ejercicio aeróbico continuo, incluso cuando el gasto calórico total durante la sesión es el mismo. Un estudio comparó una carrera continua de 30 minutos al 70% de VO_{2max} con 20 series de 1 minuto al 105% de VO_{2max}. El entrenamiento de intervalos produjo un EPOC de 75 calorías, más del doble que las 34.5 calorías del entrenamiento continuo.
- Pesas vs. Cardio: El entrenamiento de resistencia de alta intensidad también es un potente estimulador del EPOC. Un estudio comparó el ciclismo aeróbico, el entrenamiento en circuito y el entrenamiento de resistencia pesado. El entrenamiento de resistencia pesado (3 series, 3-8 repeticiones al 80-90% de 1RM) produjo el mayor EPOC, superando tanto al circuito como al ciclismo. Además, dentro del entrenamiento de resistencia, una mayor intensidad (usando pesos más pesados para menos repeticiones) genera un EPOC significativamente mayor que un entrenamiento de menor intensidad (pesos más ligeros para más repeticiones), incluso cuando el volumen total de trabajo es idéntico.
La Cruda Realidad: ¿Cuántas Calorías Extras Son Realmente?
Aquí es donde las expectativas deben encontrarse con la realidad científica. Aunque el EPOC es un fenómeno real y medible, su contribución al gasto calórico total diario es a menudo modesta. Las directrices del ACSM sugieren que el EPOC generalmente añade entre un 6% y un 15% más de calorías al costo energético total del entrenamiento.
Para ponerlo en perspectiva: si realizas un entrenamiento intenso que quema 500 calorías, el EPOC podría añadir entre 30 y 75 calorías adicionales a tu gasto total. Si bien cada caloría cuenta y este es un «bono» bienvenido, no es el equivalente a una comida trampa ni una licencia para ignorar la nutrición. El EPOC no transformará milagrosamente tu balance energético diario.
La obsesión por maximizar el EPOC puede incluso ser contraproducente. La ciencia de la formación de hábitos nos dice que la consistencia y el disfrute son claves para la adherencia a largo plazo. Un enfoque de «todo o nada», donde solo se consideran válidos los entrenamientos brutalmente intensos que maximizan el EPOC, puede llevar al agotamiento, lesiones y, en última instancia, al abandono. Es mucho más beneficioso para la salud y la composición corporal a largo plazo realizar un entrenamiento moderado de forma consistente que hacer un entrenamiento que maximiza el EPOC de forma esporádica y luego abandonar.
EPOC es la Guinda del Pastel, no el Pastel Entero
El «efecto afterburn» es un beneficio real y científicamente validado del ejercicio, particularmente del entrenamiento intenso y de larga duración. Es una de las razones por las que el HIIT y el entrenamiento de resistencia pesado son tan efectivos. Sin embargo, su magnitud no es un cambio de juego metabólico.
La estrategia más inteligente es ver el EPOC como lo que es: la guinda del pastel. El pastel en sí es el gasto calórico durante el ejercicio, los innumerables beneficios para la salud del movimiento regular y la consistencia a lo largo del tiempo. Utiliza los entrenamientos de alta intensidad para obtener ese bono calórico, pero no dejes que la búsqueda del EPOC te impida disfrutar de una caminata, una sesión de yoga o un entrenamiento más ligero. El mejor entrenamiento es el que se hace, y el EPOC es simplemente una recompensa extra por el trabajo duro.


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