Dormir hasta tarde no siempre es solo una preferencia personal. Para millones de personas, acostarse de madrugada y activarse cuando el día ya avanza forma parte de su reloj biológico. Sin embargo, nuevas investigaciones advierten que este hábito, conocido como cronotipo vespertino, podría tener un impacto en la salud del corazón.
Un estudio publicado en el Journal of the American Heart Association, la revista científica de la American Heart Association, encontró que los adultos noctámbulos, especialmente mujeres de mediana edad y mayores, presentan un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, incluyendo infarto y accidente cerebrovascular, en comparación con quienes se despiertan y se activan temprano.
¿Qué dice el estudio sobre dormir tarde y la salud del corazón?
La investigación analizó datos de salud de más de 300 mil adultos, con una edad promedio de 57 años, provenientes del Biobanco del Reino Unido, una de las bases biométricas más completas del mundo. Los científicos evaluaron cómo los cronotipos, es decir, la preferencia natural por determinados horarios de sueño, influyen en la salud cardiovascular a largo plazo.
Los participantes fueron seguidos durante una mediana de 14 años, periodo en el que se registraron eventos como infartos, accidentes cerebrovasculares y cambios en indicadores de salud.
Cronotipos: matutinos, vespertinos e intermedios
El análisis clasificó a los participantes en tres grupos. Cerca del 8% se identificó como cronotipo vespertino, es decir, personas que suelen acostarse muy tarde, alrededor de las 2 de la madrugada, y concentran su actividad en la noche.
Por otro lado, casi una cuarta parte se definió como cronotipo matutino, personas que se levantan temprano, son más activas durante el día y suelen dormir antes de las 9 de la noche. El grupo mayoritario, aproximadamente 67%, fue catalogado como cronotipo intermedio, ya que no se identificó claramente con ninguno de los extremos.
Mayor riesgo cardiovascular en personas nocturnas
Los resultados mostraron diferencias claras. En comparación con los cronotipos intermedios, las personas vespertinas presentaron una prevalencia 79% mayor de una puntuación general deficiente de salud cardiovascular.
Además, los noctámbulos tuvieron un 16% más de riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular durante el seguimiento, incluso después de considerar otros factores de salud. El impacto fue más marcado en mujeres, quienes mostraron peores puntuaciones cardiovasculares que los hombres con el mismo cronotipo.
Para medir la salud del corazón, los investigadores analizaron variables como dieta, actividad física, consumo de tabaco, calidad del sueño, peso corporal, colesterol, niveles de glucosa y presión arterial.

La desalineación circadiana, un factor clave
Una de las explicaciones principales del mayor riesgo está relacionada con la desalineación circadiana, un fenómeno en el que el reloj biológico interno no coincide con los ciclos naturales de luz y oscuridad ni con los horarios sociales habituales.
“El reloj corporal de las personas vespertinas suele estar desajustado respecto al entorno”, explica Sina Kianersi, autor principal del estudio e investigador asociado en la división de trastornos del sueño y circadianos del Hospital Brigham and Women’s y la Escuela de Medicina de Harvard. Según el especialista, esta desalineación favorece hábitos que dañan la salud cardiovascular, como sueño insuficiente, tabaquismo y una dieta de menor calidad.
En contraste, las personas matutinas mostraron una prevalencia 5% menor de puntuaciones bajas de salud cardíaca, lo que refuerza la relación entre horarios de sueño y bienestar cardiovascular.

¿Qué se puede hacer para no dormir hasta tarde?
Pese a los hallazgos, los expertos aclaran que no todo está perdido para los noctámbulos. Kristen Knutson, presidenta de la declaración científica 2025 de la American Heart Association, quien no participó en el estudio, subraya que gran parte del riesgo está asociado a conductas modificables.
“Los mayores riesgos de enfermedad cardíaca entre los cronotipos vespertinos se deben en parte a comportamientos como el tabaquismo y el mal dormir. Esto significa que hay margen para mejorar la salud cardiovascular”, explica.
La especialista añade que la AHA recomienda considerar el cronotipo individual al diseñar tratamientos y estrategias de prevención, ya que algunos medicamentos y terapias funcionan mejor cuando se administran en momentos específicos del ritmo circadiano.
Los autores reconocen que el estudio presenta limitaciones. La mayoría de los participantes del Biobanco del Reino Unido eran personas más saludables que la población promedio. Además, la preferencia por horarios de sueño se midió una sola vez y fue autoinformada, lo que puede influir en la precisión de los resultados.
Aun así, la investigación refuerza que dormir hasta tarde de forma crónica no es solo un hábito, sino un factor que puede influir en la salud del corazón, especialmente cuando se combina con otros comportamientos poco saludables.


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