Una ola polar recorre Argentina con temperaturas inusuales que afectan a casi todo el país. Las imágenes de calles vacías, escarcha en los techos y familias buscando formas de calefacción se han vuelto moneda corriente. Pero más allá de lo anecdótico, las bajas temperaturas pueden poner en riesgo la salud, especialmente si no se toma en serio la forma en que nos vestimos.
La hipotermia y el congelamiento son peligros reales. Los CDC advierten que la exposición prolongada al frío puede alterar las funciones vitales del cuerpo. Pero, ¿cómo vestirse de forma correcta para evitar estas complicaciones? Aquí entra en juego un concepto clave: la regla de las tres capas.
Vestirse en tres capas: el escudo más efectivo
Expertos como la Cruz Roja y médicos como Jorge Tartaglione coinciden: la mejor forma de enfrentar el frío es vestirse en capas. ¿Por qué? Porque cada capa cumple una función específica.
- Primera capa (base): en contacto con la piel. Debe ser térmica, ajustada, que absorba y evapore el sudor. Ideal: poliéster técnico.
- Segunda capa (aislante): mantiene el calor. Puede ser un suéter de lana, polar o chaqueta acolchada.
- Tercera capa (protectora): contra el viento, la nieve y la lluvia. Impermeable y resistente.
Este sistema permite adaptarse al entorno: abrigarse al salir y no sobrecalentarse al entrar a lugares cerrados.
No olvides cabeza, manos y pies: las zonas más vulnerables
La Universidad de Manitoba demostró que hasta el 10% del calor corporal se pierde por la cabeza. Por eso, usar gorro no es un accesorio, es una necesidad.
Manos y pies también deben protegerse: guantes térmicos, medias gruesas, calzado impermeable. Y si se puede, orejeras y bufandas, que además protegen nariz y boca del aire helado.
Incluso en casa, calentadores de manos y mantas térmicas pueden hacer la diferencia para mantener el cuerpo a salvo.
¿Qué telas usar y cuáles evitar?
Los materiales importan. Mientras que la lana conserva bien el calor, el algodón lo retiene cuando se moja y puede enfriar el cuerpo. Lo ideal es combinar fibras sintéticas como el poliéster técnico o el nylon, y materiales naturales como la lana.
Evita el uso de ropa interior de algodón como primera capa. Si sudas y se moja, perderás más temperatura de la que crees.
Otro consejo clave: evita el alcohol, ya que impide la vasoconstricción y facilita la pérdida de calor corporal, aunque te haga sentir momentáneamente cálido.
Cómo abrigarte según el clima del día
Los meteorólogos coinciden: adaptarse al clima específico es crucial. Si el día es ventoso, se recomienda ropa cortavientos. Si hay lluvia o nieve, ropa impermeable. Y siempre, calzado que no permita el ingreso de agua.
La meteoróloga Allison Prater advierte: “Cubrir toda la piel expuesta es esencial para evitar lesiones por congelamiento”. Ninguna parte del cuerpo debe quedar desprotegida.
Protegerse también en casa: abrigo sin calefacción excesiva
Aun en interiores, el calor corporal debe conservarse. Varias capas finas son mejores que una sola gruesa. Las mantas de polar, pantuflas, alfombras y burletes ayudan a mantener el hogar cálido sin necesidad de abusar de estufas.Durante la noche, usa pijamas térmicos, medias y mantas adicionales. Y asegúrate de prevenir intoxicación por monóxido de carbono, instalando detectores y ventilando correctamente.


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