Son las 23:47. Abres la nevera, buscando “algo ligero”. Un yogur, tal vez… pero ahí está ese trozo de pastel de chocolate mirándote con descaro. La pregunta asalta tu mente: ¿realmente comer tan tarde me hará engordar?
Esta duda, que parece de cocina doméstica, ha sido analizada por la ciencia con lupa. Lo que descubrieron puede cambiar la forma en que ves tus cenas nocturnas y tus antojos de madrugada.
El reloj interno del cuerpo y su impacto en el peso
Nuestro organismo funciona con un ritmo circadiano, un reloj biológico que regula desde la temperatura corporal hasta el metabolismo. Comer cuando este reloj “cree” que deberíamos estar durmiendo altera la digestión y el uso de la energía.
Estudios publicados en JAMA Network Open analizaron a adultos que concentraban sus calorías por la mañana y hallaron que perdían más peso y mejoraban su salud metabólica que quienes lo hacían por la noche, incluso consumiendo la misma cantidad de calorías.
Más calorías por la noche: un riesgo oculto
La nutricionista Melissa Mroz-Planells, portavoz de la Academia de Nutrición y Dietética, advierte que concentrar muchas calorías al final del día aumenta la probabilidad de exceder nuestras necesidades energéticas.
Además, los antojos nocturnos suelen estar influenciados por el cansancio y la necesidad de recompensa inmediata, lo que nos lleva a elegir dulces, snacks y alimentos ultraprocesados.
Crononutrición: comer en sintonía con el sol
La crononutrición estudia cómo el momento del día en que comemos afecta al metabolismo, las hormonas y el descanso. Comer temprano y ligero por la noche permite que la digestión finalice antes de dormir, mejorando el sueño y reduciendo la probabilidad de almacenar grasa.
En países mediterráneos como España e Italia, donde se cena tarde, la clave está en que la comida principal es al mediodía y la cena suele ser ligera. Esto demuestra que no solo la hora importa, sino el total calórico y la composición de las comidas.
El impacto en las hormonas del hambre
Dormir mal o comer muy cerca de la hora de dormir altera dos hormonas clave:
- Grelina: aumenta y estimula el hambre.
- Leptina: disminuye y reduce la sensación de saciedad.
Esto puede crear un círculo vicioso: mal sueño → más hambre → más comidas tardías → peor descanso.
Consejos prácticos para la noche
Si el hambre aparece después de las 22:00:
- Elige frutas, yogur natural con frutos rojos o snacks con proteína y fibra.
- Evita dulces, frituras y ultraprocesados.
- Mantén porciones pequeñas.
- Deja pasar 2 a 4 horas entre la última comida y dormir.
Más allá del reloj
La ciencia aún no tiene una respuesta definitiva sobre si comer tarde engorda más, pero sí es claro que mantener horarios regulares de sueño y comidas favorece un peso saludable y un mejor descanso.En definitiva, no es solo qué comes, sino cuándo y cómo lo integras en tu día lo que puede marcar la diferencia en tu salud y tu metabolismo.
