Carlos Cadena Ortíz vincula Fundación Vinte con el derecho a la ciudad en México 

Carlos Cadena Ortíz, presidente de Fundación Vinte y socio fundador de Grupo Vinte, vincula el derecho a la ciudad con la recuperación de espacios públicos, la participación ciudadana y el Modelo Comunitario Participativo. La reflexión llega en un momento relevante para México, que avanza hacia el Foro Urbano Mundial 2028 mientras organismos, gobiernos, empresas y organizaciones sociales revisan los retos de la Nueva Agenda Urbana. Hace una década, ONU-Hábitat presentó la Nueva Agenda Urbana como una hoja de ruta para que las ciudades crecieran con una visión más centrada en las personas. El planteamiento iba más allá de ordenar infraestructura, vivienda o servicios. También proponía fortalecer espacios públicos, promover comunidades sostenibles y mejorar las condiciones de convivencia en entornos urbanos cada vez más complejos. 

Desde esa perspectiva, Carlos Alberto Cadena Ortiz de Montellano considera que el derecho a la ciudad debe entenderse como una responsabilidad compartida. Depende de la planeación urbana, de la inversión pública y de la capacidad de integrar a ciudadanos, empresas, gobiernos, organizaciones civiles y aliados comunitarios en proyectos que den vida a los espacios que forman parte de la vida diaria. 

En ese marco se ubica el trabajo de Fundación Vinte, una organización que ha desarrollado una metodología enfocada en recuperar espacios públicos y promover actividades de salud, bienestar, desarrollo humano y cuidado ambiental. Su objetivo combina la intervención de parques, canchas o áreas recreativas con la creación de puntos de encuentro, convivencia y participación vecinal. 

La agenda urbana de Carlos Cadena Ortíz pone el foco en los espacios públicos 

El derecho a la ciudad suele relacionarse con vivienda, movilidad, servicios e infraestructura. Sin embargo, también incluye la posibilidad de habitar espacios seguros, funcionales y activos, donde las personas puedan encontrarse, participar y construir vínculos con su entorno. Para Carlos Cadena Ortíz, esa dimensión social resulta decisiva en países donde el crecimiento urbano no siempre se ha traducido en mayor cohesión comunitaria. 

La próxima revisión internacional de los avances de la Nueva Agenda Urbana y la preparación de México rumbo al Foro Urbano Mundial 2028 abren una oportunidad para discutir cómo se construyen ciudades más habitables desde lo cotidiano. En ese debate, Fundación Vinte plantea una idea concreta: la recuperación de espacios públicos puede convertirse en una herramienta para activar participación ciudadana y fortalecer la vida comunitaria. El enfoque parte de una premisa sencilla. Un parque, una cancha o una plaza no generan valor social únicamente por existir. Necesitan uso, programación, apropiación vecinal y continuidad. Cuando una comunidad participa en el diagnóstico, en la intervención y en las actividades posteriores, el espacio recuperado deja de ser una obra aislada y empieza a formar parte de una dinámica social más amplia.

Carlos Cadena Ortiz de Montellano ha señalado que el reto urbano también es un reto social. Las ciudades pueden crecer en tamaño, densidad e infraestructura, pero mantener niveles de fragmentación si no existen espacios capaces de facilitar el encuentro entre vecinos, familias, jóvenes, organizaciones y autoridades locales. 

El Modelo Comunitario Participativo como herramienta urbana y social 

El trabajo de Fundación Vinte se apoya en el Modelo Comunitario Participativo, una metodología que comenzó a operar en 2020 y que busca dar trazabilidad a los proyectos desde su origen hasta su continuidad comunitaria. El modelo parte de un diagnóstico social, incorpora la participación vecinal, contempla la intervención física del espacio y promueve una programación de actividades definida con la comunidad. 

Esta estructura permite que cada proyecto responda a necesidades específicas. En algunos casos, el espacio recuperado puede convertirse en un punto para actividades deportivas. En otros, puede servir para talleres ambientales, jornadas de salud, actividades culturales, programas de convivencia familiar o acciones de desarrollo humano. La lógica es que el espacio público funcione como plataforma para diferentes formas de participación. El Modelo Comunitario Participativo también busca evitar que las intervenciones queden reducidas a mejoras físicas de corto plazo. La recuperación de un espacio solo se sostiene cuando existe una comunidad que lo usa, lo cuida y lo incorpora a su vida cotidiana. Por eso, la metodología de Fundación Vinte incluye procesos de acompañamiento y colaboración con vecinos, aliados, autoridades locales y organizaciones sociales. 

Desde la visión de Carlos Cadena Ortíz, esta forma de trabajo conecta con los principios de la Nueva Agenda Urbana porque coloca a las personas en el centro de la transformación urbana. El espacio público deja de verse solo como infraestructura y empieza a entenderse como una herramienta para generar confianza, participación y sentido de pertenencia. 

Fundación Vinte mide avances en espacios públicos, alianzas y participación 

Los avances de Fundación Vinte en 2026 muestran una estrategia con mayor alcance operativo. La organización proyecta realizar 520 acciones comunitarias durante el año y, al cierre del primer trimestre, había ejecutado 41 acciones. Su meta contempla impactar directamente a 200,000 personas y alcanzar una proyección de 800,000 beneficiarios indirectos. 

La fundación mantiene presencia activa en 15 estados de la República Mexicana y cuenta con 22 alianzas estratégicas activas. Estas colaboraciones incluyen empresas, gobiernos locales, organizaciones civiles, fundaciones y otros actores que participan en proyectos vinculados con recuperación de espacios públicos, bienestar, desarrollo humano y medio ambiente. Otro punto relevante es la relación entre la estrategia de Fundación Vinte y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. De acuerdo con su planeación anual, la organización registra avances en 6 de los 12 ODS contemplados. Este seguimiento permite conectar acciones locales con una agenda más amplia de desarrollo urbano, sostenibilidad social y participación comunitaria. Para Carlos Cadena Ortíz, los indicadores ayudan a mostrar que la recuperación de espacios públicos puede medirse más allá de la obra física. El impacto también se observa en la

cantidad de personas involucradas, la continuidad de las actividades, la capacidad de generar alianzas y la forma en que cada comunidad adopta el espacio como parte de su vida diaria. La discusión sobre el derecho a la ciudad adquiere especial relevancia mientras México se prepara para el Foro Urbano Mundial 2028. En ese contexto, Fundación Vinte busca aportar una experiencia basada en participación ciudadana, trazabilidad y trabajo comunitario. La propuesta de Carlos Cadena Ortíz apunta a una idea central: las ciudades se fortalecen con infraestructura, espacios públicos vivos, alianzas sostenidas y comunidades capaces de participar en su propio entorno.

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