El celular y las pantallas ya forman parte del día a día de niños y adolescentes. Se usan para estudiar, entretenerse, comunicarse y jugar. Sin embargo, especialistas en salud, educación y neurociencia han comenzado a alertar sobre los efectos que el uso excesivo y desregulado de estos dispositivos puede tener en el desarrollo cognitivo infantil y la llamada demencia digital.
En este sentido ha cobrado relevancia el término demencia digital, una expresión que no corresponde a un diagnóstico médico formal, pero que se utiliza para describir una serie de alteraciones en la atención, la memoria y la regulación emocional asociadas al abuso de la tecnología durante etapas clave del desarrollo cerebral.
¿Qué es la demencia digital?
El concepto de demencia digital fue propuesto por el neurocientífico alemán Manfred Spitzer, quien advirtió que la exposición prolongada a celulares, tablets y pantallas puede interferir con funciones cognitivas fundamentales, especialmente en cerebros que aún están en formación.
De acuerdo con médicos y pediatras, algunos niños con uso intensivo de smartphones presentan dificultades para concentrarse, recordar información reciente o manejar sus emociones. Aunque estas señales no equivalen a una demencia en el sentido neurológico clásico, sí representan un foco de atención para padres, docentes y profesionales de la salud.

¿Cómo afecta el uso excesivo del celular al cerebro infantil?
Uno de los efectos más estudiados es la disminución de la capacidad de atención sostenida. Investigaciones publicadas en Nature señalan que la exposición constante a estímulos rápidos, como videos cortos, notificaciones y cambios continuos de contenido, puede afectar la flexibilidad cognitiva y la capacidad de concentración en niños y adolescentes.
También se han identificado problemas de memoria a corto plazo, como olvidar instrucciones recientes o necesitar que la información se repita varias veces. Especialistas explican que esto podría estar relacionado con una menor activación de la memoria de trabajo cuando el niño depende en exceso del celular para procesar información.
Otro aspecto que genera preocupación es la ansiedad o irritabilidad cuando el dispositivo no está disponible. Estudios sobre uso problemático de smartphones describen patrones de comportamiento similares a la dependencia conductual, donde el celular se convierte en una fuente constante de regulación emocional.
La baja tolerancia a la frustración es otra señal frecuente. Los contenidos digitales suelen ofrecer recompensas inmediatas, lo que dificulta que los niños desarrollen paciencia y perseverancia frente a tareas que requieren esfuerzo sostenido, como estudiar o resolver problemas complejos, relacionado con la demencia digital.
Impacto del celular en el sueño
El uso de pantallas antes de dormir es uno de los factores más asociados a problemas de sueño en niños. Investigadores de la Universidad Jiao Tong de Shanghái han documentado que la exposición nocturna a dispositivos electrónicos se relaciona con dificultad para conciliar el sueño, despertares nocturnos y cansancio durante el día.
La falta de descanso afecta directamente procesos clave como la memoria, el aprendizaje y la regulación emocional. A largo plazo, esto puede traducirse en bajo rendimiento escolar y mayor irritabilidad.
Además, diversos estudios han observado un desinterés creciente por actividades no digitales, como el juego físico, la lectura o la convivencia social. Esta reducción en la interacción cara a cara puede impactar negativamente en el desarrollo social y emocional infantil.

¿Cómo prevenir la llamada demencia digital en niños?
Los especialistas coinciden en que la tecnología no es negativa por sí misma. De hecho, el uso moderado y activo de herramientas digitales puede tener beneficios educativos. El problema surge cuando el uso es excesivo, pasivo y sin acompañamiento adulto, especialmente durante etapas de alta plasticidad neuronal.
La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda establecer límites claros en el tiempo de pantalla según la edad del niño, priorizando siempre la calidad del contenido sobre la cantidad. También sugiere fomentar un uso activo, donde el menor participe, cree o aprenda, en lugar de consumir contenido de forma automática.
Promover actividades como la lectura, los juegos de mesa, la música o el ejercicio físico ayuda a fortalecer la memoria, la atención y las funciones ejecutivas. Evitar el uso de pantallas al menos una hora antes de dormir mejora la calidad del sueño y favorece el aprendizaje.
Más allá de contar horas frente a la pantalla, los expertos recomiendan observar cambios en el comportamiento, mantener una comunicación abierta con los niños y acompañarlos en el uso responsable de la tecnología. El objetivo no es prohibir, sino enseñar a usar el celular de forma saludable y equilibrada.


TE PODRÍA INTERESAR