En los últimos años, el ayuno intermitente se ha vuelto una tendencia popular para mejorar la salud y controlar el peso. Sin embargo, hay modalidades más prolongadas, como ayunar durante 36 horas seguidas, que han despertado curiosidad y controversia. Muchas personas se preguntan si este tipo de ayuno ayuda al sistema digestivo o si representa riesgos considerables para la salud. A continuación, exploramos los posibles beneficios y desafíos de esta práctica para que tomes decisiones informadas.
¿Qué es un ayuno de 36 horas?
Un ayuno de 36 horas implica abstenerse de consumir alimentos sólidos y, en algunos casos, también calorías líquidas, durante ese periodo. Generalmente, las personas que practican esta modalidad comienzan después de la cena de un día y no vuelven a comer hasta el desayuno dos días después.
En comparación con otros tipos de ayuno intermitente, como el 16/8 (16 horas de ayuno y 8 de alimentación) o el 24 horas, esta práctica es mucho más prolongada y demanda mayor control y preparación.
Posibles beneficios para el sistema digestivo
El sistema digestivo funciona continuamente para procesar los alimentos, absorber nutrientes y eliminar desechos. Un ayuno de 36 horas puede ofrecer ciertas ventajas:
- Descanso intestinal: Al no recibir alimentos durante un tiempo prolongado, el intestino reduce su actividad y puede “descansar” de procesos digestivos intensos.
- Reducción de inflamación: Algunos estudios preliminares sugieren que los ayunos prolongados pueden disminuir ciertos marcadores inflamatorios en el tracto gastrointestinal.
- Mejora en la sensibilidad a la insulina: Aunque no es exclusivo del sistema digestivo, un mejor control de la glucosa también influye en la salud intestinal.
- Promoción de la autofagia: Este proceso celular, que se activa con el ayuno, ayuda a limpiar desechos celulares y podría tener efectos positivos en tejidos del aparato digestivo.
Cabe destacar que estos beneficios aún se estudian y no hay consenso médico definitivo sobre los efectos de ayunos tan prolongados en personas sanas.
Desafíos y riesgos del ayuno prolongado
Aunque puede tener beneficios, ayunar durante 36 horas seguidas no es adecuado para todo el mundo. Entre los principales desafíos se encuentran:
- Hipoglucemia y mareos: Al no ingerir alimentos por tanto tiempo, pueden bajar los niveles de azúcar en la sangre, provocando debilidad y mareos.
- Deshidratación: Si no se consumen líquidos suficientes, el cuerpo puede deshidratarse rápidamente.
- Pérdida de masa muscular: Aunque en periodos cortos es poco probable, ayunos prolongados pueden aumentar el riesgo de utilizar proteína muscular como energía.
- Aumento de la ansiedad o irritabilidad: El hambre prolongada puede afectar el estado de ánimo y la concentración.
- No apto para todos: Personas con diabetes, problemas digestivos crónicos, bajo peso o embarazadas no deberían practicarlo sin supervisión médica.
Recomendaciones para un ayuno seguro
Si estás considerando probar un ayuno prolongado, es importante hacerlo con precaución:
- Consulta con un profesional de salud: Antes de iniciar un ayuno de más de 24 horas, habla con tu médico o un nutricionista.
- Mantente hidratado: Bebe agua y, si está permitido, infusiones sin azúcar para evitar la deshidratación.
- Evita esfuerzos intensos: Durante el ayuno, limita actividades físicas extenuantes para prevenir mareos o lesiones.
- Rompe el ayuno gradualmente: Inicia con alimentos suaves y fáciles de digerir, como frutas, caldos o yogur, para evitar molestias digestivas.
- Escucha a tu cuerpo: Si presentas síntomas intensos como mareos severos, debilidad extrema o dolor abdominal, suspende el ayuno y busca atención médica.
Alternativas menos intensas
Si tu objetivo es cuidar el sistema digestivo, no necesariamente debes someterte a un ayuno tan prolongado. Existen alternativas más seguras y respaldadas, como:
- Ayuno intermitente de 12 a 16 horas.
- Dietas con periodos de descanso digestivo (consumo de alimentos ligeros y fáciles de digerir).
- Incrementar la ingesta de fibra y probióticos para mantener un microbioma intestinal saludable.
Estas prácticas pueden ofrecer beneficios similares con menos riesgos.
El ayuno de 36 horas seguidas es una práctica extrema que podría ofrecer un “descanso” al sistema digestivo y estimular procesos celulares beneficiosos, pero también conlleva desafíos importantes y riesgos para la salud si no se realiza adecuadamente. Antes de probarlo, es esencial consultar con un profesional, mantenerse hidratado y romper el ayuno de forma gradual. Si buscas mejorar tu salud intestinal, existen alternativas menos agresivas que pueden brindarte beneficios similares con mayor seguridad.


TE PODRÍA INTERESAR