Alimentos grasos y su impacto en el asma infantil, revela un estudio

Investigadores descubren que las grasas en alimentos procesados y de origen animal podrían estar vinculadas con el asma infantil más complejo de controlar.

Un estudio revela que los ácidos grasos saturados, presentes en dietas comunes, podrían aumentar el riesgo de asma infantil no alérgica y difícil de tratar.

El asma infantil, una de las enfermedades respiratorias crónicas más comunes en el mundo, acaba de recibir un nuevo enfoque gracias a una investigación que conecta los alimentos grasos con la aparición de un tipo particular de asma. El estudio, publicado el 27 de agosto en Science Translational Medicine, encontró que los ácidos grasos saturados presentes en ciertas dietas podrían ser responsables de desencadenar el asma neutrofílica en niños.

La relación entre la dieta y el asma en los niños

Durante años, los médicos sospechaban que la obesidad infantil era la causa principal de esta variante de asma. Sin embargo, el Dr. David Hill, investigador principal y especialista en alergias e inmunología en el Hospital Pediátrico de Filadelfia, señaló que este tipo de asma también estaba presente en niños sin obesidad. Esto llevó a los expertos a mirar más allá del peso corporal y a poner la lupa en la alimentación diaria.

Los resultados apuntaron al ácido esteárico, un ácido graso saturado que se encuentra en la grasa animal y en múltiples alimentos procesados. Este componente parece iniciar una reacción en cadena en los pulmones que conduce a inflamación y síntomas graves de asma.

El asma neutrofílica: un desafío médico

El asma neutrofílica es distinta del asma alérgica. Se caracteriza por ser más difícil de tratar y, en muchos casos, provoca ataques respiratorios que requieren atención hospitalaria. Según el estudio, la acumulación de macrófagos pulmonares —glóbulos blancos que coordinan la respuesta inmune— juega un papel central en este proceso inflamatorio.

A diferencia de este efecto dañino, otro tipo de grasa, el ácido oleico, presente en aceites vegetales como el de oliva, mostró un efecto protector al reducir la inflamación en los pulmones. Esto abre una puerta a nuevas estrategias dietéticas para proteger a los niños vulnerables.

Evidencias en laboratorio y en pacientes

Los investigadores confirmaron sus hallazgos tanto en modelos preclínicos con ratones como en estudios en niños, algunos con obesidad y otros sin ella. Los resultados fueron consistentes: las dietas altas en ácido esteárico estaban relacionadas con el desarrollo de asma neutrofílica, mientras que la presencia de grasas insaturadas parecía contrarrestar el efecto negativo.

Además, medicamentos que bloquean proteínas inflamatorias demostraron eficacia para reducir la inflamación pulmonar inducida por este ácido graso. Esto representa una oportunidad para explorar tratamientos personalizados según el subtipo de asma infantil.

Implicaciones para la prevención y el futuro del tratamiento

La Dra. Lisa Young, jefa de medicina pulmonar y del sueño en el Hospital Pediátrico de Filadelfia, subrayó la relevancia del hallazgo. “Este estudio proporciona nuevas evidencias de cómo los componentes dietéticos pueden impactar en el asma más complejo de tratar. Esto no solo abre oportunidades terapéuticas, sino que también señala la importancia de modificaciones dietéticas específicas como medida preventiva”.

Para las familias, este descubrimiento significa que más allá de los factores genéticos y ambientales, la dieta diaria de los niños podría jugar un papel decisivo en la aparición y gravedad del asma. Reducir el consumo de alimentos procesados y de grasas saturadas podría convertirse en una estrategia clave en la salud respiratoria infantil.

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