Los tlaxcales son uno de esos alimentos tradicionales mexicanos que han sobrevivido al paso de los siglos gracias a su sabor, sencillez y profunda relación con el maíz.
A simple vista podrían confundirse con una gordita o incluso con una tortilla gruesa, pero los tlaxcales tienen características propias. Se trata de pequeños panes dulces elaborados con masa de maíz, piloncillo y especias, que se cocinan directamente sobre el comal sin necesidad de utilizar horno.
¿Qué son los tlaxcales y cuál es su origen?
El nombre tlaxcal proviene del náhuatl tlaxcalli, palabra utilizada para designar distintos tipos de panes o tortillas elaboradas a base de maíz. De hecho, el propio nombre del estado de Tlaxcala comparte la misma raíz lingüística. Investigadores y organizaciones dedicadas a la preservación de alimentos tradicionales consideran que los tlaxcales tienen un origen prehispánico, aunque no existe un documento histórico que permita establecer una fecha exacta de su creación.
Lo que sí se sabe es que conservan elementos fundamentales de la cocina mesoamericana, el uso del maíz como ingrediente principal, la molienda del grano y la cocción sobre comal. Con la llegada de los españoles se incorporaron ingredientes como la canela, la leche, la manteca y el piloncillo, dando origen a las versiones que actualmente se consumen.
A diferencia del pan tradicional elaborado con harina de trigo, los tlaxcales son de maíz. Existen dos formas principales de preparación. La primera utiliza elotes camahua, una variedad de maíz que ya superó su etapa más tierna pero que conserva cierta humedad. Los granos se desgranan, se muelen y se transforman en una masa dulce lista para cocinarse sobre el comal.
La segunda versión utiliza maíz seco molido, que posteriormente se mezcla con piloncillo, agua y otros ingredientes como canela, leche, huevo o ralladura de naranja, dependiendo de la receta familiar.

Receta casera de tlaxcales con piloncillo
Existe una versión simplificada que conserva los sabores tradicionales que se puede hacer en casa.
Ingredientes
- 500 gramos de masa de maíz
- 120 gramos de piloncillo rallado
- ⅓ de taza de agua caliente
- ½ cucharadita de canela molida
- Una pizca de bicarbonato
- Una cucharadita de ralladura de naranja (opcional)
- Dos o tres cucharadas de agua o leche si la masa queda seca
Preparación
- Lo primero es disolver el piloncillo en el agua caliente hasta obtener una mezcla homogénea.
- Posteriormente se coloca la masa de maíz en un recipiente amplio y se incorpora poco a poco el piloncillo líquido, junto con la canela, el bicarbonato y la ralladura de naranja.
- La mezcla debe amasarse hasta obtener una consistencia uniforme, suave y fácil de moldear. Si la masa se siente demasiado seca, se pueden añadir pequeñas cantidades de agua o leche.
- Después se divide la masa en porciones iguales y se forman pequeñas piezas redondas o triangulares de aproximadamente un centímetro de grosor.
- El siguiente paso consiste en calentarlas sobre un comal a fuego medio-bajo durante varios minutos por cada lado, hasta que adquieran un color dorado y estén completamente cocidas por dentro.
¿Cómo saber si los tlaxcales quedaron bien cocidos?
Un buen tlaxcal debe presentar una superficie tostada con algunas manchas oscuras características del comal, pero sin llegar a quemarse. Al abrirlo, el interior debe sentirse firme, compacto y ligeramente húmedo. Si la masa permanece pegajosa o cruda, es necesario prolongar la cocción a fuego más bajo para evitar que se queme el exterior.
Algunas familias prefieren una textura más suave, mientras que otras optan por mantenerlos más tiempo sobre el comal para obtener una consistencia similar a la de una galleta rústica.
En una época donde predominan los productos industrializados, los tlaxcales representan una muestra de cómo el maíz sigue siendo uno de los pilares de la cocina mexicana. Su elaboración conserva técnicas ancestrales, ingredientes tradicionales y una conexión directa con las comunidades que han mantenido viva esta receta durante generaciones.


TE PODRÍA INTERESAR