Una de las tradiciones gastronómicas más arraigadas de México son los tamales de Judas, ya que no puede faltar durante Semana Santa y en La Verdad Noticias te contamos el origen de este platillo.
Originarios del Estado de México, particularmente en zonas cercanas a San Martín de las Pirámides, estos tamales forman parte de una tradición que aparece únicamente durante la Semana Santa. No suelen encontrarse en mercados ni en puestos callejeros, lo que los convierte en una preparación especial, transmitida principalmente en el ámbito familiar.
Origen de los tamales de Judas
El nombre de este platillo remite directamente a Judas Iscariote, personaje central en las representaciones de la Semana Santa. En muchas comunidades, estos tamales se colgaban después de cocinarse, evocando simbólicamente el destino del personaje bíblico.
Sin embargo, su origen va mucho más atrás. El tamal, como preparación, tiene raíces prehispánicas y proviene del náhuatl tamalli, que significa “envuelto”. Con la llegada de la tradición católica, esta base indígena se integró al calendario religioso, dando paso a recetas como esta, donde conviven ingredientes ancestrales con nuevos significados.
¿Qué hace diferentes a los tamales de Judas?
A diferencia de los tamales más populares, los de tamales de Judas características que lo hacen único. Su sabor combina lo dulce y lo salado, gracias al uso de piloncillo en la masa y en el relleno.
Otro elemento distintivo es el uso de ingredientes tradicionales como el alverjón, una leguminosa poco común en la cocina cotidiana actual y el tequesquite, un mineral utilizado desde tiempos prehispánicos para sazonar.
Además, existe una particularidad que rompe con la costumbre: estos tamales suelen comerse fríos, lo que refuerza su carácter especial dentro de la gastronomía mexicana.
Más allá de su sabor, los tamales de Judas representan una forma de resistencia cultural. En una época donde muchas recetas se estandarizan, este platillo mantiene ingredientes como el maíz azul, rojo o negro, reflejando la diversidad del campo mexicano.
También conserva técnicas tradicionales que han pasado de generación en generación, lo que lo convierte en algo más que un alimento: es una forma de memoria.
Cómo preparar tamales de Judas en casa

Ingredientes
Para la masa:
- 500 g de masa de maíz azul o masa para tamal
- 100 g de manteca de cerdo
- 120 g de piloncillo
- 1 raja de canela
- 1 pizca de sal
- 1 pizca pequeña de tequesquite (opcional)
Para el relleno:
- 250 g de alverjón seco
- 40 g de piloncillo
- 1 pizca de sal
Para envolver:
- 12 a 14 hojas de maíz secas
- Agua caliente
Preparación
- Primero, el alverjón debe remojarse durante al menos seis horas. Después se cuece en agua hasta que esté suave, se escurre y se muele hasta obtener una pasta espesa. A esta mezcla se le agrega sal y piloncillo para darle un toque dulce.
- Las hojas de maíz se hidratan en agua caliente hasta que se suavicen, luego se escurren y se reservan.
- En paralelo, se prepara un jarabe con el piloncillo, la canela y un poco de agua. Se calienta hasta que se disuelva completamente y se deja enfriar.
- La manteca se bate hasta que esponje y posteriormente se incorpora la masa poco a poco. Se añade la sal, el jarabe de piloncillo y, si se desea, una pizca de tequesquite. La mezcla debe quedar suave y fácil de manejar.
- Para formar los tamales, se coloca una porción de masa sobre cada hoja, se añade el relleno al centro y se envuelve cuidadosamente.
- Los tamales se acomodan en una vaporera y se cuecen entre 60 y 75 minutos, hasta que la masa se desprenda fácilmente de la hoja. Tras la cocción, se dejan reposar y, de acuerdo con la tradición, pueden consumirse fríos.
Aunque no son tan conocidos como otros tamales, los tamales de Judas mantienen su lugar dentro de las celebraciones de Semana Santa en el centro del país. Su permanencia demuestra que la cocina mexicana no solo se define por lo popular, sino también por aquellas recetas que sobreviven en silencio, pero con profundo significado.


TE PODRÍA INTERESAR