El cordero es una carne muy apreciada por su sabor, además de aportar proteínas, hierro, zinc y vitaminas del complejo B. Sin embargo, hay un detalle que hace que muchas personas eviten cocinarlo debido a su olor intenso. Aunque suele asociarse con la carne de cordero, ese aroma no es una característica inevitable y puede reducirse considerablemente si se prepara de forma correcta antes de cocinarla.
El secreto está en elegir un buen corte, retirar el exceso de grasa y utilizar marinados o remojos que ayuden a suavizar el olor sin afectar el sabor de la carne.
¿Por qué el cordero tiene un olor tan fuerte?
El aroma característico del cordero proviene principalmente de la grasa del animal. Conforme aumenta la edad del ejemplar, ese olor suele hacerse más intenso debido a la acumulación de ciertos compuestos presentes en el tejido graso. Por ello, una de las primeras recomendaciones de los cocineros es retirar la mayor cantidad posible de grasa visible, así como membranas y tendones antes de comenzar la preparación.
También influye la edad del animal. El cordero joven, de pocos meses de edad, suele tener un sabor mucho más suave que la carne de animales adultos.

¿Cómo quitar el olor fuerte del cordero?
Existen distintos métodos que ayudan a neutralizar el aroma sin alterar demasiado la textura de la carne. Uno de los más utilizados consiste en remojarla durante dos o tres horas en agua con un poco de vinagre. Basta agregar una cucharada de vinagre blanco por cada litro de agua y al finalizar, enjuagar perfectamente la carne antes de cocinarla.
Otra opción es cubrir completamente el cordero con jugo de limón durante aproximadamente una hora. La acidez ayuda a reducir el olor y aporta un ligero toque fresco.
Si se busca un mejor resultado, muchos chefs recomiendan marinar la carne en vino blanco o vino tinto durante al menos dos horas. Además de disminuir el aroma, el vino ayuda a suavizar las fibras y mejora el sabor final.
El kéfir o el yogur natural también funcionan como excelentes marinados. Gracias a su acidez natural, ayudan a ablandar la carne y reducir el olor cuando se deja reposar entre tres y doce horas, dependiendo del tamaño del corte.
Otra alternativa consiste en cubrir el cordero con una capa generosa de mostaza, envolverlo con plástico para alimentos y dejarlo reposar en refrigeración durante aproximadamente una hora. Después solo hay que retirar la mostaza y lavar bien la pieza.
Algunas personas también utilizan agua mineral con gas y dejan reposar la carne durante toda la noche, ya que el gas ayuda a suavizar las fibras y disminuir parte del aroma.
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Ver en la fuente original (abre otra pestaña)¿Qué hacer si el olor es muy intenso?
Cuando la carne presenta un olor más fuerte de lo habitual, es importante verificar primero que se encuentre en buen estado. Si existen señales de descomposición, como mal olor penetrante, color extraño o textura viscosa, lo más recomendable es no consumirla.
Si únicamente se trata de un aroma intenso propio del cordero, una infusión concentrada de manzanilla puede ayudar a suavizarlo. Basta con preparar varias bolsas de té de manzanilla, dejar enfriar completamente el líquido y sumergir la carne durante unos 30 minutos antes de enjuagarla.
¿Cómo cocinar el cordero para reducir aún más el olor?
La forma de cocción también influye en el aroma final del platillo. Si el objetivo es preparar un asado o una parrillada, conviene dejar marinar la carne de cordero durante varias horas con especias aromáticas como ajo, comino, orégano, cardamomo, menta o canela. Estas especias ayudan a equilibrar el sabor sin ocultar completamente las características propias del cordero.
Cuando se prepara caldo o sopa, muchos cocineros recomiendan hervir la carne durante unos minutos, desechar ese primer caldo y volver a cocinarla con agua limpia. Durante la cocción también suele agregarse cebolla y zanahoria enteras, que ayudan a aromatizar el caldo.
Para guisos de larga cocción, el vino blanco resulta uno de los mejores líquidos para cocinar el cordero. Después de varias horas a fuego lento, la carne adquiere una textura muy suave y el olor disminuye considerablemente.
Si se trata de carne para hornear, el yogur natural mezclado con ajo o una marinada con salsa de soya son dos alternativas muy utilizadas para mejorar tanto el aroma como el sabor. Otra opción tradicional consiste en cocinar el cordero junto con tomate o utilizar jugo de tomate como parte del marinado, ya que su acidez ayuda a equilibrar el sabor de la carne.
La mejor manera de evitar un olor demasiado intenso comienza desde la compra. Los especialistas recomiendan elegir carne de animales jóvenes, ya que suele tener un aroma mucho más suave. Mientras más edad tenga el animal, mayor será el tiempo de marinado necesario para reducir ese olor característico.
Además, independientemente del método que se utilice, siempre es importante enjuagar bien la carne después del remojo o marinado para eliminar residuos que puedan modificar el sabor del platillo.

