Las lluvias 2026 en México comenzarán a establecerse de forma generalizada a partir del mes de junio, de acuerdo con el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que anticipa una temporada marcada por cambios importantes en la distribución de las precipitaciones y temperaturas.
Aunque no existe una fecha oficial única para el inicio del periodo lluvioso en todo el país, históricamente las primeras precipitaciones suelen presentarse durante la segunda quincena de mayo. Sin embargo, es en junio cuando el fenómeno se consolida con mayor intensidad debido a la interacción de sistemas como ondas tropicales, ciclones y el ingreso constante de humedad.
Para este 2026, el comportamiento de las lluvias estará influenciado por el monzón mexicano, particularmente en el noroeste del territorio, donde se espera un aumento significativo de la humedad durante junio. Este patrón contribuirá a un inicio activo de la temporada en varias regiones.
No obstante, el panorama no será uniforme durante todo el verano. Especialistas del SMN han advertido que julio podría presentar una disminución en las precipitaciones, mientras que entre septiembre y octubre se prevé un nuevo repunte con lluvias por encima del promedio histórico.
Lluvias 2026 México y el impacto de El Niño
Uno de los factores clave que definirá el comportamiento climático será el fenómeno de El Niño, que se espera se consolide entre mayo y julio con una probabilidad superior al 60 por ciento.
Este evento climático suele modificar los patrones de lluvia y temperatura a nivel global, y en México tendrá efectos directos en diversas regiones. De acuerdo con los pronósticos, estados del noreste, centro, oriente, sur y sureste podrían experimentar precipitaciones cercanas o incluso por debajo del promedio durante algunos periodos del verano.
Además, El Niño también estará asociado con un incremento en las temperaturas. Las autoridades prevén que gran parte del país registre valores térmicos superiores a lo habitual, especialmente durante julio y agosto, meses en los que existe un alto potencial para la formación de ondas de calor.
Esto significa que, pese a la presencia de lluvias, el ambiente caluroso persistirá en varias zonas, generando condiciones contrastantes entre precipitaciones intermitentes y temperaturas elevadas.
Temporada de huracanes 2026 y regiones más vulnerables
En paralelo al inicio de las lluvias, la temporada de ciclones tropicales también jugará un papel fundamental en el comportamiento climático. En el océano Pacífico nororiental, esta comienza oficialmente el 15 de mayo, mientras que en el Atlántico inicia el 1 de junio. En ambos casos, concluye el 30 de noviembre.
Para 2026, se espera una actividad ciclónica superior al promedio en el Pacífico, con la formación de entre 18 y 21 sistemas con nombre. De estos, varios podrían evolucionar a huracanes de gran intensidad, lo que incrementa el riesgo de impactos significativos en zonas costeras.
En contraste, el Atlántico registraría una actividad cercana o incluso por debajo de lo normal, con entre 11 y 15 sistemas previstos. Sin embargo, las autoridades advierten que un menor número de ciclones no reduce el peligro, ya que un solo evento puede generar afectaciones severas.
Históricamente, entidades como Baja California Sur, Sinaloa, Veracruz, Tamaulipas y Quintana Roo han sido las más expuestas a impactos de ciclones tropicales, por lo que se recomienda mantener vigilancia constante.
Finalmente, el SMN y la Conagua exhortan a la población a mantenerse informada mediante avisos oficiales, ya que los pronósticos pueden ajustarse conforme evolucionen las condiciones atmosféricas a lo largo de la temporada.
Recomendaciones ante la temporada de lluvias y calor
Ante este escenario climático, especialistas recomiendan a la población mantenerse informada mediante fuentes oficiales y tomar precauciones ante cambios bruscos del clima, especialmente en zonas vulnerables a inundaciones, deslaves o temperaturas extremas durante el verano.
También es importante preparar viviendas y revisar sistemas de drenaje para evitar acumulaciones de agua, así como contar con un plan familiar de protección civil que permita actuar de manera rápida ante posibles emergencias provocadas por lluvias intensas.
En cuanto al calor, se sugiere mantenerse hidratado, evitar la exposición prolongada al sol en horas pico y prestar atención a grupos vulnerables como niños y adultos mayores, quienes son más susceptibles a los efectos de temperaturas elevadas.


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