Cuando los cambios de temperatura se notan y las primeras lluvias aumentan la humedad ambiental, conservar el confort en el hogar es una tarea esencial. En varias regiones de Chile, sobre todo en zonas de montaña o áreas frías, la necesidad ocasional de calefacción surge para enfrentar la humedad.
Las personas no siempre quieren una instalación integral, sino una alternativa eficiente con la que se pueda caldear una estancia por más tiempo. Seleccionar el sistema ideal se verá influenciado por comprender la respuesta de cada tecnología ante las distintas necesidades de confort y el presupuesto disponible.
¿Cuándo se necesita calefacción en climas cálidos?
Incluso en las regiones elevadas, esta sensación térmica puede no ser lo que parece. Las madrugadas frías normalmente están en propiedades que, sí han sido diseñadas para evacuar el calor, no pueden conservar la temperatura en las noches. Igualmente, en las zonas del sur y costeras, el termómetro desciende cuando desaparece el sol.
Otro elemento crítico son los espacios mal aislados, algo común en viviendas antiguas, en las que el calor escapa por puertas y ventanas, haciendo que el aislamiento término sea necesario para tener confort en el dormitorio y el salón.
Estufas a gas: una solución práctica y rápida
Este sistema es el rey a la hora de querer inmediatez. Una vez encendido, brinda calor inmediato por medio de la combustión de propano o butano. La ventaja principal de la estufa a gas es la fácil disponibilidad de cilindros en gasolineras o por reparto a domicilio en la región.
Sirven para uso ocasional o puntual, tal como calentar el agua del baño o cocinar. En este tipo de casos, la estufa a gas ofrece una solución ideal, sobre todo si se quiere calor inmediato sin necesidad de instalaciones fijas de alto costo.
Estufas a parafina: autonomía y potencia
Si se quiere calentar estancias de mayores dimensiones de manera continua, el combustible líquido es una gran opción. Las estufas a parafina brindan mayor duración y un buen rendimiento en espacios amplios por su alta potencia calorífica. Asimismo, son útiles en cortes eléctricos o zonas de difícil acceso en los que la red de suministro de gas no es confiable.
Estos sistemas son autónomos, convirtiéndolas en la solución ideal para momentos en los que el suministro de energía no es constante o hay necesidad de movilidad total.
Comparación entre ambas opciones
A continuación, se muestra una tabla con las principales características de la estufa a gas y la estufa a parafina a modo de comparación:
| Características | Estufa a gas | Estudia a parafina |
| Consumo | Cilindros de 12.5 kg (moderado) | Eficiente (combustible líquido) |
| Portabilidad | Limitada debido al peso del cilindro | Elevada (son más ligeras) |
| Seguridad | Sensores de CO2 y apagado térmico | Sistemas de control electrónico y antivuelco |
| Uso recomendado | Habitaciones con flujo de aire constante, uso corto | Salones con más espacio, uso prolongado |
Cabe destacar que el gas es más económico por hora, aunque la parafina tiene una capacidad calorífica superior.
Recomendaciones de uso
Sin importar la opción elegida, la ventilación es clave: debe entrar aire al espacio para evitar la acumulación de gases inflamables. La seguridad básica consiste en alejar los equipos de muebles y cortinas; y el uso responsable significa no tenerlas encendidas a la hora de dormir y hacer el mantenimiento correspondiente a los quemadores.
En general, el gas es indiscutible para quienes desean calor rápido y a bajo precio en situaciones puntuales de frío. Por su parte, la parafina brinda autonomía y mayor capacidad calorífica. Sin embargo, en ambas opciones la seguridad y la eficiencia energética garantizarán una elección inteligente.


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