Las enfermedades tras el terremoto representan uno de los principales riesgos para la población una vez que termina el movimiento telúrico. Aunque la atención suele centrarse en los edificios colapsados y las labores de rescate, las afectaciones a la salud pueden extenderse durante días o incluso semanas debido a la interrupción de servicios básicos como agua potable, drenaje y atención médica.
Los especialistas en salud pública advierten que los terremotos no generan epidemias por sí mismos. Sin embargo, las condiciones que dejan a su paso, como el hacinamiento en refugios temporales, la contaminación del agua y la acumulación de basura, favorecen la aparición y propagación de diversas enfermedades.
La rapidez con la que las autoridades restablecen los servicios esenciales y la colaboración de la población son factores determinantes para reducir el riesgo de brotes infecciosos después de un desastre natural.
¿Qué enfermedades son las más comunes tras el enfermedades?
Uno de los problemas más frecuentes corresponde a las enfermedades gastrointestinales. Cuando las tuberías de agua se rompen o las fuentes de abastecimiento se contaminan, aumenta el riesgo de consumir agua o alimentos con bacterias, virus o parásitos.
Entre las afecciones más reportadas destacan la diarrea aguda, la gastroenteritis y la hepatitis A. Estas enfermedades pueden afectar especialmente a niñas, niños, personas mayores y quienes padecen enfermedades crónicas.
Otro grupo importante corresponde a las infecciones respiratorias. En los albergues temporales es común que muchas personas compartan espacios reducidos, lo que facilita la transmisión de virus y bacterias responsables de neumonía, bronquitis y otras enfermedades respiratorias. Quienes viven con asma también pueden presentar complicaciones debido al polvo generado por los derrumbes.
Las heridas abiertas representan otro riesgo significativo. Cortaduras, fracturas y lesiones ocasionadas por escombros pueden infectarse si no reciben atención médica oportuna. Además, existe la posibilidad de desarrollar tétanos cuando las heridas entran en contacto con tierra u objetos contaminados y la persona no cuenta con vacunación vigente.
Después de un terremoto también pueden aumentar las enfermedades transmitidas por vectores. La acumulación de agua estancada favorece la reproducción de mosquitos capaces de transmitir dengue, zika o malaria en las regiones donde estas enfermedades están presentes.
Cómo prevenir enfermedades después de un terremoto
Las autoridades sanitarias recomiendan consumir únicamente agua potable o previamente hervida. Si esto no es posible, también puede desinfectarse con productos adecuados siguiendo las indicaciones oficiales.
Los alimentos deben mantenerse protegidos y evitarse aquellos que hayan permanecido varias horas sin refrigeración o que hayan estado en contacto con agua contaminada.
En caso de sufrir una lesión, limpiar la herida inmediatamente y buscar atención médica disminuye considerablemente el riesgo de infecciones graves. También es importante verificar que el esquema de vacunación contra el tétanos esté actualizado.
En los refugios temporales conviene mantener una buena higiene de manos, cubrirse al toser o estornudar y procurar la ventilación de los espacios para reducir la propagación de enfermedades respiratorias.
La salud mental también requiere atención. Después de un terremoto es normal experimentar miedo, ansiedad, dificultades para dormir o sensación constante de que la tierra sigue moviéndose, fenómeno conocido como síndrome del «terremoto fantasma» o mareo post-terremoto. Si estos síntomas persisten o interfieren con la vida diaria, es recomendable buscar apoyo profesional.
Organismos internacionales y autoridades de protección civil coinciden en que la prevención, el acceso a agua segura, la higiene y la atención médica temprana son las mejores herramientas para evitar complicaciones sanitarias después de un sismo. Mantenerse informado mediante fuentes oficiales y seguir las recomendaciones de las autoridades ayuda a proteger la salud de toda la comunidad durante la recuperación.
Tras un terremoto, mantenerse informado mediante fuentes oficiales y actuar con medidas preventivas puede marcar la diferencia. Cuidar la higiene, atender cualquier lesión y buscar apoyo médico o psicológico cuando sea necesario ayuda a reducir riesgos y proteger la salud durante la recuperación comunitaria.


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